La informalidad laboral no solo es la responsable de gran parte de la inequidad en el país, sino también de las fallas en el sistema de seguridad social, así como en el sistema pensional. A esta conclusión llegaron varios de los panelistas que participaron este miércoles 8 de abril en un foro sobre el tema convocado por Asocajas, el gremio de las cajas de compensación.
En el panel sobre empleo, José Ignacio López, presidente de Anif, indicó que, aunque la desocupación ha venido bajando en Colombia, al igual que en América Latina, la participación laboral aún no llega a niveles prepandemia. Este indicador, que suma a los que trabajan y a los que están buscando puesto, en 2018 era del 65,4 % de la población en edad de trabajar, pero en 2025 cerró en 64,7 %.

“Es evidente que Colombia sigue con un grave problema de informalidad laboral. En la región, solo Perú nos supera en ese aspecto y eso se debe en gran parte a la alta proporción de microempresas (con entre uno y cinco empleados), de las cuales el 87 % opera en la informalidad. En contraste, las empresas con entre 20 y 50 empleados registran una tasa cercana al 14 %. Si el país lograra que todas las empresas alcanzaran ese nivel, la informalidad sería incluso inferior a la de Chile, que ronda el 30 %”, sostuvo López.
El codirector del Banco de la República, César Giraldo, coincidió en que la informalidad es un grave problema para el país, pero dijo estar en desacuerdo con la idea de que esta se soluciona flexibilizando el mercado laboral. De hecho, aseguró que desde 2022 el salario mínimo viene subiendo rápido y, al mismo tiempo, el desempleo y la inflación han venido bajando. “Uno puede hacer muchos análisis, pero los datos están ahí y son testarudos”, insistió al defender la postura de quienes consideran que las alzas de los salarios mínimos no afectan el mercado laboral.

Por su parte, María Claudia Lacouture, presidente de AmCham y de Aliadas, consideró que no se puede ser condescendiente con cifras como el menor desempleo y con un crecimiento de 2,6 % como el registrado el año pasado. “Si la economía colombiana fuera un paciente, por fuera se vería rozagante, perfecta, pero por dentro está incubando una cantidad de debilidades que pueden generar que, de 2027 en adelante, se desarrollen problemas internos muy grandes”, sostuvo.
En su concepto, una de las graves fallas internas está en el hecho de que “Colombia cada vez más está espantando la inversión”. Su argumento es que para atraer recursos se necesitan reglas claras, pero estas se cambian constantemente. A eso se suma el hecho de que el país está generando mayores costos versus otros mercados.

“Este año la inversión está disminuyendo al 16 % y la que viene de Estados Unidos al 38 %; para frenar eso, se necesita confianza, certidumbre y poder apostarle a los sectores que tienen interés los inversionistas”, insistió la también exministra y agregó que, según cálculos de la Cepal, hay más de 189.000 millones de dólares buscando invertir en este hemisferio y Colombia está perdiendo esa oportunidad.
“Aunque se está viendo una reinversión en el país, el capital fresco que llega a Colombia se ha reducido (el año pasado bajó 27 %). Eso quiere decir que menos empresas están viendo a Colombia como una oportunidad para llegar por primera vez y generar una inversión, versus otros países que sí lo están haciendo”, reiteró Lacouture.
