El concepto de estatus social ha migrado del exterior del hogar hacia su núcleo más íntimo, con la cocina como nuevo eje de distinción en la vivienda contemporánea. Si en el pasado los vehículos de alta gama representaban el principal símbolo de éxito, hoy esa inversión se concentra en la arquitectura interior, en un contexto donde el hogar se posiciona como espacio de socialización y expresión personal.
De acuerdo con análisis de Fanáticos por las Cocinas, una cocina de alto desempeño no solo mejora la calidad de vida, sino que incrementa el valor inmobiliario de una propiedad, consolidándose como una inversión relevante dentro del segmento premium. Esta transformación responde a una tendencia global que prioriza experiencias sensoriales y funcionales antes asociadas a sectores como el automotriz o la hotelería.
En Colombia, la empresa reportó un crecimiento en ventas superior al 30 % durante 2025. Según Carolina Rivera, CFO y cofundadora, “nuestro enfoque está en desarrollar soluciones que respondan a las dinámicas actuales del hogar y acompañen a nuestros clientes en el largo plazo, integrando diseño, tecnología y funcionalidad”.
El mercado muestra además una preferencia por soluciones inteligentes: cerca del 80 % de los clientes prioriza electrodomésticos eficientes y sistemas que optimizan el consumo de recursos, integrados de manera discreta en el mobiliario.
En términos estéticos, predominan los acabados mate, el minimalismo y las cocinas abiertas, que integran los espacios sociales. A esto se suma el fortalecimiento logístico y técnico del sector, con cobertura nacional y alianzas entre empresas, arquitectos y constructoras.
Para 2026, la compañía proyecta mantener un crecimiento superior al 30 %, enfocada en el diseño personalizado y el segmento premium. La cocina se consolida así como el centro tecnológico y social del hogar.
