Juan Camilo Gnecco, presidente ejecutivo de Morano Gruppo, habló con SEMANA sobre la nueva etapa que atraviesa el grupo empresarial, que decidió dejar atrás negocios como la construcción, el inmobiliario y el sector cerámico para concentrar sus inversiones en la agroindustria de la palma. La compañía destinó cerca de $45.000 millones provenientes de esas desinversiones para fortalecer su operación y hoy factura aproximadamente €7 millones mensuales, con el 70 % de sus ingresos provenientes del mercado internacional.

SEMANA: ¿Qué es lo que están haciendo y esta planeación estratégica qué significa?
Jorge Camilo Gnecco: Morano Grupo era un grupo empresarial en el que estábamos en diferentes sectores de la economía. Estábamos en la construcción de obras públicas, estábamos en la construcción de obras privadas, estábamos en el sector inmobiliario, estábamos en el sector cerámico, en el sector de prefabricados en concreto y en el sector palmero, en todo lo que comprende la agroindustria palma. Hemos entrado en una nueva etapa. El grupo ha evolucionado a una operación más concentrada y principalmente en la extracción de aceite de palma, generando un modelo agroindustrial integrado, producción, extracción, transformación, envasado, comercialización y exportación del mismo. ¿Qué hicimos? Desinvertimos en las demás unidades de negocio, vendimos e invertimos en el sector palmero, en todo lo que corresponde a la agroindustria. Hoy somos plantaciones de palma sostenibles, somos planta extractora, somos refinadora, somos envasadores y somos comercializadores de nuestros productos.
SEMANA: Si uno quisiera mirar por ingresos, ¿el grupo hoy qué es?
JCG: Nosotros hoy somos un grupo que está facturando aproximadamente un promedio mensual de 7 millones de euros.
SEMANA: En la desinversión que hicieron de los otros negocios de inmobiliario y demás, ¿esos recursos van para la nueva Morano?
JCG: Es correcto. Esos recursos los focalizamos en la ampliación del negocio palmero que ya teníamos, donde solamente éramos plantación. Entonces, con esos dineros compramos una planta extractora, compramos una refinadora y, pues, haciendo toda la inversión en lo que respecta a la comercialización de productos terminados, como aceite de cocina envasado y aceites crudos para Europa, para la industria del biodiesel europea.

SEMANA: Las inversiones que acabaron de hacer, ¿a cuánto ascienden?
JCG: Esas inversiones ascienden a 45 mil millones de pesos aproximadamente.
SEMANA: ¿Cómo es un poco ese mix de composición de sus ingresos? ¿Qué tanto es mercado nacional y qué tanto es mercado de exportaciones? Y hacia el futuro, ¿cuál va a ser ese plan?
JCG: El 30 % es mercado nacional y el 70 % es mercado internacional. Nuestro enfoque es buscar mercados internacionales que valoren la materia prima colombiana cuando es producida de forma responsable y sostenible. Un dato importante es que el 70 % de los cultivos de palma en Colombia no han deforestado para poderse constituir. Como colombianos, tenemos una gran oportunidad de certificarnos en diferentes, valga la redundancia, certificaciones internacionales para garantizarles a clientes que buscan productos con ciertos sellos con unos valores agregados en el precio. Teniendo en cuenta que el aceite crudo de palma es un commodity que está en la bolsa de Nueva York y en la bolsa de Rotterdam. Entonces, buscar no venderlo como un commodity, sino darle valor agregado al producto.
SEMANA: ¿En ese escenario ustedes están vendiendo la materia prima o están yendo un poquito más adelante en la cadena para generar ese valor?
JCG: Estamos vendiendo la materia prima y otro porcentaje lo estamos transformando en nuestra propia industria para darle mayor valor al producto.

SEMANA: ¿A qué sectores está llegando ese aceite, cómo es la distribución?
JCG: El 60 % está llegando a combustible para biodiésel en España; el 30 % está llegando a la industria alimenticia en las islas del Caribe y en tiendas de la costa colombiana y restaurantes, y el 10 % llega a cosméticos en México y Europa.
SEMANA: ¿Esa composición de ingresos de un 30 % del mercado nacional y un 70 % del mercado de exportación, en el futuro se va a mantener y lo que va a crecer son las transacciones?
JCG: Sí, en el mercado internacional hemos encontrado una estabilidad económica, porque es un mercado más estable que el mercado interno colombiano y, sobre todo, es un mercado que te permite poder crecer de forma sostenible: te firman contratos a cinco años, te firman contratos largos de suministro y no como la industria nacional, porque en la industria nacional realmente, como el precio de la palma fluctúa mucho internamente, y dependemos del mercado internacional para el precio nacional, entonces es mejor estar vendiendo afuera con quienes ponen el precio.

SEMANA: ¿Qué tanto les está pegando el dólar?
JCG: Muchísimo, de hecho, este último mes de septiembre y mitad de agosto trabajamos literalmente casi que a pérdidas, pero teníamos que cumplir contratos, y bueno, afortunadamente tenemos lo que llama uno en el mercado de commodities coberturas, entonces teníamos cubiertos los contratos y actualmente, lo que estamos dejando de ganarnos por la diferencia del peso, nos lo están pagando porque teníamos coberturas con el precio del euro y coberturas con el precio del dólar.
SEMANA: ¿A qué precio del dólar ustedes son competitivos?
JCG: No puede bajar a más de 3.200 pesos realmente, ese es el límite. Hoy amanecimos por arriba de los 3.200 y es una muy buena noticia. Y yo creo que un dólar máximo a 3.700 pesos creo que es un buen dólar, que mantendría un equilibrio para el que importa y el que exporta, que se maneje entre 3.200 y 3.700.
SEMANA: Gran parte de su producción se destina a combustibles. ¿Ustedes están entrando en el mercado de combustibles para aviones?
JCG: Nosotros teníamos una planta cerámica y una vez fuimos a vender bloques en el departamento comercial y no nos compraron porque estaban trayendo los muros ya hechos y prefabricados desde China. En la construcción cada vez se vende más barato, mientras que en el alimento cada vez se pone más costoso. Entonces ahí vimos el primer desequilibrio de donde tendríamos que enfocar nuestros recursos. Y lo segundo es el SAF, que es el Sustainable Aircraft Field, que por la FAA, a partir del 2028, todos los aviones comerciales deben volar con aceites vegetales hidrogenados. Hace poco salió una noticia porque el gobierno nacional se durmió a través del Ministerio de Minas y Energía para quedar incluido el aceite de palma colombiano como parte de la mezcla. Eso es bueno y es malo, porque realmente los estudios dicen que no hay todo el aceite para alimentar la industria de aviación, entonces la soya y todos esos otros aceites vegetales se van a ir a la industria de aviación, y el sector palmero va a quedar dominando el precio de alimentos internos. El congresista Nicolás Barguil, del Partido Conservador, radicó un proyecto de ley ya en el Congreso para que sea ley de la República la incorporación del aceite vegetal de palma en las mezclas de combustible de avión.

SEMANA: ¿Esa apuesta hacia el futuro qué debe representar para ustedes?
JCG: Para nosotros, para Colombia y para el campesino colombiano va a significar muchísimo porque los precios se van a pagar más. El producto va a ganar mayor valor, el campesino, que es donde arranca toda la cadena productiva, va a tener mejores ingresos y se va a poder descongestionar internamente la venta al sector de alimentos. Va a ganar mejor precio el aceite aquí internamente y, pues, se va a garantizar un mercado que sí o sí te va a comprar porque la industria de la aviación cada día crece y crece todos los días.
SEMANA: ¿Hoy ustedes desde el punto de vista de la producción tienen tierras propias o funcionan con arriendos de campesinos de menor tamaño?
JCG: Nosotros somos una empresa donde solamente el 20 % son tierras propias, el otro 80 % es lo que llamamos nuestro núcleo palmero, son medianos y pequeños palmicultores que trabajamos en asocios, donde la planta extractora les brinda asesorías, les brinda acompañamiento técnico, les acompaña en financiamiento para el desarrollo de sus cultivos. Hay que tener en cuenta que un pequeño palmicultor en Colombia es de 50 a menos hectáreas y un mediano es de 250 para abajo.

SEMANA: ¿Cómo está el tema de seguridad?
JCG: Hoy no estamos trabajando por lo que está sucediendo en la zona del Magdalena y, pues, eso nos tiene un poco preocupados. Esperemos que se logre solucionar de forma pronta y oportuna. Ayer un grupo de amigos bananeros tuvo que sacar 30 contenedores de bananos escoltados con tanquetas del ejército y todo, muy preocupante. Yo no estoy movilizando crudo ni nada desde ayer por temor de que de pronto vayan a quemar el camión, etc.
SEMANA: ¿Qué tanto le subieron los costos a usted este año?
JCG: Nos pegó bastante porque tuvimos que eliminar ciertos horarios laborales que teníamos por el tema del valor de los recargos por el nuevo salario mínimo. Eso nos impactó bastante, nos golpeó fuerte y, sobre todo, que fue una subida demasiado súbita. Yo estoy de acuerdo con el salario mínimo. De hecho, nuestros trabajadores todos devengaban más de dos millones de pesos, hoy todavía devengan, pero nos tocó recortar ciertos horarios laborales y acomodarnos, y nos obligó rápidamente a hacer inversiones en unas automatizaciones para eliminar tiempos muertos que teníamos en planta y que requeríamos del personal. Y en materia de costos, ahí no hemos sentido un gran impacto.
