Si el objetivo del Pacto por el Crédito, lanzado en septiembre de 2024, era que el sistema bancario desembolsara 254,7 billones de pesos en créditos destinados a la reactivación económica, ¿por qué no se ve el dinamismo esperado?
El período establecido para canalizar esos recursos vence en febrero de este año, según lo previsto. Recientemente, durante un consejo de ministros, el presidente Gustavo Petro se refirió a la estrategia, Pacto por el Crédito, y aseguró que, según él, lo engañaron: “No hay casi ningún crédito asociativo, no se desplazaron hacia la producción que era la propuesta. En cambio, siguen en el crédito de consumo, se llevan la plata fuera del país y les da rabia que busquemos traerla”.
La Superintendencia Financiera, encargada de hacer seguimiento al Pacto por el Crédito, emitió su más reciente reporte con corte al 18 de febrero de 2026.
La principal crítica a la estrategia, dirigida a cinco sectores priorizados, es que los recursos continuaron saliendo, pero para créditos que nada tenían que ver con el objetivo: impulsar la economía popular y sectores como manufactura y transición energética, agricultura, turismo y vivienda, con el fin de que sus inversiones contribuyeran a la reactivación del país.
En particular, el mayor reclamo ha sido por la economía popular, ya que es justamente donde se encuentra el talón de Aquiles.

Los negocios de la llamada economía popular, en general, tienen poco acceso al crédito, pues casi no han participado en el sistema financiero, y sus propietarios enfrentan dificultades para respaldar los préstamos que, de obtenerlos, resultan costosos o, simplemente, no se les aprueban.
En el plan inicial, los recursos de créditos para los sectores se distribuyeron de la siguiente manera: economía popular, 9,1 billones de pesos; sector de manufacturas y transición energética, 127,8 billones; agricultura, 24,4 billones; turismo, 6,6 billones, y vivienda e infraestructura, 31,8 billones.

¿Cuál es el resultado?
Pues bien, el reporte de la Superintendencia Financiera evidencia que, en todos los casos, el monto previsto para colocar préstamos fue sobrepasado. En el caso de la rama de manufactura y transición energética, los desembolsos a febrero alcanzaron 163 billones de pesos. Para la financiación de vivienda e infraestructura se destinaron 40,6 billones, y el sector agropecuario, que ahora aparece en los resultados del PIB con un crecimiento negativo, recibió recursos del Pacto por el Crédito por 30,4 billones.
En cuanto a la economía popular, los recursos dispuestos fueron 12,5 billones, es decir, más de lo previsto para el período de vigencia de la estrategia. En el sector turismo, los desembolsos ascendieron a 8,2 billones.
En enero también se produjo la irrigación de créditos. Los desembolsos por esta estrategia sumaron 14 billones de pesos, la mayoría destinados al sector de manufactura y transición energética, con 7,8 billones de pesos. Entre el 1 de septiembre de 2024 y el 30 de enero de 2026, se han otorgado 34,4 millones de créditos, según la Superintendencia Financiera.









