Desde hace más de 20 años, las posesiones presidenciales en Colombia se han convertido en una vitrina para exaltar el talento de los diseñadores nacionales. Más allá del protocolo, la elección del vestuario envía mensajes sobre identidad, industria, cultura y representación del país ante el mundo. Si la historia sirve como guía, todo indica que la posesión presidencial de Abelardo De La Espriella y Ana Lucía Pineda mantendrá esa tradición y la llevará un paso más allá.
La expectativa gira especialmente alrededor de la nueva primera dama. Aunque a la fecha no existe confirmación oficial sobre quién diseñará el vestido que lucirá durante la ceremonia, distintos elementos permiten anticipar que Silvia Tcherassi aparece como la principal candidata para asumir esa responsabilidad.


No sería una elección casual. En los últimos meses, Ana Lucía Pineda ha construido una narrativa estética coherente basada en la promoción del diseño colombiano. Durante los actos oficiales del 20 de julio eligió precisamente una creación de Silvia Tcherassi, una decisión que fue interpretada por expertos de la industria como una apuesta por una de las diseñadoras más influyentes del país.
A ello se suma un hecho de alto simbolismo: el reciente nombramiento público de Silvia Tcherassi como embajadora ad honorem de la Moda, la Creatividad y la Identidad de Colombia. Ese reconocimiento fortalece la percepción de que la barranquillera podría convertirse en la encargada de vestir a la primera dama en uno de los eventos más observados por la comunidad internacional.
Las predicciones también encuentran respaldo entre especialistas del sector. La periodista y asesora de moda Pilar Castaño aseguró a SEMANA que Ana Lucía Pineda ha mantenido una imagen de sobriedad y coherencia, siempre vinculada con la moda colombiana.
“Definitivamente, el color pastel es un aliado y en este caso será ideal. Ana Lucía Pineda ha demostrado hasta hoy sobriedad, coherencia y actitud, siempre vestida con moda colombiana. Será definitivamente una imagen joven y fresca que va a representar a nuestro país para el mundo”, afirmó.

Por su parte, Kika Rocha, directora de Moda y Belleza de People en Español, también le dijo a SEMANA que su apuesta estaría en Barranquilla. “Yo creo que Ana Lucía Pineda va a vestir barranquillero. Puede ser Silvia Tcherassi. Yo creo que ellos apostarán por Barranquilla”.

Las opiniones coinciden con el recorrido reciente de la propia Ana Lucía Pineda. En las reuniones de empalme en Bucaramanga eligió un conjunto de Duomar; durante su visita a la Basílica de Chiquinquirá vistió una propuesta tejida de Alanna; posteriormente, en Colombiamoda, apareció con una creación de Manuela Álvarez. La constante ha sido evidente: impulsar marcas nacionales en escenarios de alta visibilidad.
Precisamente esa línea de vestuario alimenta la hipótesis de que el vestido de posesión también será colombiano y que Silvia Tcherassi tendría la ventaja por la relación estética que ya existe entre la diseñadora y quien asumirá el papel de primera dama.
La historia reciente de las posesiones presidenciales respalda esa posibilidad. En 1998, Nohra Puyana de Pastrana lució un vestido diseñado por Francisco Ayerbe y Germán Quintana, mientras Andrés Pastrana recuperó el traje clásico que había utilizado su padre, el expresidente Misael Pastrana Borrero. Cuatro años después, Lina Moreno eligió un diseño de Amelia Toro y Álvaro Uribe vistió un traje confeccionado por el sastre antioqueño Bernardo Puerta Cardona.

En 2010, María Clemencia Rodríguez, conocida como Tutina Santos, apareció con una creación de Isabel Henao y, cuatro años después, volvió a convertir la moda colombiana en protagonista con un diseño de Johanna Ortiz. Juan Manuel Santos, por su parte, optó por un traje formal acorde con el protocolo presidencial.


La tendencia continuó en 2018 cuando María Juliana Ruiz escogió un vestido de Silvia Tcherassi, mientras Iván Duque lució un traje confeccionado por Ricardo Pava. En 2022, Verónica Alcocer llevó un diseño de Virgilio Madinah y Gustavo Petro vistió un traje elaborado por la tradicional Sastrería Marsanti de Bogotá.

La cronología deja una conclusión evidente: las primeras damas colombianas han convertido la posesión presidencial en una plataforma para visibilizar la creatividad nacional.
Si esa tradición permanece, Ana Lucía Pineda difícilmente rompería con ese legado. Por el contrario, todo apunta a que buscará fortalecerlo, enviando un mensaje de respaldo a la industria de la moda hecha en Colombia.

En el caso del presidente Abelardo de la Espriella, el panorama parece aún más predecible. El mandatario ha construido durante años una identidad alrededor de la elegancia clásica y, además, creó su propia marca masculina, Sempre Avanti, presentada como una línea inspirada en el estilo italiano pero fabricada completamente en Colombia. Él mismo ha destacado públicamente que sus prendas son diseñadas y confeccionadas con producción nacional.
Por esa razón, no sorprendería que el jefe de Estado eligiera para la ceremonia un traje confeccionado bajo el sello de Sempre Avanti o una pieza desarrollada especialmente para la ocasión por una marca colombiana, reforzando el mensaje de que el lujo, la sastrería y la confección colombiana pueden competir en los escenarios más exigentes.
