La propiedad horizontal es uno de los regímenes de vivienda que más han tomado popularidad en los últimos años. Esto dado el crecimiento poblacional sostenido que se ha dado en varias ciudades del país. En este régimen coexisten la propiedad exclusiva sobre un bien privado, apartamento, casa o local, y la propiedad compartida sobre áreas comunes, como terrenos, pasillos y zonas sociales.
Este tipo de propiedad se constituye legalmente y por ello genera una personería jurídica sin ánimo de lucro destinada a administrar y mantener dichos bienes comunes. Además, la legislación colombiana precisa algunas obligaciones, derechos y deberes que se deben cumplir allí, tanto por parte de copropietarios como de la administración.

Existe un tema clave allí y es el del manejo de residuos y la gestión de los mismos, pues un incorrecto manejo puede generar conflictos de convivencia, ya sea por malos olores o por sanidad o apariencia de espacios.
Algunas unidades residenciales cuentan con cuartos de basuras, denominados shuts, y otros cuentan con otro tipo de almacenamientos, a través de ductos en las torres, para facilitar que los apartamentos puedan arrojar sus basuras sin llegar hasta el shut. Sin embargo, ambos se manejan de manera diferente.

El shut es manual, allí el copropietario debe hacer la separación correcta de desechos en distintas canecas. El ducto, por otro lado, llega a un único contenedor, por lo que debe estar señalado cuál es el tipo de desecho que se puede arrojar allí.

El Ministerio de Vivienda se refirió a lo que sucede si no se da un buen uso ni manejo en estos ductos. Aunque algunos apuntan a que si hay un mal manejo, lo mejor es dejar de usar el ducto, lo cierto es que este es un bien común esencial que no puede ser desafectado, es decir, no pueden prohibir o suprimir su uso.

Sin embargo, si se puede acoger al Código Nacional de Seguridad y Convivencia, que establece una serie de sanciones en contra de los habitantes de un lugar por cuenta de comportamientos contrarios a la limpieza y recolección de residuos y escombros, además de malas prácticas.
Entre las acciones sancionadas se encuentra: sacar la basura en horarios no autorizados o sitios diferentes a los autorizados por la empresa recolectora o al lugar de residencia, no usar los recipientes o demás elementos dispuestos para depositar la basura, arrojar residuos sólidos y escombros en sitios de uso público, entre otros.

