En Fusagasugá, los caballos de Yeison Jiménez acompañaron sus cenizas en un homenaje que refleja su amor por la tierra y la música popular.

Un homenaje íntimo que refleja la vida de Yeison Jiménez
En la mañana del 17 de enero de 2026, los paisajes de Fusagasugá se llenaron de emoción al realizarse el homenaje al cantante de música popular Yeison Jiménez.
Las cenizas del artista fueron escoltadas por sus propios caballos, un gesto que, según su familia, reflejaba una voluntad expresada por él en vida.
Las imágenes difundidas por medios como Publimetro muestran a los equinos avanzando con solemnidad por los terrenos de la finca, como si acompañaran a un amigo querido hasta su destino final.
El homenaje trascendió lo ceremonial y se convirtió en un reflejo de la vida de Jiménez lejos de los escenarios.
Según Semana, el cantante mantenía un estrecho vínculo con Fusagasugá gracias a su criadero de caballos de paso fino, conocido como La Cumbre, donde dedicaba tiempo al adiestramiento y cuidado de los animales.
Para sus seguidores, ver a los caballos escoltar la urna no solo evocó la pasión del artista por la vida rural, sino también su humildad y cercanía con la naturaleza.
Del luto en Fusagasugá a la tierra natal en Manzanares, Caldas
El homenaje en Fusagasugá también marca el inicio de un traslado significativo: las cenizas de Jiménez serán llevadas a Manzanares, Caldas, su lugar de origen, donde se realizará un homenaje póstumo más amplio, en el que se espera la participación de familiares, amigos y seguidores.
Según Nueva Mujer, el acto con los caballos fue planeado de forma íntima, sin discursos ni grandes ceremonias, priorizando la conexión emocional y simbólica que Jiménez siempre tuvo con su entorno rural.
La muerte del artista ocurrió el 10 de enero de 2026, cuando la avioneta Piper Navajo en la que viajaba se estrelló en Paipa, Boyacá, cobrando la vida de todos los ocupantes.

Desde entonces, las muestras de duelo se han multiplicado en todo el país, desde homenajes masivos en el Movistar Arena de Bogotá hasta actos más íntimos en Corabastos y su natal Caldas.
Este homenaje en Fusagasugá refleja la esencia de Yeison Jiménez: un artista que nunca rompió sus lazos con la tierra, la música y los caballos que tanto amó.
Como señalaron seguidores en redes y medios, su despedida no solo celebra su carrera musical, sino también la vida sencilla y apasionada que llevó, dejando un legado que trasciende los escenarios y permanece en el corazón de sus fanáticos.










