Las autoridades de tránsito de la capital han anunciado un cambio significativo en la forma de abordar las conductas riesgosas en las vías públicas. A partir de este año, el Código Nacional de Tránsito se aplicará con mayor estricto para quienes se desplazan a pie y cometan infracciones que pongan en peligro su integridad o la de otros usuarios de la vía.
Esta decisión responde a un aumento constante de situaciones en las que los peatones cruzan de manera imprudente, ignorando pasos peatonales y poniendo en riesgo tanto su vida como la de conductores y pasajeros.
Las autoridades han precisado que no usar los puentes peatonales y atravesar la calle en lugares no habilitados ya no serán consideradas solo malas costumbres, sino comportamientos sujetos a sanciones económicas.

La Secretaría de Movilidad de Bogotá ha dejado claro que estas normas están orientadas a proteger a las personas y a mejorar la convivencia vial en las arterias de mayor tráfico de la ciudad.
La multa establecida para peatones que cometan estas infracciones en 2026 es de aproximadamente $42.400 pesos, un valor que busca desalentar la imprudencia y promover prácticas más seguras en la calle.
No obstante, la política contempla mecanismos para incentivar el cumplimiento y ofrecer alternativas pedagógicas.
Si la persona sancionada toma un curso de educación vial en los primeros cinco días hábiles tras la notificación, podrá acceder a un descuento del 50 %, reduciendo el monto a cerca de $21.200 pesos. El descuento parcial también se mantiene si el curso se realiza hasta el sexto día hábil, aunque con una rebaja menor.
Este cambio no solo afecta a quienes cruzan de forma inadecuada. La lista de conductas sancionables también incluye otras acciones que, aunque puedan parecer inofensivas, tienen potencial de generar accidentes o entorpecer la circulación.

Entre estas se encuentra invadir la zona destinada al tránsito vehicular con patines, monopatines u otros artefactos, colocarse delante o detrás de un vehículo con el motor encendido, remolcarse de un automóvil en movimiento o ocupar áreas cercanas a las vías férreas, lo cual está prohibido por razones de seguridad.

Los puntos críticos en la ciudad que han motivado esta medida incluyen zonas como la Avenida Boyacá, la NQS y la Avenida Ciudad de Cali, donde la siniestralidad peatonal ha sido notablemente alta.

En muchos de estos sectores existen puentes peatonales y semáforos, pero la falta de respeto por las normas ha derivado en acontecimientos que las autoridades buscan reducir con mayor control y sanciones claras.
Más allá del componente económico, la Secretaría de Movilidad ha enfatizado que un peatón cuya conducta provoque un accidente puede enfrentar, en casos extremos, responsabilidades civiles o penales, especialmente si su imprudencia genera daños a terceros o interrumpe servicios importantes como el transporte público masivo.










