Durante décadas, Colombia ha sido reconocida por sus exportaciones de café, flores y, más recientemente, por la fuerza de su industria petrolera; sin embargo, datos recientes revelan un cambio drástico en el mapa económico del país: el negocio de la cocaína ha crecido a tal punto que sus ganancias ya superan a las del petróleo, que es el principal producto legal que Colombia vende al exterior.

Un informe académico de la Universidad EAFIT enseñó que “La producción y el tráfico de cocaína generaron alrededor de US$16,5 mil millones para las organizaciones criminales colombianas en 2024, cerca de 4,4% del PIB”.
Para entender la magnitud, EAFIT añade que “Esa cifra supera lo que Colombia obtiene del petróleo, su principal exportación legal, así como del carbón, el oro y el café. Es aproximadamente cinco veces el tamaño de la economía del oro ilegal”.
El secreto del crecimiento: ¿por qué ahora ganan más?
Lo que explica este aumento exponencial no es que el precio de la droga haya subido, sino que ahora se produce más.
“El aumento se explica casi por completo por aumentos en el volumen. La producción de cocaína pasó de menos de 300 toneladas en 2013 a cerca de 3.000 en 2024, mientras el precio que reciben las organizaciones colombianas se mantuvo relativamente estable”, señala el informe.

Pero hay otro factor clave: los grupos criminales colombianos ya no se limitan a vender la mercancía en las costas o fronteras del país. Ahora, estas organizaciones han aprendido a mantener la propiedad de la droga mientras esta viaja por el mundo, lo que les permite cobrar precios mucho más altos al entregarla más cerca del consumidor final.
“Un conjunto de procesos judiciales en Estados Unidos sobre operaciones de tráfico con semisumergibles muestra a grupos colombianos despachando cargamentos de varias toneladas desde la costa pacífica hacia México, con financiadores colombianos que tenían una participación de propiedad en la carga, en lugar de limitarse a moverla para un dueño extranjero”, resalta el reporte.

De las selvas colombianas a las calles de Europa
El valor de un kilo de cocaína se transforma drásticamente en su viaje. El reporte de la Universidad EAFIT señala que el precio de la cocaína se multiplica a lo largo de la ruta:
- Alrededor de $1.400 dólares por kilo en los laboratorios colombianos de procesamiento de cocaína.
- Entre $2.000 y $3.000 dólares cuando se vende para exportación.
- Entre $14.000 y $18.000 dólares al llegar a México.
- Cerca de $28.000 dólares al por mayor en Estados Unidos.
- Entre $30.000 y $40.000 dólares al por mayor en Europa.
El estudio revela que los traficantes colombianos tienen estrategias distintas según el destino:
- Hacia Estados Unidos: Suelen vender la carga más rápido, muchas veces entregándola a carteles mexicanos en puntos intermedios como México.
- Hacia Europa: Aquí es donde obtienen sus mayores ganancias, ya que actúan como “importadores y mayoristas”. Esto significa que controlan la mercancía hasta que llega a los grandes centros de distribución europeos, capturando una parte mucho mayor del precio final.
En promedio, por cada kilo que sale del país, las organizaciones colombianas logran captar unos $5.920 dólares, una cifra que resulta de promediar las ventas baratas en la frontera con las ventas mucho más caras en el exterior.

“La línea discontinua marca el precio ponderado por volumen que capturan las organizaciones colombianas en todas las rutas, cerca de US$5.920 por kilo, que se ubica por encima del primer desembarco extranjero porque las organizaciones colombianas conservan una participación real del cargamento más allá de las fronteras del país”, explica la Universidad EAFIT.
El destino del dinero y el reto para el país
De acuerdo con la Universidad EAFIT, a diferencia de otras economías ilegales como el oro, donde casi todo el dinero se queda dentro de Colombia, en el caso de la cocaína, la mayor parte de la riqueza se genera y se queda fuera del país, en las etapas de transporte internacional y venta en las calles extranjeras. Aun así, los $16.500 millones de dólares que sí retornan o pertenecen a grupos colombianos representan un desafío inmenso para las autoridades.
Este crecimiento del 0,8% al 4,4% del PIB en una década muestra que ha resistido los esfuerzos por controlarlo.
