Durante seis noches, el Festival Ondas le entregó a Bogotá la posibilidad de vivir un festival diferente: más pausado, menos masivo y con una programación diversa hecha para satisfacer los gustos de todos los públicos. Fue el primer festival de ciclo al aire libre en Colombia y ofreció conciertos con un aforo limitado, cercanía entre artistas y el público, y una propuesta seleccionada de gastronomía y cultura. Más que un sinnúmero de estímulos, Ondas privilegió la calidad de la experiencia.

A sus miles de asistentes, el festival les demostró que existe una forma alternativa de vivir la música en vivo. Bajo el lema “baja el ruido, sube tu frecuencia”, la organización buscó ofrecer una experiencia más íntima. En lugar de contar con escenarios múltiples y superposición de conciertos, cada jornada presentó uno o dos artistas principales en un espacio diseñado como un teatro efímero al aire libre.
Diversidad musical
Ondas reunió a públicos de todas las edades y con diversos gustos musicales. El evento no se acopló a la idea común de ofrecer una programación completa enfocada a un único género, y pasó por el urbano, el rock, los ritmos alternativos, los shows familiares y los clásicos de la sala.

Otra de las características centrales del festival fue la venta de entradas por fecha. En lugar de boletos para todo el ciclo, la organización optó por una boletería individual para cada una de las seis noches programadas. Este modelo facilitó la participación de quienes sólo estaban interesados en ciertos artistas o géneros, y permitió equilibrar la asistencia en cada jornada.
Experiencias más allá del escenario
Más allá de los conciertos, el festival fue concebido como un punto de encuentro cultural. La oferta gastronómica se convirtió en un componente esencial de la experiencia. Restaurantes, bares pop-up y puestos especializados permitieron a los asistentes socializar, probar nuevos sabores y convertir la visita en algo más que un simple concierto.
Cada noche, después del concierto principal se realizaron after parties que extendieron la experiencia hasta bien entrada la noche, con DJ y encuentros sociales que permitieron prolongar la conversación musical en un ambiente diferente, más cercano.
El impacto cultural de una nueva propuesta
La llegada de Ondas a la agenda cultural de Bogotá abrió el debate sobre el modelo de festivales en la ciudad. El formato de ciclo, aún poco común en Colombia, plantea una alternativa al modelo de megaeventos con escenarios múltiples y grandes aglomeraciones. Al integrar artistas de géneros tan distintos, desde pop alternativo hasta salsa, el festival propuso un diálogo entre públicos diversos que rara vez coinciden en un mismo contexto.

Con su primera edición oficialmente concluida, el Festival Ondas deja detrás una experiencia que, a pesar de los desafíos logísticos iniciales, logró consolidarse como una propuesta innovadora en la escena musical de Bogotá. La expresión de distintos géneros, la experiencia de cercanía con el público y la integración de espacios culturales y gastronómicos lo convirtieron en un experimento que podría influir en futuros eventos de música en vivo en la ciudad y el país.
*Contenido elaborado con el apoyo del Festival Ondas.
