sostenibilidad

Las energías renovables representarán el 50 % de la matriz energética mundial en 2030

Este pronóstico es de McKinsey & Company, que, sin embargo, advierte que ese esfuerzo no será suficiente para contener el aumento de la temperatura del planeta.


Con el conflicto en Ucrania se le ha puesto la lupa al aumento de los precios de la energía, lo cual ha convertido a la transición energética en un tema prioritario, no solo por los costos, sino por ser una estrategia para reducir emisiones de carbono. Los estudios y las políticas gubernamentales a nivel global ratifican la probabilidad de que en las próximas décadas el panorama energético se transforme ágilmente.

En una conversación con SEMANA, el economista Julián Gómez afirmó que la transición energética es, “sin duda”, uno de los mayores propósitos y objetivos para la humanidad en el medio plazo. Además, aclaró que cualquiera que los niegue y quiera seguir dependiendo de los combustibles fósiles, realmente no conoce la realidad que está viviendo el planeta.

“Es un proceso largo, de inversión y de adaptación. Algunos países quizá van más alejados que otros, pero para que el planeta logre la reducción de la temperatura global y no sobrepasar los 1,5 grados centígrados, debemos ponerle un acelerador al proceso, donde se balanceen las inversiones, los puestos trabajos, la educación, el impacto ambiental y el desarrollo de la humanidad”, aseguró.

Estos cambios y su interacción plantean varios cuestionamientos claves sobre la posible ruta de guía que se debe comenzar a trazar. Teniendo en cuenta las percepciones de varios expertos, McKinsey & Company brinda cinco puntos claves de la demanda de 55 sectores, más de 70 productos energéticos y 146 países para ofrecer una visión de las tendencias a largo plazo que seguirán siendo esenciales para la configuración de los futuros sistemas energéticos.

Creativo
La reducción de dióxido de carbono limita el calentamiento global y el cambio climático. - Foto: Getty Images/iStockphoto

En primer lugar, la firma asegura que mientras los gobiernos y las empresas están cada vez más comprometidos con los objetivos de descarbonización, los mercados energéticos se enfrentan a una extrema volatilidad impulsados por las tensiones geopolíticas y un repunte de la demanda energética. No hace falta volver a mencionar las implicaciones del conflicto en Ucrania para evidenciar los picos en los precios de la energía; o, incluso, teniendo en cuenta la alta demanda mundial de dicho insumo fundamental, la cual subió 5 % anual en 2021.

En el contexto de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático del año pasado (COP 26), un total de 64 países, que representan el 89 % de las emisiones mundiales de CO₂, hicieron compromisos de cero emisiones, mientras que las instituciones y las empresas del sector privado siguen aumentando sus aspiraciones de descarbonización: esto representa un tire y afloje.

Por otro lado, McKinsey & Company contempla que, para 2050, la electricidad, el hidrógeno y los combustibles sintéticos podrían representar el 50 % de la mezcla energética. Se estima que la demanda de electricidad se triplique en 2050 a medida que los sectores se electrifiquen. Además, la generación de energía renovable podría alcanzar entre 80% y 90% de la mezcla energética mundial en 2050.

También, la consultora prevé que la demanda de petróleo alcanzará su punto máximo en los próximos cinco años, aproximadamente entre 2024 y 2027. Esto se dará por la adopción de vehículos eléctricos, que cada vez ruedan más en las calles de Colombia y el mundo. Además, hacia 2035, se espera que la demanda de gas en todos los escenarios crezca otro 10% a 20 % en comparación con la actual.

Foto de referencia sobre un vehículo eléctrico
La venta de vehículos eléctricos sigue creciendo en el mundo. - Foto: Getty Images/Image Source

No obstante, se plantea un panorama poco alentador: incluso si todos los países con compromisos de cero emisiones netas cumplen con sus aspiraciones, el calentamiento global podría alcanzar 1,7° C para 2100, y no 1,5° C como se tenía previsto. Para mitigar el golpe, es posible que el sistema energético mundial tenga que acelerar su transformación de forma significativa, abandonando los combustibles fósiles para centrarse en la eficiencia, la electrificación y los nuevos combustibles, incluso más rápido que los compromisos anunciados de cero emisiones.

Por último, la compañía estima que las inversiones anuales en el suministro y producción de energía se duplicarán de aquí a 2035 para alcanzar entre 1,5 y 1,6 billones de dólares.