En un movimiento diplomático cargado de simbolismo y cultura, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, aterrizó en Washington D. C. no solo con una agenda política de alto nivel, sino con una muestra del talento oculto en las regiones del país. Este 3 de febrero, el encuentro con su homólogo estadounidense, Donald Trump, estuvo marcado por el intercambio de obsequios que buscan suavizar las tensiones bilaterales.

Un gesto de “etnomoda” para la Primera Dama
El regalo que más ha acaparado las miradas es el destinado a la primera dama, Melania Trump. Se trata de un vestido tipo poncho en color rojo vibrante, confeccionado por Hajsú Etnomoda, una iniciativa liderada por Flor Imbacuán Pantoja, mujer indígena de la etnia de los Pastos.
SEMANA conversó con Flor Imbacuan Pantoja, la diseñadora del vestido que le será entregado a Melania.
Flor Imbacuan Pantoja se describe como “una mujer que viene de raíces indígenas de la etnia Pastos del sur de Nariño. Soy artesana desde niña y también soy diseñadora de modas de profesión”.
La prenda no es una pieza industrial, sino una obra de arte tejida en guanga (telar ancestral andino). Los materiales utilizados elevan la pieza al lujo artesanal: una mezcla de lana de oveja, seda natural, algodón, bambú, lino, cashmere y alpaca. Con el apoyo de Artesanías de Colombia S.A. BIC, esta marca del resguardo indígena de Carlosama (Nariño) ha logrado proyectar una imagen de elegancia contemporánea con identidad latinoamericana.
“Mi trabajo honra la historia y conecta a las personas con sus raíces”, expresó Flor Imbacuán, destacando que el vestido simboliza el equilibrio con la naturaleza y el empoderamiento de las comunidades indígenas.
Café y cacao: el mensaje político contra el narcotráfico
Más allá de la moda, Petro llevó una carga con un fuerte mensaje político para el gabinete de Trump. El mandatario entregó canastas con productos elaborados por campesinos en zonas anteriormente marcadas por el conflicto armado.
Este regalo, compuesto por café y cacao de alta calidad, proviene de programas de sustitución de cultivos ilícitos. El objetivo es claro: demostrarle a la administración Trump que la transición hacia una economía legal es posible y está en marcha.
SEMANA confirmó que la canasta está compuesta por café especial y chocolates de exportación, producidos por 18.000 familias cacaoteras y 2.300 caficultoras que se vincularon a programas de sustitución de cultivos ilícitos desde la llegada de este Gobierno. El café, presentado en bolsas de 250 gramos con un valor comercial de 40.000 pesos, proviene de Argelia, Cauca, una de las regiones históricamente golpeadas por el conflicto armado y el narcotráfico.

Con esto, el Gobierno colombiano busca confrontar las cifras recientes de la ONU sobre erradicación y validar su estrategia de transformación social frente a figuras clave como el secretario de Estado, Marco Rubio, y el vicepresidente JD Vance.
La visita se produce en un contexto de alta presión. Los desacuerdos frente a la situación en Venezuela, la crisis migratoria y las políticas de lucha contra las drogas han mantenido la relación en un punto de cautela. Sin embargo, se espera que la apuesta de la Casa de Nariño para abrir una nueva etapa de cooperación con la Casa Blanca de la era Trump sea positiva.
