La educación de los menores en el país es supervisada por el Ministerio de Educación y las secretarías locales, entidades encargadas de garantizar el adecuado desarrollo del proceso académico.

A través de estas instituciones se proporcionan las herramientas necesarias para que los estudiantes puedan cursar las diferentes asignaturas y adquirir las competencias requeridas para desenvolverse en el contexto actual.

Entre las exigencias más importantes se encuentra el aprendizaje de una lengua extranjera, ya que este conocimiento facilita la adaptación a nuevos ámbitos educativos y laborales.
Aunque en algunos casos se piensa que la enseñanza de un segundo idioma en los colegios es opcional, la legislación nacional establece que esta formación debe impartirse de manera obligatoria.
“Las instituciones de educación para el trabajo y el desarrollo humano que decidan ofrecer programas de idiomas deberán obtener la certificación en gestión de calidad, de la institución y del programa a ofertar, sin perjuicio del cumplimiento de los demás requisitos establecidos en las normas jurídicas vigentes para el desarrollo de programas en este nivel de formación”, destacan las normativas de la Función Pública.
Por esta razón, los estudiantes que se encuentran en las etapas finales de su formación tienen derecho a recibir enseñanza en una segunda lengua, cuyo nivel debe ser evaluado conforme a los lineamientos establecidos por el Ministerio de Educación.
Las instituciones educativas deben aplicar los programas y directrices definidos por las entidades competentes y asegurar el acceso al aprendizaje de un segundo idioma.
En el país, el inglés es la lengua extranjera con mayor presencia, y su dominio no solo es importante en la educación básica y media, sino también en la educación superior, donde varias universidades exigen cierto nivel de conocimiento para otorgar el título profesional.

Si una institución educativa incumple los planes de estudio y las normas básicas establecidas por el Ministerio de Educación, puede ser objeto de sanciones.

Asimismo, los colegios implementan distintos métodos de evaluación para medir el desempeño de los estudiantes en las diferentes áreas académicas.
También existen mecanismos de apoyo orientados a atender las dificultades que puedan presentarse en los procesos de aprendizaje de los menores. Por otro lado, los estudiantes tienen la responsabilidad de respetar las normas institucionales y mantener una relación adecuada con docentes y demás integrantes de la comunidad educativa que participan en su formación.
