Las empresas se encuentran en un limbo, a propósito del año electoral y las recientes decisiones del gobierno de Gustavo Petro.
Por ello, a pesar de que no hay una emergencia cantada, muchas de ellas no se sienten seguras en el ecosistema empresarial.
SEMANA conversó con Daniela Torres quien asumió como Country Manager en Colombia de la firma de financiamiento empresarial KLYM by Coval sobre este escenario y los retos del sector.
SEMANA: El escenario empresarial de este año es particularmente complejo en términos económicos, sociales y políticos. Las empresas enfrentan retos importantes, como el aumento del salario mínimo del 23% y otras presiones económicas. Desde su perspectiva, ¿cómo han percibido la situación de sus clientes y del ecosistema empresarial en general?
Daniela Torres Sáenz: En términos generales, las empresas que ofrecemos servicios financieros no bancarios somos actores muy importantes dentro del ecosistema empresarial, especialmente en economías como la colombiana, donde las pymes son el motor de la economía, pero al mismo tiempo son las que con mayor frecuencia tienen menos acceso al sistema bancario tradicional.
En ese sentido, soluciones como el factoring, el confirming o el financiamiento de capital de trabajo se vuelven herramientas clave para mejorar la liquidez de las compañías. En momentos como el actual, estos modelos de negocio suelen ser contracíclicos: a mayor necesidad de liquidez, mayor relevancia adquieren empresas como la nuestra.
Durante los últimos cuatro años hemos visto un entorno complejo para el sector empresarial y, a medida que pasa el tiempo, en algunos sectores la situación se vuelve más crítica. Nuestra promesa es entender profundamente las necesidades y el riesgo de cada cliente para determinar cómo podemos apoyarlo. No somos una ONG; debemos gestionar el riesgo cuidadosamente, lo que implica también dejar pasar operaciones cuando no es el momento adecuado.
En el factoring, por ejemplo, el riesgo está principalmente en el pagador o deudor de la factura, más que en el emisor que necesita liquidez. Cuando trabajamos con corporativos que conocemos y con los que tenemos historial, podemos asumir ese riesgo y facilitar liquidez a las empresas proveedoras. También existen casos en los que anticipamos flujos o financiamos facturas que aún no tienen todos los eventos perfeccionados, siempre que tengamos suficiente conocimiento del comportamiento del cliente.

SEMANA: En ese contexto, ¿qué es lo que más les han expresado sus clientes? ¿Cuáles son hoy las principales preocupaciones de las empresas?
Daniela Torres Sáenz: La mayor preocupación que percibimos en los empresarios tiene que ver con la incertidumbre frente a decisiones que muchas veces sienten erráticas populistas o desconectadas de la realidad del mercado. Cuando las determinaciones económicas, políticas o regulatorias cambian constantemente, los empresarios sienten que no tienen una ruta clara para planear.
Eso genera una sensación de navegar con el viento cambiando todo el tiempo. Las empresas están muy atentas al día a día para poder reaccionar y tomar decisiones rápidamente. El mayor temor es no poder trasladar los incrementos en costos al mercado sin perder competitividad.
Esto ha llevado a decisiones difíciles: reducción de personal, optimización de gastos, incorporación de tecnología para hacer más eficientes los procesos o ajustes en las estructuras operativas. Desde nuestra posición, además del financiamiento, también tratamos de aportar conocimiento del mercado. Cuando vemos que un cliente empieza a enfrentar dificultades, buscamos orientarlo para aliviar cargas financieras y encontrar alternativas de liquidez.
Por ejemplo, si una empresa ya no tiene un perfil de riesgo directo suficientemente sólido para cierto tipo de financiamiento, revisamos su ecosistema de clientes y proveedores para estructurar operaciones en las que el riesgo pueda compartirse con empresas más grandes o más sólidas.
SEMANA: Usted asume ahora el cargo de Country Manager en Colombia. ¿Cuál es su principal prioridad al tomar el liderazgo de la operación?
Daniela Torres Sáenz: La palabra clave es velocidad. Esta es una empresa con una trayectoria importante, pero que venía operando a un ritmo distinto. Mi llegada responde precisamente a la necesidad de acelerar los procesos, impulsar un liderazgo transversal y lograr que todas las áreas trabajen alineadas hacia un mismo objetivo.

Eso implica generar una mayor integración entre equipos y acelerar el crecimiento de la cartera. Queremos que todas las áreas se sientan parte de una misma estrategia para lograr un crecimiento más dinámico y sostenible.
SEMANA: ¿Cómo se encuentra actualmente la cartera de la compañía y cuáles son las metas para este año?
Daniela Torres Sáenz: Actualmente manejamos una cartera promedio de alrededor de 55 millones de dólares, y nuestra meta es cerrar el año con aproximadamente 70 millones de dólares. Esto implica tanto la incorporación de nuevos clientes como el fortalecimiento de las relaciones con los actuales.
SEMANA:: En una de sus declaraciones usted afirma que “los problemas más grandes de las empresas suelen ser los más fáciles de solucionar”. ¿A qué se refiere con esa idea?
SEMANA: Muchas empresas creen que sus mayores problemas son tecnológicos, como desarrollar nuevos sistemas, integrarse con plataformas como SAP o lanzar nuevos productos. Sin embargo, desde mi experiencia, uno de los problemas más grandes —y a la vez más fáciles de solucionar— es el trabajo en silos dentro de las organizaciones.
Cuando las áreas trabajan aisladas y no entienden cómo se integran sus procesos con los del resto de la empresa, se generan rupturas en la operación. Es como un motor que deja de recibir aceite: eventualmente se detiene.
Cuando se logra que las personas entiendan su papel dentro del objetivo global de la empresa y se fomente la comunicación entre equipos, los procesos empiezan a fluir. En el sector financiero, por ejemplo, es común ver tensiones entre las áreas comerciales y de riesgo: el área comercial quiere que se aprueben todas las operaciones y el área de riesgo busca ser más conservadora.
Pero cuando ambos equipos se sientan a trabajar juntos, entienden que el objetivo es común: hacer negocios sostenibles. Esa coordinación genera sinergias y mejora el desempeño de toda la organización.
SEMANA: Muchas empresas han enfrentado procesos de insolvencia o incluso cierre debido a la incertidumbre económica. Desde su experiencia, ¿qué mensaje se puede enviar a los empresarios para evitar llegar a ese punto?
Daniela Torres Sáenz: Tal vez no sea una respuesta tradicional, pero creo que la clave está en tomar decisiones difíciles a tiempo. Esperar a ver qué pasa o postergar las decisiones suele ser lo peor que puede hacer una empresa.
Es fundamental analizar escenarios, revisar números y prepararse para distintos contextos. Por ejemplo, si una empresa tiene una alta proporción de empleados que ganan salario mínimo, debe anticipar el impacto del aumento salarial en su estructura de costos y tomar decisiones estratégicas con base en ese análisis.
Las decisiones difíciles tomadas a tiempo pueden salvar empresas. El peor escenario es permanecer en la incertidumbre. Desde nuestra posición, además de ofrecer financiamiento, también trabajamos como aliados estratégicos para ayudar a las empresas —especialmente a las pymes— a entender sus indicadores financieros, identificar riesgos potenciales y tomar decisiones oportunas.
También trabajamos con empresas que están en procesos de reorganización empresarial bajo la Ley 1116 y que están cumpliendo sus acuerdos. Cuando una empresa ya tiene un plan claro de reorganización y lo está ejecutando, podemos ayudarla a estructurar soluciones de liquidez que le permitan continuar operando.
SEMANA: Finalmente, ¿cuáles son los objetivos de la compañía a mediano y largo plazo en la región?
Daniela Torres Sáenz: A largo plazo, nuestra meta para 2028 es convertirnos en la empresa de servicios financieros no bancarios más relevante en Perú, Colombia y Chile, que son los países donde tenemos presencia. Esto implica alcanzar una cartera cercana a 300 millones de dólares en la región.
En el corto plazo, el objetivo es consolidar el crecimiento en Colombia, alcanzar la meta de cartera de 70 millones de dólares y posicionarnos como un aliado estratégico para las empresas que están tomando decisiones oportunas para fortalecer su sostenibilidad financiera.
