Una gargantilla inspirada en el nido del gulungo fue el punto de partida de una historia que llevó la joyería artesanal colombiana hasta el outfit de Maye Musk, la madre de Elon Musk.
Una estilista conoció el trabajo de Sandra Roldán a través de redes sociales, adquirió una de sus piezas y contactó a la diseñadora para hacerle un encargo destinado a la modelo y madre del empresario.

Las joyas serían utilizadas por Musk en un evento de alto nivel en la industria de la joyería de Arabia Saudita. El pedido llegó con apenas cuatro días de antelación al viaje de Musk a Oriente Medio, en una decisión que Roldán tomó convencida: irse hasta Nueva York para entregar personalmente las joyas y contarle a la modelo quiénes estaban detrás de su elaboración. La propuesta le gustó tanto a la canadiense que lució durante los tres días de agenda.
La pieza, tejida de forma artesanal, cubrió gran parte del torso de Musk. Su diseño utilizó una malla que entrelaza finos hilos, cristales y detalles de pedrería oscura y morada. Cuenta con múltiples colgantes verticales que caen elegantemente en forma de cascada. Mientras que sus pendientes presentan un diseño ornamentado y colgante que enmarcó su rostro.
Detrás de ese diseño estuvo el trabajo de 15 comunidades indígenas y afrocolombianas, además de asociaciones de mujeres mayores que participan en la elaboración de las piezas. La propuesta de Roldán no se basa en la producción en serie, sino en la combinación de técnicas artesanales y materiales como hilo, cristales y semillas, que dan forma a accesorios con identidad propia.
Convertir tejidos en joyas
Sandra Roldán es diseñadora industrial y creadora de la marca SR Sandra Roldán. Su proyecto surgió de una experiencia familiar: cuando su madre tuvo que ser sometida a una delicada cirugía de columna, Roldán vio en el tejido (una práctica que había abandonado años atrás) una forma de que apaciguara sus miedos, lo que fue una medida efectiva.
A partir de los bordados que realizaba creó las primeras piezas y descubrió una posibilidad de diseño que después amplió con el conocimiento de artesanos de distintas regiones del país.
La diseñadora comenzó a recuperar y reinterpretar técnicas transmitidas entre generaciones, como el macramé, el crochet y el frivolité. A ellas sumó semillas, piedras naturales, cristales y filigrana. Cada pieza tiene un proceso largo; algunas requieren entre cuatro y seis meses de trabajo y pasan por distintos departamentos para incorporar técnicas y saberes locales.
Entre ellos están el bordado de Tutunendo y Quibdó, en Chocó; la filigrana de Mompox, en Bolívar; la talla artesanal de esmeraldas en Boyacá y el tejido en Antioquia. En esa combinación está justamente el sello de su trabajo: las joyas no dependen exclusivamente de metales preciosos para llamar la atención.
Su trabajo también ha acompañado, por ejemplo, a Andrea Romero, Miss Mundo Colombia 2026 durante su preparación para el certamen que se llevó a cabo el 5 de septiembre en Vietnam.
