El pasado viernes 25 de septiembre, el Ministerio de Minas y Energía anunció un racionamiento programado de gas ante una contingencia que se presentó en la planta regasificadora de Spec, ubicada en el Caribe colombiano.

La planta cuenta con cuatro trenes de regasificación y, ante una eventualidad en uno de ellos, la operación, que produce 475 millones de pies cúbicos por día de gas natural, se redujo a 400 millones.
Ante esta situación, el Ministerio de Minas y Energía declaró un racionamiento programado de gas natural por la reducción temporal de la capacidad de entrega de gas importado. La cartera decidió priorizar la demanda esencial, seguida de la generación térmica y de las industrias necesarias para garantizar el abastecimiento de las refinerías.
Según fuentes del sector, el recorte alcanzó a ser cercano al 2 por ciento y afectó alguna parte de la demanda industrial.
El 29 de septiembre, Spec informó que, tras los trabajos realizados y antes de lo previsto, aunque sin especificar tiempos, la contingencia fue superada y la planta volvió a trabajar a su capacidad total.
Aunque el episodio no revistió gravedad ni una amenaza seria en la prestación del servicio, sí encendió las alarmas.
“Esta situación deja una señal muy clara para Colombia: nuestro sistema de gas necesita más respaldo. Hoy tenemos una infraestructura que continúa operando de manera segura, pero una contingencia en uno de sus componentes reduce inmediatamente el margen de respuesta del sistema. Estamos operando como un carro sin llanta de repuesto: cuando falla o se pincha una rueda, tenemos pocas alternativas para continuar sin afectar el servicio. La seguridad energética se construye antes de que llegue la emergencia”, aseguró Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgás.

Hoy la demanda de gas natural en Colombia es de 1.150 millones de pies cúbicos y la producción está en 680 millones. La mala noticia es que esa es una demanda de gas en condiciones hidrológicas normales, y el país va a enfrentar la intensidad de uno de los fenómenos de El Niño más fuertes, cuando se necesita más gas del habitual. En la actualidad, el país importa el 39 por ciento de su demanda.
Spec tiene una capacidad de 475 millones de pies cúbicos, pero trabaja para aumentarla en 58 pies cúbicos y alcanzar 533 millones en las próximas semanas. Solo para los agentes térmicos, entrega 400 millones de pies cúbicos y el resto a la demanda nacional. Hoy por hoy, es la única planta regasificadora del país y, ante el déficit creciente, ha sido protagonista.
Como las plantas térmicas no operan todo el tiempo, pueden vender el gas que no usan, pero solo de forma interrumpible. Esto obedece a que su compromiso es prenderse cuando el sistema lo requiera.
Por eso, como explicó un experto del sector, “si Spec se resfría, al país le da pulmonía”. Para superar el fenómeno de El Niño, es necesario llegar a él con niveles de los embalses en 80 por ciento y para ello es crucial prender las térmicas y cuidar el agua.
Pero, como advierte el experto, el panorama puede estrecharse. En el fenómeno de El Niño de 2023-2024, las térmicas requirieron 600 millones de pies cúbicos de gas, una demanda que ni siquiera Spec operando a plena capacidad habría podido cubrir.

“El tema del gas está muy apretado. La planta de regasificación es un activo que le da suministro al país. Pero el problema de eso es que la mayoría es para los térmicos, y con ellos prendidos, la disponibilidad de gas es cada vez menor. Cualquier cosa que pase nos manda al escenario de inicios de la semana anterior (racionamiento programado)”, señaló Alejandro Castañeda, presidente de Andeg, gremio de las generadoras térmicas.
Por ello es vital la llanta de repuesto. Un informe de Corficolombiana señala que, además de la expansión de Spec, se suman dos proyectos: el de regasificación del Pacífico y el de Puerto Bahía en el Caribe. Los dos tienen a un protagonista en común: Ecopetrol.
En el primer trimestre de 2025, Ecopetrol adjudicó a Pio SAS un proyecto de regasificación en el Pacífico con una capacidad de 60 millones de pies cúbicos diarios y entrada prevista en el segundo semestre de 2026. “Su escala es menor, equivalente a aproximadamente el 8,6 por ciento de la producción nacional y al 7 por ciento de la demanda total, pero tiene un valor estratégico importante al reducir la dependencia del corredor Caribe, particularmente para el suroccidente del país. De acuerdo con reportes recientes, la infraestructura podría alcanzar una capacidad total superior a 120 millones de pies cúbicos, cerca del 14 por ciento de la demanda, con 60 millones de pies cúbicos adicionales disponibles”, señala el informe.
En febrero de 2026, Ecopetrol y Frontera Energy anunciaron la firma del acuerdo de regasificación con una capacidad inicial de 126 millones de pies cúbicos al día, escalable hasta 370 millones hacia 2028.
Sin embargo, estas iniciativas tienen varias preocupaciones. Una, que, de acuerdo con fuentes de Ecopetrol, los tiempos no están cuadrando y sus entradas en operación podrían ser tardías para atender las necesidades del país. En el caso de la del Pacífico, si bien tenían que entrar el primero de octubre, como asegura una fuente de Ecopetrol, “les dieron una gabela de 45 días más”. Otros advierten que el buque ya viene en camino hacia Colombia y que estaría a mediados de noviembre en las costas del Pacífico.

Y para el caso de Puerto Bahía, según el informe de Corficolombiana, la entrada estaba prevista en el tercer trimestre de 2026. Pero los cálculos establecen que entraría en febrero de 2027.
No obstante, la segunda preocupación es aún más grave, en especial en el caso de la planta del Pacífico: las denuncias de supuestos casos de corrupción en el proyecto, que han salido a la luz en medio de las auditorías forenses anunciadas desde la Junta Directiva de Ecopetrol.
Por ejemplo, irregularidades en los criterios de asignación, validaciones de experiencia y personas que habrían participado del proceso, pero también del lado de la regulación, fijando política pública.
“En este instante, hay muchos riesgos y dentro de ellos está la formación de precios, las condiciones logísticas y el cronograma, pero el más fuerte es el desabastecimiento de gas del país y, por supuesto, una eventual afectación al suministro de energía eléctrica”, señaló la fuente.
Ecopetrol compró la capacidad de regasificación y tiene que salir a comprar la molécula. La situación se hizo más compleja por el conflicto en Oriente Medio, que limitó el paso de combustibles por el estrecho de Ormuz y, además, elevó los precios.

De acuerdo con la fuente, Ecopetrol suscribió contratos para vender gas natural licuado, ya regasificado, con distribuidores del Eje Cafetero, del Valle del Cauca y del interior del país. “Suscribió esos contratos, pero nunca fue a comprar la molécula; eso fue antes de la guerra de Irán. O sea, les vendió la molécula sin irla a comprar”.
Al cambiar los precios, Ecopetrol salió a buscar una renegociación de esos contratos, que ya estaban altos, a cerca de 19 dólares por millón de BTU y podían elevarse fácilmente a más de 25 dólares.
Asimismo, en la compra de gas, grandes jugadores se quedaron por fuera del proceso de suministro de gas en la primera fase por detalles que incluso la misma Ecopetrol no respondió.
“Colombia necesita que sean grandes jugadores los que venden el gas, porque no solo se requiere un precio eficiente, sino confiabilidad, que tengan la capacidad de reaccionar”, sostuvo.
De hecho, SEMANA conoció que, de acuerdo con un cronograma de Ecopetrol, a julio, el proceso de contratos de gas fue declarado desierto porque “las ofertas vinculantes recibidas se ubicaron por encima de la fórmula techo de precio. La condición de precio no fue aceptada por los clientes con cantidades contratadas”.

Ante esta situación, la preocupación es cada vez mayor. ¿Qué tanto se puede enredar este proceso de regasificación con las investigaciones que se adelantan? “Creo que mucho. Si hubo irregularidades, no creo que una empresa listada en la Bolsa de Nueva York pueda continuar con un proyecto con corrupción”.
En medio del ruido por las denuncias, la preocupación es el futuro del gas en el país en el corto plazo, ante la llegada de un fenómeno de El Niño y con muy poco margen de maniobra.
