La franquicia Avatar, que durante 15 años ha sido el estándar de oro del éxito comercial en Hollywood, atraviesa un periodo de reevaluación. Aunque la tercera entrega, Avatar: Fuego y ceniza (2025), logró posicionarse como una de las películas más vistas del año, sus cifras no alcanzaron los hitos históricos de sus predecesoras. Este escenario ha llevado a Disney a mantener conversaciones estratégicas sobre cómo optimizar la inversión en las futuras entregas.

Para cualquier estudio de cine, recaudar cerca de 1.500 millones de dólares es un triunfo absoluto. Sin embargo, en el ecosistema de James Cameron, las métricas son distintas. La primera entrega de 2009 ostenta el récord histórico con 2.923 millones, mientras que El sentido del agua (2022) alcanzó los 2.334 millones.
Según reportes del medio especializado The Wrap, el hecho de que Fuego y ceniza no superara la barrera de los 2.000 millones de dólares, teniendo un presupuesto estimado de 400 millones, ha encendido alarmas en Disney.
La directiva de Disney estaría explorando vías para reducir el riesgo financiero. Las conversaciones, de acuerdo con fuentes internas, apuntan a dos frentes específicos: hacer las películas más baratas y reducir su duración. Históricamente, la saga se ha caracterizado por metrajes que superan las tres horas y presupuestos de producción y marketing que desafían los estándares de la industria.
Incluso la expansión de Avatar en los parques temáticos de California podría estar bajo revisión, lo que sugiere que el estudio busca un modelo de negocio más conservador frente a la incertidumbre de la audiencia.

Por su parte, James Cameron ha mantenido una postura cautelosa. El pasado 8 de marzo, durante los Premios Saturn, el cineasta aclaró que el futuro de las secuelas no está escrito en piedra:
“Para que quede claro, ni siquiera hemos decidido si seguiremos adelante ahora mismo. Pero si lo hiciéramos, aprenderemos de las lecciones de las tres películas”.
A pesar de la duda sobre la “luz verde” definitiva de Disney para Avatar 4 y Avatar 5, parte del trabajo ya está hecho. Cameron utilizó una estrategia de producción integrada, filmando escenas de la cuarta entrega simultáneamente con El sentido del agua y Fuego y ceniza.
Esta decisión técnica se tomó para evitar el crecimiento visible de los actores jóvenes, garantizando la continuidad visual ante el salto temporal previsto en la trama. “Realizamos la captura de movimiento y fotografía de acción real como una producción integrada”, explicó el director a Variety. Esta inversión previa podría ser, irónicamente, el mayor argumento para que Disney decida terminar la saga: ya hay capital y material invertido que no tendría retorno si el proyecto se cancela.
