¿Qué tipo de educación necesita una economía que ya no premia títulos sino habilidades reales? En el Centro Cultural del Gimnasio Moderno, en Bogotá, el SUMA Enjoy Thinking 2026, un evento organizado por Innovamat, reunió a 12 speakers de talla internacional para responder esta pregunta. Lo que siguió fue una conversación colectiva que pasó por las matemáticas, la lectura crítica, la vocación docente, el liderazgo escolar y la inteligencia artificial.
Entre los panelistas más destacados estuvieron Camilo Camargo, rector del Colegio Los Nogales; Eduardo Ramírez Ruiz, rector del Colegio Instituto Técnico Distrital Julio Flórez; Santiago José Castro Agudelo, rector del British International School Barranquilla; además de los investigadores Albert Vilalta y Laura Morera, doctores en didáctica de las matemáticas e integrantes de Innovamat.
Matemáticas: el campo para pensar
Laura Morera, doctora en didáctica de matemáticas de la Universidad Autónoma de Barcelona, llegó al escenario para hacer pensar a los asistentes. Expuso la diferencia entre una hoja de ejercicios mecánicos tradicional y un problema competencial. Ambos involucran los mismos contenidos, pero el segundo exige que el estudiante decida cuándo y cómo usar cada conocimiento. “Porque no se trata solo de saber cosas, sino de ponerlas en juego. Eso es lo que buscamos de nuestros alumnos”, señaló.

La investigadora explicó que la didáctica detecta cuando se le da poca importancia a los procesos y “la atención se concentra en los contenidos”, y los docentes suelen descuidar los contenidos. Por eso, su propuesta fue concreta: actividades ricas que trabajen simultáneamente contenidos y procesos.
“Cuando el estudiante construye el conocimiento desde el inicio, todo acaba teniendo sentido. Es como un gran rompecabezas en el que todas las piezas encajan”, mencionó.
Conversaciones, el motor para aprender
Albert Vilalta, licenciado en Ingeniería Superior en Telecomunicaciones y doctorando en Didáctica de las Matemáticas y de las Ciencias Experimentales de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), propuso la conversación como eje central del aula.
Para Vilalta enseñar matemáticas sin mostrar su riqueza equivale a dar una clase de pintura en la que solo se aprende a pintar una pared de rojo, sin mostrar a Dalí, Botero o Frida Kahlo. “Solo damos las recetas, los ingredientes, y faltan las conexiones, ¿qué hacemos con eso?”, cuestionó. Finalmente, defendió tres razones para poner la conversación en el centro de la clase: visibilizar el pensamiento de los estudiantes, democratizar las oportunidades de aprender y promover la comprensión profunda a través del debate.
¡Sí se puede!
Eduardo Ramírez Ruiz, rector del Colegio Instituto Técnico Distrital Julio Flórez de la localidad de Suba, comenzó su intervención con un recuerdo del año 1994: la noche en que siendo estudiante de licenciatura en química entró por error a otro salón y escuchó a un grupo de personas mayores decir en coro “buenas noches, profesor”. “En ese momento el mundo cambió”, recordó. Esa noche decidió que quería ser docente.
Ramírez llevó ese relato personal al presente de la institución que dirige. El Julio Flórez, un colegio público de Bogotá, se convirtió en uno de los pioneros del Programa del Diploma del Bachillerato Internacional en Colombia. Cuando la administración anunció su interés en implementarlo, las respuestas no fueron alentadoras.
“Lo primero que nos dijeron es que era demasiado costoso. Que estos niños no tienen la capacidad. Que estos niños no lo merecen”, contó. El colegio respondió con resultados: de 29 estudiantes que se presentaron al diploma en la primera promoción, 24 obtuvieron la certificación.
Para Ramírez, la clave no fue ningún recurso extraordinario sino la coherencia de propósito entre maestros, directivos, estudiantes y familias. “Cuando los estudiantes y sus maestros tienen un propósito, los problemas no existen. Lo que existe son retos. Y los retos para nosotros son sueños alcanzados”, afirmó. Cerró con una invitación directa al auditorio: “Con propósitos claros, maestros, instituciones, estudiantes, padres y familias podemos cambiar la educación rutinaria en una formación extraordinaria”.
Volver a lo básico
Por su parte, Santiago José Castro Agudelo, rector del British International School Barranquilla, comenzó su intervención citando una noticia publicada días antes del evento según la cual el 60 % de los niños en Colombia no comprende lo que lee. Para el rector, esa cifra es la consecuencia de un sistema que asume puntos de partida que no existen. “Muchas veces lo que nos está pasando es que asumimos que hay unos puntos de partida que están claros, pero resulta que no”, advirtió.
El rector fue crítico con la tendencia a diseñar la educación en función de lo que pide el mercado. Recordó el caso de jóvenes que estudiaron programación e ingeniería de software para responder a la demanda laboral y terminaron endeudados y sin trabajo cuando la inteligencia artificial transformó el sector. “Lo que pide el mercado varía mucho. Todo cambia, y por lo tanto lo que estamos aprendiendo hoy a lo mejor en el futuro no va a ser tan necesario”, señaló. Para Castro, lo básico — leer bien, conversar con rigor, discrepar, decidir — sigue siendo lo más escaso y lo más valioso.
“Lo que tenemos que hacer es volver a lo básico: formar ciudadanos que se esfuercen para aprender, que asuman las decisiones, que quieran participar de la vida política del país”, insistió.
Más preguntas
La tarde incluyó talleres especializados en didáctica de las matemáticas a cargo de Morera y Vilalta, y en inteligencia artificial aplicada a la educación, organizados por Next. El hilo que conectó todas las intervenciones del día fue la tensión entre la urgencia del cambio y la necesidad de no abandonar lo fundamental.
Morera lo sintetizó al cerrar su ponencia: “Me gusta pensar que quienes participan se llevan ideas para reflexionar sobre lo que hacen cada día. Tal vez salen con más preguntas que respuestas, pero eso significa que algo se ha movido”.
El SUMA Enjoy Thinking 2026 fue una apuesta de Innovamat por trasladar a Colombia el debate que se libra en las aulas y en los centros de investigación educativa de todo el mundo. La pregunta que dejó en el aire no tiene solo una respuesta: en una economía donde las habilidades valen más que los títulos, ¿qué tipo de escuela produce el tipo de personas que el mundo necesita?
*Contenido elaborado con el apoyo de SUMA Enjoy Thinking.
