A finales del año pasado, cuando se conoció el incremento del salario mínimo por parte del Gobierno, que superó el 23 %, con base en el salario vital de la Organización Mundial del Trabajo (OIT), distintos analistas y entidades manifestaron su preocupación por el impacto que tendría este incremento en la inflación.

Como advirtió un informe del Grupo Cibest, el salario mínimo actúa como ancla para otros salarios, contratos y tarifas, reforzando los mecanismos de indexación y estableciendo un “piso” en la formación de precios, que retrasa la convergencia hacia la meta inflacionaria del Banco de la República del 3 %, en un rango de entre el 2 % y el 4 %.
Por eso, hoy viernes 6 de febrero, la expectativa se centra en el dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que entregará el Dane al final de la tarde, correspondiente al primer mes de este año.
De acuerdo con un estudio de Cibest, que proyecta este comportamiento, la inflación mensual de enero sería del 1,14 %, por lo que la variación anual se aceleraría en 21 puntos básicos hasta el 5,31 %.

“De materializarse este resultado, la inflación anual retomaría la tendencia alcista evidente al inicio del segundo semestre de 2025 como resultado del aumento del salario mínimo. Nuestra estimación es inferior en 4 puntos básicos al promedio de los analistas encuestados por el Banco de la República en la Encuesta Mensual de Expectativas Económicas”, señala el informe.
El documento destaca que, en alimentos, sus estimaciones ubican la inflación mensual en 0,88 %. Este dato implicaría una aceleración frente al resultado del mes anterior, impulsado en particular por el rebote de los precios de los perecederos, lo que haría que el componente anual completara tres meses a la baja.
Por el lado de los bienes, anticipa que la inflación mensual se ubicaría en el 0,32 % en enero, por lo que la variación anual se aceleraría por segundo mes consecutivo. “Nuestra estimación prevé que los precios de la cerveza, los productos farmacéuticos y dermatológicos, los vehículos nuevos o usados, los productos de limpieza y mantenimiento y los artículos para la higiene corporal impulsen este resultado”.
Frente al tema de los regulados, sus cálculos establecen que la inflación mensual sería del 1,34 %, ante el aumento en las tarifas de transporte urbano, servicios públicos y combustibles. Además, la indexación se verá reflejada particularmente en el aumento de las cuotas de copropiedad y de las cuotas moderadoras de EPS, tal que la variación anual volvería a acelerarse.

En el caso de los servicios, Cibest afirma que la variación anual completaría dos meses al alza en enero. Prevé una inflación mensual del 1,41 %, en línea con el spread que presenta este grupo frente a la inflación estacional, impulsada por las tarifas de arriendo y las comidas en establecimientos de servicio a la mesa. “Este resultado permitiría que el registro anual se acelere hasta 6,57 % en enero, el registro más alto desde febrero de 2025. Así pues, el efecto de la indexación continúa siendo elevado respecto a lo que sería deseable para lograr una normalización más rápida de la inflación, debido al incremento significativo del salario mínimo para este año”.

La inflación básica se ubicaría en el 1,17 % mensual, lo que permitiría que la variación anual se acelere hasta el 5,53 %, con lo cual completaría cuatro meses por encima del 5,0 %. Por otro lado, la inflación mensual sin alimentos ni regulados sería del 1,12 %, por lo que la variación anual aumentaría hasta el 5,55 %.
“En este contexto, la inflación anual permanecería alta en un entorno caracterizado por riesgos al alza. El fuerte incremento del salario mínimo, la indexación, las implicaciones sobre el riesgo país derivadas de la incertidumbre fiscal y las elevadas expectativas de inflación continúan siendo algunos de los riesgos más visibles en el panorama de corto plazo”, puntualiza el informe.
El anticipo
¿Cuál fue el impacto del aumento en el salario mínimo para 2026 sobre las expectativas de inflación? Apenas un día antes de conocerse el dato de inflación de enero de este año, Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, planteó en el Congreso de Tesorería de Asobancaria algunas cifras.
La primera, que la proyección que el equipo técnico del Banco de la República tenía en diciembre pasado sobre la inflación para fines de 2026 era del 4,1 %. En enero, esa proyección aumentó en 220 puntos básicos, a 6,3 %.

La segunda, que el aumento en la proyección de inflación sin alimentos ni regulados fue aún mayor, de 230 puntos básicos.
“Por su parte, si miramos la mediana de las expectativas de los analistas, reportadas en la encuesta que hace el Banco de la República, la inflación básica esperada para fin de 2026 aumentó en 210 puntos básicos, al pasar de 4,6 % en diciembre a 6,7 % en enero”, dijo Villar.
Advierte que ya en diciembre pasado las expectativas de inflación para 2026 habían aumentado “sustancialmente” con respecto a las que se tenían a comienzos de 2025. De hecho, en enero de 2025, la expectativa de inflación básica que se tenía para diciembre de 2026 era del 3,3 %. “Esto implica que en los últimos 12 meses la expectativa de inflación básica para finales de 2026 aumentó en cerca de 340 puntos básicos.

Y, finalmente, anticipa que las expectativas de inflación a dos años y a plazos aún más largos también aumentaron de manera significativa. Así, por ejemplo, la inflación prevista por los analistas para finales de 2027, que estaba en el 3,7 % en diciembre pasado, aumentó al 4,8 % en enero. Este aumento indica una importante pérdida de credibilidad en la meta, la cual completaría siete años consecutivos sin cumplirse, de acuerdo con este panorama esperado por los analistas.
Villar advirtió que, en este contexto, a menos que las expectativas de inflación se ajusten a la baja, podrían ser necesarios aumentos adicionales de la tasa de política. Cabe recordar que, en la primera reunión del año de la Junta Directiva del Banco de la República, en una votación dividida, se aumentó la tasa de referencia en 100 puntos básicos, al pasar del 9,25 % al 10,25 %, básicamente por el aumento en las expectativas de inflación en mediano y largo plazo.










