Las señales de alerta sobre la sostenibilidad financiera del sistema de salud colombiano siguen acumulándose.
Al cierre del cuarto trimestre de 2025, la cartera del sector farmacéutico alcanzó 4,75 billones de pesos, mientras que un año atrás estaba en 3,3 billones, alerta un informe presentado por la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo (Afidro) y la firma Sectorial.
La cifra refleja el monto de recursos que las compañías aún no han recibido por medicamentos y tecnologías ya entregadas al sistema.
Del total de las cuentas por cobrar de los laboratorios agremiados en Afidro, 1,8 billones de pesos corresponden a facturas vencidas, es decir, pagos que superaron los plazos establecidos. Es una cifra que triplica la cartera en mora registrada en 2024, cuando fue de 579.000 millones de pesos.

El informe advierte que la situación no es coyuntural, sino que responde a problemas estructurales de financiación que se han intensificado en los últimos años.
De hecho, Escobar precisó que en los 1,8 billones de pesos vencidos al cierre de 2025 no se tienen en cuenta los castigos de cartera, es decir, el monto que ya no es probable que se recupere y que el año pasado fue de 311.000 millones de pesos.
Esa elevada presión financiera se debe a una mayor rotación de cartera, dado que ha subido el tiempo promedio que se demora el pago de las obligaciones, llegando a 196 días en diciembre de 2025, frente a 134 días en 2024 y 125 días en 2023.
Esto implica que los recursos tardan cada vez más en fluir hacia los actores del sistema, lo que afecta la liquidez de la industria.

Escobar aclaró que los principales deudores de los laboratorios son los que pertenecen al canal institucional, es decir, los llamados gestores farmacéuticos, que son los que dispensan los medicamentos a los pacientes, usando los recursos de la Adres. Mientras en 2023 el 17 % de la cartera del canal institucional estaba vencida, en 2025 subió al 28,7 %.El deterioro de las finanzas del sistema de salud coincide con una desaceleración en el flujo de recursos hacia el sistema: entre enero y octubre de 2025 se giraron 80 billones de pesos, con un crecimiento del 7,23 %, inferior al promedio de años anteriores.A eso se suma la insuficiencia en el ajuste de la Unidad de Pago por Capitación (UPC), que lleva varios años y para este 2026 fue fijada en 9,03 %, pese a que distintos análisis estimaban que el incremento debía rondar el 15 %.
“Estamos ante una crisis de liquidez que no solo impide que los actores del sistema cumplan oportunamente sus obligaciones financieras, sino que se profundiza mes a mes, estrechando cada vez más el margen de operación. Si no se corrigen con prontitud las barreras de acceso, la incertidumbre para millones de pacientes seguirá aumentando”, concluyó Gaitán.
Escobar advirtió que el crecimiento de las cuentas por cobrar llevará a que el déficit del sistema de salud pase de 30 billones de pesos en 2025 a 37 billones en 2026.
Este deterioro financiero, señaló, no solo impulsará un aumento en los reclamos de los pacientes —que en los últimos años han pasado de 70.000 a 180.000 mensuales—, sino también un mayor gasto de bolsillo para acceder a servicios y medicamentos.
En ese escenario, advirtió, el acceso al sistema podría seguir restringiéndose a quienes cuentan con recursos suficientes, una dinámica similar al modelo estadounidense. Prueba de ello es el aumento del número de personas que pagan algún tipo de medicina prepagada, que creció 37 % en 2025.
