Linda Palma volvió a hablar de uno de los momentos más difíciles de su vida y recordó cómo fue recuperar poco a poco su movilidad y autonomía tras enfrentar la esclerosis múltiple. La presentadora colombiana abrió su corazón en una reciente entrevista y contó con todo detalle un proceso que, según sus propias palabras, estuvo marcado por la paciencia, la disciplina y pequeñas victorias del día a día.

Linda explicó que la recuperación no ocurrió de un momento a otro y que cada persona puede responder de manera diferente a los tratamientos.
“Toca cogerlo con calma. Cada cuerpo funciona diferente y cada medicamento reacciona distinto”, aseguró al recordar una etapa en la que tuvo que aprender a respetar los tiempos de su cuerpo.
La fisioterapia también se convirtió en una parte fundamental de ese camino. La presentadora contó que hubo días en los que apenas podía completar unos minutos de ejercicio debido al cansancio, mientras que en otras jornadas lograba avanzar mucho más.

“A veces teníamos sesiones planeadas para 20 minutos y a los cinco minutos me agitaba, me fatigaba terrible y decíamos ‘tenemos que parar’”, contó. Sin embargo, al día siguiente podía amanecer con más energía y caminar durante media hora.
Esa variación hizo que la presentadora entendiera que su recuperación no podía medirse de la misma manera todos los días. Para ella, aprender a tener paciencia fue fundamental para continuar con el proceso y aceptar que había jornadas buenas y otras mucho más complicadas.
Uno de los recuerdos que más la marcó estuvo relacionado con actividades tan sencillas como cepillarse los dientes, peinarse o amarrarse los cordones de los zapatos.

Después de haber perdido temporalmente parte de esa autonomía, volver a realizar esas tareas tuvo un significado bastante especial para ella.
“Como que Dios me reinició. Cuando yo me cepillaba los dientes sola, lloraba”, recordó Linda Palma. Luego agregó: “Dios mío, me estoy amarrando los cordones yo sola, me estoy peinando sola”.

Para Palma, recuperar esas acciones cotidianas significó mucho más que una mejoría en su salud física. Cada pequeño logro se convirtió en una razón para valorar cosas que antes parecían automáticas y que durante su enfermedad llegaron a convertirse en grandes desafíos.
La presentadora también reconoció que hubo momentos en los que “no quería nada”, pero el proceso le dejó una enseñanza sobre la importancia de avanzar sin exigirle al cuerpo más de lo que podía dar. Su experiencia muestra una faceta más vulnerable de una figura acostumbrada a aparecer frente a las cámaras. Ahora, Linda Pala recuerda aquellas pequeñas conquistas como parte de un camino que continúa construyendo paso a paso.
