Los aportes del sector carbón al Estado colombiano podrían volver a superar los $10 billones anuales si se recuperan la producción y la competitividad de la industria, según Fenalcarbón. El gremio presentó este miércoles su balance de los últimos cuatro años y una agenda de siete puntos dirigida al nuevo Gobierno para impulsar la actividad.

De acuerdo con Fenalcarbón, los aportes del sector pasaron de superar los $10 billones en 2022 a menos de $3,5 billones estimados para 2025. La producción también disminuyó: pasó de 67,7 millones de toneladas en 2022 a 51,4 millones en 2025.
Las exportaciones de carbón y coque registraron igualmente una reducción. Mientras en 2022 alcanzaron US$12.2 millones, en 2025 llegaron a US$4.901 millones. Solo entre 2024 y 2025, el valor exportado se redujo en US$2.200 millones.
El retroceso también tuvo efectos sobre el empleo. Fenalcarbón estima que entre 2022 y 2025 se perdieron más de 25.000 puestos de trabajo directos y 100.000 indirectos en la industria.
En cuanto a esta problemática, Carlos Cante, presidente ejecutivo del gremio señaló que “el país está dejando de recibir recursos que podrían financiar inversión social, infraestructura y desarrollo regional, en un momento crucial como la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto. Recuperar la producción y la competitividad del sector significa también recuperar una fuente importante de ingresos y estabilidad para Colombia”.

Las siete prioridades
Fenalcarbón sostiene que Colombia cuenta con una capacidad productiva cercana a 92 millones de toneladas y recursos para aprovechar el potencial del subsuelo. Según el gremio, generar condiciones adecuadas y señales claras de política pública permitiría recuperar los niveles de producción y los aportes superiores a $10 billones anuales.
Para ello, plantea siete prioridades al nuevo Gobierno: revisar las medidas tributarias aplicadas al sector durante los últimos cuatro años; ampliar el parque térmico a carbón bajo el principio de neutralidad tecnológica y remuneración a la energía firme; reducir los sobrecostos logísticos y reformar el SICETAC; recuperar mercados internacionales mediante una defensa comercial activa; fortalecer la seguridad jurídica para la inversión, la formalización y los planes de cierre minero; habilitar áreas reservadas con potencial de carbón; y combatir la explotación ilícita junto con el deterioro de la seguridad en territorios sensibles.

“Colombia lo que requiere es una diversificación productiva donde los carbones siguen siendo importantes para lograrlo en el tiempo y si el país cuenta con los recursos, las reservas, el conocimiento y una industria capaz de generar empleo y divisas, debe tener también una política que le permita aprovecharlos de manera responsable”, agregó Cante.
Las propuestas serán discutidas en la Cumbre Colombiana del Carbón y Coque 2026, que se realizará el 28 y 29 de octubre en Bogotá. El encuentro reunirá a representantes de la industria, Gobierno y expertos para analizar el papel del carbón en la seguridad energética, el empleo, la reindustrialización y el crecimiento económico.
