Televisión
Cony Camelo habló sobre las amenazas de muerte después de MasterChef y el veto en su contra, “yo no busco de ninguna manera ser polémica”
La actriz protagoniza junto a Verónica Orozco la nueva comedia ‘Simplemente Alicia’ de Netflix.
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La actriz colombiana Cony Camelo conversó con SEMANA de su participación en la comedia de Netflix Simplemente Alicia. La actriz también habló sobre su paso por MasterChef, las amenazas de muerte que recibió, su postura política y su carrera musical.
SEMANA: ¿Cómo llegó la oportunidad de encarnar el personaje de Susana en Simplemente Alicia?
Cony Camelo: El año pasado, después de MasterChef, que fue tan conflictivo para mí por todas las cosas que dije, porque yo realmente sí decía lo que pensaba, y decía la verdad en el programa. Cuando a mí me llega este casting, me acuerdo de que el jefe de casting me dijo: “Mira, estamos buscando un personaje que se meta en problemas por decir la verdad”, y yo dije: “Bueno, pues cualquier parecido con la realidad...” (risas).
En realidad, soy una persona que ha dicho muchas veces la verdad, ya ahora no tanto; ya entendí que la humanidad no necesita la verdad y que las sociedades no están preparadas para la gente que dice la verdad, porque el que dice la verdad termina siendo un mártir. Yo he dicho lo que pienso y eso es muy peligroso, y en un país como Colombia eso es tenaz.
El personaje de Susana es el de la amiga que, si bien la apoya en todo, es la única que le dice la verdad, es la única que le está diciendo todo el tiempo “lo que usted está haciendo está mal”, es una persona absolutamente incondicional. Es el Pepe Grillo, la conciencia constante de Alicia, porque Alicia está muy loca.

SEMANA: Después de toda la ola de críticas en MasterChef, ¿se arrepiente de haber participado?
C.C.: No me arrepiento porque ya lo viví. No. Pero fue un error porque nunca me había visto MasterChef. No veo realities, no me engancho. Yo veo que hay gente que se engancha un montón, yo no me engancho.
Entonces me metí a MasterChef convencida de que era un programa de cocina, me puse a estudiar cocina y estudié un montón, y estaba viviendo en México, estudié con chefs allá y cuando llegué muy emocionada me di cuenta de que, primero, era muchísimas horas de trabajo, muy poco descanso, todo el tiempo como un nivel de estrés y de ansiedad muy fuerte, y luego en las entrevistas, pues yo decía lo que pensaba de las preguntas que me hacían; en realidad no era algo que yo dijera espontáneamente, sino que era algo que me preguntaban. Entonces, pues ahí te inducen mucho las respuestas. Yo siempre he sido muy honesta y siempre he sido una persona que no le ha tenido miedo a decir lo que piensa. El error fue mío; si yo hubiera visto MasterChef antes, hubiera sido distinto.

SEMANA: ¿Se sintió en peligro en algún momento debido a esos ataques en su contra?
C.C.: Sí, fue tenaz. Me tocó ir al psiquiatra para tranquilizarme. Me amenazaron de muerte varias veces en Twitter y por distintos medios. Se metían a Facebook, se metían a los comentarios de mis videoclips en YouTube, en Instagram. Amenazas de muerte de verdad. Tengo un montón de capturas de esa época, me tocó bloquear todos los comentarios. He ido paulatinamente abriendo otra vez los espacios.
SEMANA: ¿Siente que su postura política ha impactado en su carrera actoral?
C.C.: Sí, hay un veto, así de simple. Hay un veto para los artistas que tenemos posturas políticas que están en contra de algunos medios. Me da pesar, porque se habla mucho del miedo a las dictaduras y el miedo a volvernos Venezuela, pero vetar a una lista de artistas por sus posturas políticas en un país donde hay poco trabajo, pues porque en Colombia no hay 25 canales como en México, hay muy pocos. Por eso me estaba yendo a México, a buscar cómo trabajar sin tener que dejar de ser yo.
Considero que soy una artista, no soy solo una actriz. Estoy convencida de que hay muchos actores, hay muchos cantantes, hay muchos escritores, pero es que para mí el arte tiene que ver con un compromiso con el alma y con el tipo de ser humano que es uno. Hagas el arte que hagas. He visto al 95 por ciento de los actores o cantantes prefiriendo no tomar partido. Y a mí eso no me cabe en la cabeza, porque es que cuando veo a la gente sufrir yo siento el doble. Yo sé ponerme en el lugar del otro. Es mi oficio.Ya aprendí también que no me quiero meter más en problemas. Pero sí es muy triste ver eso, es muy triste saber que hay gente a la que ni siquiera van a ver en un casting porque no están de acuerdo con su postura política. Eso es una censura.
SEMANA: Un gran momento en su carrera actoral fue en Los Reyes y su papel como Hilda. Hablemos de esa época dorada…
C.C.: Lo más lindo de Susana y de Simplemente Alicia es que todo el mundo me está diciendo: “Susana, Susana, Susana”. Y durante 20 años todo el mundo me decía: “Hilda, Hilda, Hilda”. Al principio me alcancé a abrumar, fue muy abrumador. Creo que pertenezco a la última generación que le tocó ese nivel de fama porque no había celulares, no había TikTok, ni había Instagram.
Entonces, me tocó la última época en la que toda la familia o todo Colombia veía televisión. Yo no pude volver a San Andresito o hacer cosas que antes me parecían muy normales y divertidas como ir a comprarse unos tenis porque era demasiado famosa y la gente se me venía a acogerme, a abrazarme.

SEMANA: Además de su carrera actoral, usted también es cantante. ¿Cuál le parece más difícil?
C.C.: Ya llevo más de diez años con mi banda, tengo una banda de música con la que toco. Creo que es más difícil el mundo de la música. Porque por lo menos en Colombia los actores, pues gracias a Dios, ya estamos agremiados, entonces tenemos como una especie de protección colectiva que no existe en la música. La música es un gremio que no tiene una sociedad, no hay una unidad, yo siento que hay como mucha corrupción dentro del mundo de la música. En Colombia hay muchísimas compositoras y cantautoras, pero muchas que hacen una música increíble que tú no las oyes en ninguna parte. Como que si no eres Shakira o Karol G no suenas.
SEMANA: ¿Cuál ha sido la mentira que más le ha dolido leer o escuchar sobre usted?
C.C.: Creo que la mentira más fuerte es que tengo contratos con el Gobierno y que me pagan, como que el Gobierno me paga por decir cosas. Creo que eso es tenaz porque eso es mentira. Primero, es mentira y, segundo, es quitarle toda credibilidad a mi carrera. Es como si tener un criterio siempre tuviera que tener un precio. Y pues no es así. La gente en Colombia me parece que no está formada para tener criterio.

SEMANA: ¿Cómo permanecer vigente en la industria?
C.C.: La única manera de permanecer vigente es hacer el trabajo lo mejor que tú puedas. Cuando recibí la propuesta de Susana, que la verdad lleva tanto tiempo sin tener la posibilidad de actuar, sí puedo decir que doy el 250 por ciento. Cojo un libreto y me dedico completamente. Puede que haya mucha gente que no me quiera, puede que haya mucha gente que no esté de acuerdo conmigo a nivel político, ideológico, de pronto hasta ético y moral, pero cuando ven una serie o ven un trabajo mío, no pueden decir: “Esta floja no hace nada”.
No, yo creo que el trabajo de uno es lo que mejor habla de uno. Hoy mucha gente me dice: “Te odié en MasterChef, pero ahora te amo”, y yo digo, es chévere, porque no soy la de MasterChef, no soy Susana, no soy Hilda. Yo soy yo. Tengo un amigo que me dice: “Tú te puedes sacar un moco y se vuelve un escándalo”. ¿Por qué? No tengo ni idea. No busco de ninguna manera ser polémica. No es algo que yo busque. Si de verdad dijera lo que pienso, estaría presa.
SEMANA: ¿En qué proyectos está trabajando actualmente?
C.C.: Estoy escribiendo una comedia para una serie. Tengo unos proyectos de teatro con gente muy cercana, como obras de amigos que vamos a montar, y me imagino que vendrán más castings y más personajes.Hace poco, una amiga actriz a la que admiro muchísimo me dijo: “A mí no me escogen ni los directores ni los productores, a mí me escogen los personajes”. Y yo dije: “Wow, qué bonita filosofía de vida”, porque sí es verdad: al final a uno lo escogen los personajes. Finalmente, está hablando tu trabajo. Sin duda es más rico ser amado que odiado.



