En 2017, Flor Alba Núñez fue designada presidente enlace para Colombia de la National Association of Realtors, el gremio inmobiliario más grande del mundo. El nombramiento llegó después de casi dos décadas construyendo, desde cero y en un país ajeno, un puente entre los inversionistas colombianos y uno de los mercados de finca raíz más sólidos de Estados Unidos.
Su llegada a Miami no tuvo el respaldo de una empresa ni de contactos previos en el sector. Economista de formación, tuvo que aprender el funcionamiento de un sistema legal, financiero y empresarial completamente distinto al colombiano, obtener licencias y construir credibilidad desde el primer día. Ese proceso de adaptación, dice, fue el verdadero punto de partida de su carrera. “La idea es que otros no pasen por lo que yo pasé cuando llegué a Estados Unidos y todo se veía imposible”, afirma.
Mientras otros agentes concentraban su búsqueda de clientes en el mercado estadounidense, ella miró hacia el sur, hacia Colombia, y empezó a viajar al país desde el año 2000 para acercar a familias e inversionistas a la posibilidad de comprar propiedades en Estados Unidos sin vivir allá, algo que por entonces despertaba múltiples dudas. “Siempre preguntaban lo mismo, ¿cómo así que puedo comprar en Estados Unidos si no vivo en ese país?”, recuerda.
Cuatro años después, en 2004, formalizó ese trabajo como consultora independiente, y en 2010 dio el paso hacia su propia firma, FincaraizenMiami.com, que opera en Colombia y de la que hoy es presidente. Desde allí acompaña a sus clientes en todo el proceso, desde la búsqueda de propiedades en condados como Miami Dade y Broward hasta la estructuración de la financiación de cada compra.
El reconocimiento internacional a ese trabajo se sumó en los años siguientes al nombramiento en la National Association of Realtors (NAR). En 2019 obtuvo la certificación como especialista internacional en propiedades del Dubai Land Department y, en 2024 y 2025, ocupó la vicepresidencia de la Cámara de Comercio Colombo Americana de Miami, de cuya junta directiva ahora hace parte. También plasmó su experiencia en el libro Miami al alcance de todos, dirigido a quienes ven la inversión en el exterior como algo reservado para unos pocos.
Esa idea de ampliar el acceso atraviesa buena parte de su trabajo actual, especialmente con mujeres que llegan sin gran capital y que han tenido que abrirse camino como madres cabeza de familia, migrantes o emprendedoras, sin que su nacionalidad o estatus migratorio sea un obstáculo. “Incluir no es sólo aceptar, es crear espacios donde todas tengamos acceso”, afirma.
Hoy divide su tiempo entre Bogotá y Miami, viaja al menos una vez al mes para atender citas y participar en espacios de networking. De esos años de trabajo reconoce que invertir en Miami no es un lujo, sino una decisión informada para quienes piensan en el largo plazo.
