Economía

“El gobierno Petro es disparatado”: Juan Camilo Restrepo explica la grave crisis fiscal que deja el presidente

El exministro Juan Camilo Restrepo asegura que la situación fiscal que deja Gustavo Petro es calamitosa. Explica el preocupante panorama causado por el Gobierno en materia energética y el daño que se le ha hecho a Ecopetrol.

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25 de abril de 2026 a las 3:10 a. m.
Juan Camilo Restrepo: “El ministro de Hacienda me recuerda a los perritos de los taxis: se la pasa todo el día diciendo sí, sí, sí”.
Juan Camilo Restrepo: “El ministro de Hacienda me recuerda a los perritos de los taxis: se la pasa todo el día diciendo sí, sí, sí”. Foto: JUAN CARLOS SIERRA-SEMANA

SEMANA: El presidente Petro advirtió que si el Banco de la República sube las tasas de interés de nuevo, él subirá también nuevamente el salario mínimo. ¿Qué piensa de eso?

Juan Camilo Restrepo: Es un disparate más de los muchos que está diciendo el presidente Petro. Es verdaderamente absurdo y delirante presionar con un mínimo que ya se había subido al 23,7 por ciento. Es un Gobierno disparatado este de Petro, en todo sentido. Ha decidido tirarle piedras al Banco de la República. Y creo que es porque es muy rentable políticamente, en vísperas de unas elecciones. Lo señala como el causante de todas las tribulaciones de la economía, cuando estas vienen de las malas políticas adoptadas por el mismo Gobierno.

Juan Camilo Restrepo
Juan Camilo Restrepo, exministro de Minas y Energía de Colombia. (Foto de Daniel Garzón/Agencia Anadolu/Getty Images) Foto: Getty Images

SEMANA: ¿Este disparate puede volverse realidad?

J.R.: No. El Gobierno no puede subir el salario mínimo. Estos tienen que surgir después de un proceso de concertación en la comisión tripartita. El hecho de que sea mencionado por la Constitución como móvil y vital no quiere decir que lo pueda subir el Gobierno al capricho de las amenazas contra el banco central. Sería una piedra más en el edificio que está construyendo este Gobierno de descrédito a nivel internacional y de mal manejo económico.

SEMANA: Esas piedras, todas juntas, serán muy difíciles de cargar para el próximo presidente. A usted se le escuchó en el Congreso de Naturgas hacer esa lista. ¿Qué tan pesada será esa carga?

J.R.: La situación fiscal que realmente va a entregar el Gobierno Petro a quien lo suceda, ya sea este de izquierda o de derecha, es calamitosa. No recuerdo una degradación en las cuentas nacionales como la que estamos teniendo. Sin un cambio de 180 grados, la economía colombiana se irá por el precipicio de la no viabilidad.

SEMANA: ¿En qué se necesitan esos cambios?

J.R.: Por ejemplo, no podemos seguir endeudándonos alocadamente. Este Gobierno abandonó la regla fiscal, que era la muralla de contención a los endeudamientos exagerados. Entonces hay que reconstruir esa muralla. En el presupuesto del año entrante, el solo servicio de la deuda devora el 30 por ciento de todo el presupuesto nacional. Estamos llegando a una situación realmente inmanejable. Por el momento, nos han subido las tasas de interés los bancos que nos prestan a los niveles más altos de América Latina. El bono soberano de Colombia a diez años, como se mide esto, estamos teniendo que pagar 14 por ciento anual por colocar esos bonos, que es la manera de endeudarse. Ningún otro país latinoamericano está pagando tasas más altas. De seguir como vamos, llegará un momento en que los bancos que le prestan a Colombia dirán no solo “ya no les cobramos estas tasas”, sino “ya no les seguimos prestando”.

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SEMANA: Hay una pérdida de credibilidad en este frente.

J.R.: Sí. También habrá que restablecer la seriedad. La seriedad comienza por decir la verdad. Este Gobierno no está diciendo las verdades de la grave situación económica. Yo me temo que, además de las cifras, hay mucha cosa metida debajo del tapete que vamos a descubrir cuando comience el próximo Gobierno.

SEMANA: Usted dijo en Naturgas que no había forma de que el próximo presidente no tuviera que recurrir a una tributaria.

J.R.: Eso pienso. Hay que hacer una tributaria, pero una seria. No para cobrar más impuestos, sino para cobrarlos mejor y para eliminar exenciones que hoy no se justifican. Se necesita una reforma concertada, sin cabeza caliente, sin perseguir a la empresa privada, como lo está haciendo este Gobierno. También es disparatado que Petro pretenda presentar una tributaria antes de irse del Gobierno y que, además, diga que si no se la aprueban, decretará una emergencia económica. Pienso que no se puede seguir abusando de la emergencia económica, que no es para las cosas que ha anunciado el Gobierno ni para la manera como la ha utilizado.

SEMANA: Hay otra piedra enorme que es la crisis energética que recibe el próximo mandatario. ¿Cuál es la dimensión de eso?

J.R.: El próximo Gobierno tendrá que olvidarse de los dogmas del Gobierno Petro de no fracking y no exploración de nuevos yacimientos de hidrocarburos, porque esa política cegatona nos está llevando muy cerca ya a que se escurran las reservas del país de hidrocarburos y nos va a poner, de seguir así, al borde de entrar en una restricción de oferta, que es una manera piadosa de llamar las restricciones, los apagones y la falta de gas en el país.

Petroleo
Petroleo de Colombia. Dicha fuente de ingreso se perdió y ahora se importa. Foto: Adobe Stock

SEMANA: ¿Cómo pasamos de ser ricos en recursos petroleros y gas a tener que importar?

J.R.: Ante todo, porque este Gobierno le ha impuesto una gobernanza equivocada a Ecopetrol. El Gobierno cree que Ecopetrol es una entidad subalterna del Palacio de Nariño, a la que le tienen que dar cuenta, y que quienes lo representen en la junta directiva de Ecopetrol están para tramitar los caprichos del presidente Petro. Se olvida, por ejemplo, que, si bien el Estado es el accionista mayoritario de Ecopetrol, no es menos cierto que hay 250.000 accionistas privados, pequeños y medianos, que merecen también respeto. La junta directiva de Ecopetrol no parece recordar eso. La situación de la empresa es melancólica.

SEMANA: ¿Por qué?

J.R.: Porque ha caído la producción, han caído las utilidades, han caído las reservas, y no es poca cosa. Las utilidades de Ecopetrol, comparadas con las que había cuando comenzó el Gobierno Petro, han caído 49 por ciento. Es decir, a la robusta iguana la volvieron la flacuchenta lagartija, y eso es muy triste. Entonces, esa es la situación de Ecopetrol, además del pobre espectáculo de un presidente indiciado y ya con cuestionamientos jurídicos, que tuvieron contra viento y marea, dando una pésima impresión en el mundo petrolero, hasta última hora, cuando ya se hizo insostenible. Y, por último, es que Ecopetrol, por este capricho de creer que los caprichos de Petro son los que deben prevalecer allá, ha llevado a que a Ecopetrol lo estén obligando a hacer malos negocios y le estén prohibiendo hacer los buenos negocios.

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SEMANA: Deme un ejemplo...

J.R.: Le han prohibido que aumente su participación accionaria en el Permian, en los Estados Unidos, que es la inversión más fructífera que tiene Ecopetrol, y lo están metiendo a hacer un montón de cosas que no son de la esencia de la actividad petrolera: cosas térmicas e inversiones en otros campos que no son el núcleo de la empresa petrolera de Colombia. Todos esos factores unidos están llevando a un decaimiento, a un agrietamiento del activo. Esa es otra de las tareas del Gobierno.

SEMANA: ¿Por qué es tan grave que el país pierda su seguridad energética frente al gas, que antes podíamos exportar y hoy importamos en un 21 por ciento?

J.R.: Colombia perdió la autosuficiencia gasífera hace cosa de cinco o seis años. Lo que producimos internamente de gas no alcanza a atender la demanda de las térmicas. Y ahora, con El Niño, las proyecciones dicen que no va a alcanzar. Vamos a tener que importar más gas del que ya estamos trayendo, porque no será solo para las térmicas, sino para todos los sectores. Entonces se calcula que en los próximos diez años vamos a ser importadores netos de gas y todavía no están listas las plataformas donde se van a recibir esos gases importados, esos gases licuados, donde se va a cambiar la licuefacción por la gasificación. Solo hay una planta en el país que funciona, en Cartagena. La situación es preocupante y, como no dejan hacer exploraciones nuevas por el capricho de Petro, todo es mucho más difícil. Además, la riqueza de gas del país está mar adentro. La esperanza está en el pozo Sirius, pero para poder comenzar este proyecto se necesitan 120 consultas previas.

SEMANA: Ser ministro de Hacienda puede ser el cargo más difícil del próximo gobierno. ¿Lo ve así?

J.R.: Sin duda alguna, pero se necesita un ministro con personalidad. Los ministros tienen que saber decirle no al presidente. El que tenemos ahora me recuerda a los perritos que cuelgan los taxistas de sus espejos retrovisores, que se la pasan todo el día diciendo sí, sí, sí. Ese no es un buen ministro. Hace unos años, cuando la presidencia funcionaba en el Palacio de San Carlos, había en la entrada del despacho presidencial una frase de Bolívar que decía: “Le sirve mejor al primer mandatario quien le dice la verdad que quien lo lisonjea”. La placa la perdió este Gobierno.