El Festival Internacional de Cine de Cartagena llega a su edición 65 y durante 5 días (del 14 al 19 de abril) se extenderá en la ciudad una gran alfombra roja y el séptimo arte se volverá protagonista. En diferentes escenarios, locales e invitados podrán disfrutar de lo mejor del cine nacional e internacional de forma gratuita. También habrá conversatorios, talleres y homenajes a reconocidas figuras de la gran pantalla.
SEMANA conversó con Margarita Díaz, directora desde hace dos años del festival, y quien se ha preocupado por mantener viva la visión de Victor Nieto, el primer director del FICCI, de garantizar la multiplicidad de perspectivas sobre el cine y hacer que toda Cartagena viva este bello arte.
SEMANA: El FICCI llega a su edición número 65. ¿A qué se debe el éxito de este festival?
Margarita Díaz (M.D.): Estoy convencida que es al impulso de los cartageneros. Son 65 años de una sumatoria de voluntades que arrancaron, por supuesto, con nuestro querido fundador don Víctor Nieto, quien se guerreó este festival y tuvo una visión futurista en su momento que nos permitió ser el primero creado en América Latina. También se debe a muchas voluntades que ayudaron a que este festival se mantuviera.
Hoy es un lugar de encuentro, un espacio para los nuevos talentos, un impulso para la industria colombiana. La magia de Cartagena hace que nuestros invitados y nuestros cineastas sigan encontrando en el Caribe un gran lugar de acogida, pero como siempre digo y defiendo, que existe una cultura cinéfila que también hace posible este festival.

SEMANA: Todas las producciones finalistas de la categoría Competencia Colombia en largometrajes hablan de memoria, archivo, migración y no ficción, ¿por qué?
M.D.: Esta edición nos ha permitido volver a la competencia. Llevábamos 6 años sin estar en la competencia desde un concepto artístico, convencidos de que todas las películas que llegaban al festival eran ganadoras. Sin embargo, escuchamos a la industria, al público general y nos pareció importante generar estos reconocimientos, sobre todo a los cineastas colombianos para que pudieran poner los laureles del FICCI en cada uno de sus pósters. Ver que se están trabajando los temas de archivo, memoria, en donde vamos más allá de la ficción, creo que es una respuesta a lo que está pasando en el mundo.
En este festival abrimos las puertas a todos. Hablamos de inteligencia artificial y de cine filmado con celulares, todo es válido y acogido. Sin embargo, estamos viendo una tendencia en esta edición y son unos cineastas que están trabajando con archivos, que están volviendo a los 35 mm y de alguna manera hay una nostalgia o una resistencia. Vamos a tener unas películas en dónde estamos experimentando con muchas herramientas y a meter imágenes de archivo. Lo bonito de los 65 también es que esta historia, esa nostalgia nos permite volver a lo que sucedió y lo estamos viendo en nuestro tributo a Ben Rivers, que viene de Londres, trabaja el cine experimental, con imágenes de archivo, y los colombianos que también lo están haciendo.

SEMANA: ¿Cómo fue la decisión de darle una mayor visibilidad al cine afro y al cine indígena en sus respectivas categorías?
M.D.: Llevamos un tiempo haciéndolo. Hace más de seis años estamos haciendo una apuesta por este reconocimiento no solamente desde la colombianidad, sino también desde lo que está pasando en nuestros países vecinos. Entonces vamos a encontrar películas que son hechas por otros países, que son coproducciones o que están siendo realizadas por directores de estas minorías. Para nosotros sigue siendo fundamental apostarle a un festival diverso en donde se le de el micrófono a la voz de todos y por eso seguimos convencidos de que estas categorías especializadas son importantes, así como la categoría de cine universitario y la categoría de cine de Indias, que es específicamente para Cartagena.

SEMANA: Otra categoría especial son los homenajes. En esta edición eligieron varias figuras representativas: Ben Rivers, Carlos Palau, Juan Sarmiento, Víctor Gaviria y Consuelo Luzardo. ¿Qué factores tuvieron en cuenta para seleccionar esos nombres?
M.D.: Ben Rivers fue por la admiración que tenemos desde la parte cinéfila del festival, es un gran director reconocido por sus temas de cine experimental, pero también para ser coherentes con toda esta lógica del archivo que estamos trabajando en esta edición, nos parecía un gran ejemplo. En términos de industria, decidimos no sólo homenajear a los directores o actores, sino reconocer a todos los otros roles y oficios que suceden en esta cadena de valor del cine que es tan amplia y tan larga. Juan Sarmiento es un director de fotografía que estuvo en la película Un poeta, que es un orgullo colombiano, y él nos está acompañando.
Víctor Gaviria y Carlos Palau son Rodrigo D. No futuro y A la salida nos vemos, películas que marcaron la historia de este festival, la historia de Colombia y que tenemos el honor de tener nuevamente con películas restauradas, insisto, en una edición en donde la memoria es muy importante y las nuevas generaciones tendrán la oportunidad de ver lo que se hacía antes.
Consuelo Luzardo y Natalia Reyes son dos mujeres fantásticas que estamos premiando en los India Catalina. Consuelo por toda una vida de trabajo y no creo que necesite presentación. Natalia por su gran trayectoria internacional en donde casi todos los días la estamos viendo en una nueva producción que ha sido filmada en España, México o Colombia. Es una gran representante del país en las diferentes películas y series del mundo.

SEMANA: Una de las iniciativas insignes del festival es cine en los barrios, ¿cómo ha evolucionado esta apuesta?
M.D.: Esta es una iniciativa muy bonita, probablemente la favorita del equipo cartagenero del festival. Arrancó hace muchos años, más de 20, y cuando nació fue pensando en que si la gente no podía venir al centro de Cartagena entonces le llevábamos el cine a los barrios. Ha evolucionado tanto, que hoy ya tenemos una categoría específica que pasa por convocatoria.
No es llevar cualquier cosa, hay una convocatoria especial porque hoy hay directores que prefieren estrenar sus películas ante grandes comunidades que en una sala de cine.
Desde el año pasado en esa pantalla grande no se proyectan sólo las películas de la selección oficial, sino que le damos espacio a los trabajos audiovisuales que están haciendo los colectivos en cada uno de esos barrios. Son cortos que de alguna manera legitiman esos trabajos y liderazgos sociales que están en los barrios, que queremos impulsar y una pantalla es el mejor mecanismo para hacerlo.
Hoy cine en los barrios es, sobre todo, un programa en donde se reconoce el talento cartagenero y de esas personas que día a día, con las uñas, trabajan en cada uno de los barrios para contar historias reales, propias y que quieren ser presentadas ante el mundo.
