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Inversión fraccionada y tokenización impulsan el negocio del aguacate Hass en Colombia

Nuevos esquemas financieros permiten la participación de pequeños inversionistas en la producción y exportación, en un contexto de crecimiento sostenido del sector.

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26 de marzo de 2026 a las 10:44 a. m.
Aguacate hass (imagen de referencia)
Aguacate hass (imagen de referencia) Foto: Getty Images/iStockphoto

En lo corrido de 2026, el aguacate Hass se mantiene como uno de los principales productos de exportación de Colombia. De acuerdo con Analdex, este desempeño se sustenta en la demanda internacional, que en 2025 alcanzó exportaciones superiores a 201.000 toneladas y ventas por más de 375 millones de dólares.

Analistas señalan que este resultado responde a la diversificación de mercados, la producción sostenible certificada y la innovación logística y financiera, factores que han permitido al país competir con productores como México y Perú.

A estas variables se suma un cambio en los esquemas de inversión. Frente a los modelos tradicionales, que implicaban la compra de tierras y largos periodos de maduración, surgen alternativas como la producción fraccionada, la preventa de cosechas y la “tokenización del proceso productivo agrícola”. Estos mecanismos permiten que pequeños y medianos inversionistas participen en la financiación de cultivos y obtengan retornos sobre la venta futura.

Juan Esteban Jaramillo, director operativo y socio fundador de Avovite, afirmó que estos modelos amplían el acceso al negocio agrícola. Según explicó, “gracias a modelos innovadores como el nuestro, y herramientas como la tokenización, ―es decir, la conversión de activos agrícolas en tokens digitales respaldados por blockchain para financiar proyectos―, se busca abrir el negocio agrícola a nuevos perfiles de inversionistas quienes jamás tendrían la oportunidad de acceder a este negocio de gran escala, mediante un esquema que divide la producción en unidades de inversión. Cada unidad, para el caso nuestro, llamado Vite, equivale a un derecho económico futuro sobre la producción, lo que significa que el inversionista financia una fracción de la siembra y recibe retornos proporcionales cuando el aguacate es exportado”.

Estos modelos también incorporan herramientas de trazabilidad y transparencia, y podrían consolidarse como parte de la economía rural si logran traducir la innovación financiera en desarrollo.