La innovación desarrollada en universidades colombianas continúa abriéndose espacio dentro de sectores estratégicos para la economía.

En esta ocasión, la Universidad Católica de Colombia obtuvo una patente de invención que podría contribuir a mejorar la seguridad y precisión en proyectos de infraestructura, construcción y obras civiles mediante una nueva tecnología para analizar el comportamiento de los suelos arcillosos.
La patente fue otorgada por la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) a través de la Resolución 32067 y protege un “equipo y procedimiento para la medición triaxial de la expansividad de arcillas”, una herramienta diseñada para identificar con mayor precisión las características de este tipo de suelos, ampliamente presentes en diferentes regiones del país. La protección estará vigente hasta el año 2042.
El desarrollo surgió de un proyecto de investigación financiado mediante la Convocatoria Interna de Jóvenes Investigadores 2021 de la institución. En el proceso participaron el docente Juan Carlos Ruge, de la Facultad de Ingeniería, y la ingeniera civil Laura Laverde, quien se vinculó a la iniciativa como joven investigadora.
Uno de los aspectos más relevantes de la innovación es que permite medir la expansividad de las arcillas en tres dimensiones. Según explicó Ruge, las tecnologías que actualmente predominan en el mercado realizan mediciones en una sola dimensión, mientras que el nuevo sistema busca acercarse de manera más precisa al comportamiento real que presentan estos materiales en el terreno.
La expansión de las arcillas es un fenómeno que puede generar afectaciones en edificaciones, vías y diferentes tipos de infraestructura. Por ello, contar con información más detallada sobre las características del suelo podría facilitar la toma de decisiones durante las etapas de diseño, cimentación y construcción de proyectos.

De acuerdo con los investigadores, la tecnología utiliza un sistema de medición que permite identificar fuerzas de expansión radial y longitudinal bajo condiciones controladas, generando datos que ayudan a anticipar riesgos estructurales y optimizar las soluciones de ingeniería aplicadas en cada obra.
Además de la construcción, el desarrollo tendría aplicaciones potenciales en sectores como la ingeniería ambiental, agrícola y petrolera, actividades donde el comportamiento de los suelos juega un papel determinante para la ejecución de proyectos y la gestión de riesgos.
