Finanzas

Pequeños gastos, grandes emociones: así ven los colombianos los gastos hormiga

Ipsos entrevistó a 157 personas entre 18 y 65 años en distintas regiones del país.

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1 de junio de 2026 a las 1:12 p. m.
Muchas personas prefieren hacer visibles sus gastos antes que eliminarlos.
Muchas personas prefieren hacer visibles sus gastos antes que eliminarlos. Foto: Getty Images

Los llamados gastos hormiga llevan años apareciendo como uno de los principales enemigos de las finanzas personales. Cafés diarios, domicilios, plataformas de entretenimiento, snacks, transporte particular o compras impulsivas suelen ser señalados como responsables de desajustes presupuestales.

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Sin embargo, una nueva investigación sugiere que la conversación podría ser más compleja: para muchos colombianos, estos gastos también representan bienestar, recompensa emocional y calidad de vida.

Un estudio cualitativo realizado por Ipsos encontró que la mayoría de las personas no está pensando en eliminar este tipo de consumos, sino en administrarlos mejor.

De hecho, únicamente 25 % de los participantes aseguró que busca eliminar los gastos hormiga, mientras que 65 % afirmó que prefiere reducirlos, reflejando una preferencia por el equilibrio más que por restricciones radicales.

El ejercicio fue desarrollado con 157 personas entre 18 y 65 años en distintas regiones del país, mediante conversaciones realizadas dentro de la comunidad Conectad@s Colombia, plataforma utilizada por Ipsos para explorar percepciones y comportamientos sociales más allá de las cifras tradicionales.

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Los resultados muestran que muchos pequeños gastos son percibidos menos como fugas financieras y más como mecanismos cotidianos para hacer más llevadera la rutina. Un snack, una cerveza compartida, pedir comida a domicilio o invitar a alguien a almorzar pueden representar pequeñas recompensas que ayudan a construir bienestar emocional, incluso cuando las personas reconocen que afectan su presupuesto.

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Snacks, domicilios y pequeños antojos aparecen entre los gastos más comunes. Foto: Getty Images

La investigación sugiere además que existe una tensión creciente entre dos objetivos que muchas veces compiten entre sí: mantener control financiero y preservar espacios de disfrute personal.

Para Sandra Godoy, directora del área cualitativa de Ipsos, estos gastos empiezan a convertirse en lo que denomina “territorios de felicidad”, espacios donde las personas equilibran responsabilidad financiera y satisfacción cotidiana.

El fenómeno aparece en un contexto donde las herramientas digitales para administrar dinero continúan creciendo, aunque no siempre logran modificar comportamientos.

Según el análisis, muchas personas conocen aplicaciones, presupuestos digitales y herramientas de seguimiento financiero, pero evitan utilizarlas permanentemente porque pueden generar culpa, presión o sensación de restricción.

La discusión resulta particularmente relevante en un momento donde inflación, costo de vida y presión económica continúan obligando a los hogares a revisar prioridades de consumo.

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Sin embargo, el estudio sugiere que la respuesta no necesariamente pasa por eliminar completamente los pequeños gustos cotidianos, sino por hacerlos visibles, establecer límites y convertirlos en decisiones conscientes.

Para Ipsos, el hallazgo principal es que los gastos hormiga ya no se entienden únicamente como errores financieros: para muchos colombianos funcionan como pequeñas válvulas emocionales que permiten sostener la rutina diaria, incluso cuando el bolsillo obliga a pensar dos veces antes de gastar.