Aunque para muchos trabajadores colombianos la declaración de renta sigue pareciendo un trámite complejo o reservado para quienes tienen altos ingresos, la realidad es que cada año aumenta el número de personas naturales obligadas a cumplir con esta obligación tributaria.

De acuerdo con Reinaldo Medina, experto en finanzas de la Escuela de Negocios de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, es fundamental que los empleados conozcan los requisitos establecidos por la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) para evitar sanciones y aprovechar los beneficios tributarios disponibles.

Para el año gravable 2025, cuya declaración se presentará en 2026, una persona natural deberá declarar renta si cumple al menos una de las siguientes condiciones: haber obtenido ingresos brutos superiores a 69.718.600 de pesos durante el año (aproximadamente 5,8 millones de pesos mensuales), tener un patrimonio bruto superior a 224.095.500 de pesos al cierre del año, haber realizado compras y consumos por más de 69.718.600 de pesos o registrar consignaciones bancarias, depósitos o inversiones que superen ese mismo monto.
Si el trabajador cumple con alguno de estos topes, es recomendable reunir con anticipación la documentación necesaria para facilitar el proceso.
Entre los documentos más importantes se encuentran el certificado de ingresos y retenciones expedido por el empleador, los certificados de cuentas bancarias y productos financieros, los soportes de aportes a salud, pensión y fondos voluntarios, los comprobantes de compras de bienes de alto valor, como vehículos o inmuebles, y la declaración de renta del año anterior, en caso de haberla presentado.
Medina explica que, aunque los asalariados cuentan con un margen limitado para realizar deducciones, existen mecanismos legales que permiten reducir la carga tributaria.
Entre ellos destacan los intereses pagados por créditos hipotecarios, los aportes voluntarios a fondos de pensión y cuentas AFC, los pagos por medicina prepagada y los beneficios por dependientes económicos, siempre que se cumplan los requisitos establecidos por la ley. Estas deducciones disminuyen la base gravable y, en consecuencia, el monto del impuesto a pagar.
El experto también advierte sobre las consecuencias de incumplir con esta obligación. No presentar la declaración dentro de los plazos fijados por la DIAN puede generar multas por extemporaneidad equivalentes al 5 % mensual sobre el valor del impuesto a cargo, además de una sanción mínima que para 2026 rondaría los 524.000 pesos.

A esto se suman intereses moratorios cuando exista un saldo pendiente por pagar y, en casos de incumplimiento reiterado, posibles dificultades para realizar algunos trámites financieros.
Para evitar inconvenientes, Medina recomienda verificar y mantener actualizado el Registro Único Tributario (RUT), conservar los certificados y soportes tributarios desde el inicio del año, utilizar el simulador de la DIAN para confirmar si existe la obligación de declarar y, cuando la situación tributaria sea más compleja, buscar el apoyo de un contador.

Asimismo, recuerda que existen plataformas digitales confiables que facilitan la elaboración de la declaración.
Finalmente, el especialista enfatiza que la declaración de renta dejó de ser un trámite exclusivo para empresarios o personas con grandes patrimonios.
“Cada vez más trabajadores asalariados hacen parte del grupo de declarantes. Estar informado, preparar la documentación con anticipación y conocer los beneficios tributarios disponibles puede marcar una diferencia importante al momento de cumplir con esta obligación”, concluye.
