Colombia sigue avanzando en su recuperación exportadora, pero lo hace sobre una base frágil y altamente concentrada. Aunque el país cuenta con un amplio tejido empresarial, apenas un grupo reducido de compañías participa de manera activa en el comercio internacional.
De acuerdo con cifras de Analdex, solo 400 empresas concentran el 89 % del total de las exportaciones nacionales, una señal de alerta sobre la limitada capacidad de internacionalización del aparato productivo.
El problema no radica en la ausencia de empresas, sino en la falta de preparación para competir en mercados globales. En 2023, apenas 9.228 compañías realizaron exportaciones, frente a 8.890 del año anterior, lo que representa un crecimiento marginal del 3,8 %.

Este dato confirma que, pese al número de empresas registradas en el país, la mayoría no logra superar las barreras técnicas, estratégicas y operativas que exige el comercio exterior.
A este rezago estructural se suma un contexto internacional cada vez más exigente. Según el Departamento Nacional de Planeación (DNP), las exportaciones colombianas crecieron 2,6 % en el primer semestre de 2025, impulsadas principalmente por el sector agropecuario y de alimentos.
Sin embargo, el ritmo sigue siendo moderado frente a un entorno marcado por mayores requisitos regulatorios, cambios en las cadenas de suministro y una competencia global más intensa.
Para la academia, el diagnóstico es claro. Juan Camilo Sánchez López, director del programa de Administración de Negocios Internacionales de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario, advierte que el principal cuello de botella es la falta de capacidades estratégicas.
Muchas empresas no cuentan con formación especializada para estructurar procesos de internacionalización, identificar oportunidades comerciales, gestionar la logística internacional o tomar decisiones basadas en información estratégica.

Esta debilidad limita no solo el crecimiento individual de las compañías, sino también el potencial de la economía en su conjunto. Una mayor participación empresarial en mercados internacionales contribuye a la generación de divisas, impulsa la innovación, fortalece la competitividad y aumenta la resiliencia frente a choques externos.

En contraste, una base exportadora reducida deja al país más expuesto a la volatilidad de precios y a la dependencia de pocos sectores y actores.
Ante este panorama, la Universidad del Rosario, en alianza con el Consejo Profesional de Administración de Empresas (CPAE), lanzó un curso gratuito y certificado en “Gestión Estratégica de la Empresa en el Contexto Internacional”, dirigido a empresarios, gerentes y profesionales interesados en fortalecer sus capacidades para competir en mercados globales.

El programa abordará temas clave como formulación de estrategias de internacionalización, gestión logística y financiera del comercio exterior, y uso de herramientas estratégicas para la toma de decisiones, bajo una modalidad híbrida que combina sesiones virtuales y prácticas presenciales.
El reto de fondo, coinciden los expertos, es ampliar la base exportadora del país. Para lograrlo, no basta con tener empresas: se requiere formación, estrategia y una visión de largo plazo que permita a más compañías dar el salto hacia los mercados internacionales.









