El 18 de octubre de 2026, Honey Ordóñez se convirtió en la segunda colombiana en desfilar en el Victoria’s Secret Fashion Show, justo un año después de Valentina Castro. La sanandresana hizo parte de la sección PINK, la línea de la marca dirigida a un público joven, y llevó sus raíces colombianas a una de las pasarelas más importantes del mundo del modelaje, compartiendo pasarela con personalidades como Adriana Lima, Elsa Hosk y Alessandra Ambrosio.

La carrera de Honey Ordóñez ha estado marcada por el trabajo en escenarios internacionales, las oportunidades con reconocidas casas de moda y la decisión de insistir a pesar de recibir respuestas negativas. Nacida en San Andrés, la modelo colombiana, de 20 años, ha construido una trayectoria que la ha llevado de la isla del Caribe a algunas de las plataformas visibles de la industria.
Desde joven, Ordóñez se interesó por el mundo del modelaje. Al terminar el colegio decidió explorar las posibilidades de convertirse en una modelo profesional. El camino para abrirse espacio en un sector tan competitivo le exigió constancia y disciplina. Ordóñez ha sido clara en que, además de su trabajo individual e incansable, su familia ha sido un pilar clave en este proceso.
Sus comienzos
Antes de llegar a Victoria’s Secret, Ordóñez ya había trabajado con marcas reconocidas dentro de la industria. Uno de los primeros hitos de su carrera fue su debut para Dior, con solo 18 años, en un evento en la Ciudad de México en 2023, bajo la dirección creativa de Maria Grazia Chiuri. Un año después, protagonizó una campaña global para la casa francesa, en la que destacó como una figura emergente.
Su portafolio también incluye trabajos con firmas como Ralph Lauren, Puma, Bally, Coach, Casablanca, Erdem, Issey Miyake, J.W. Anderson, Monse, MSGM y United Colors of Benetton. Mientras que en el segmento de belleza ha participado en proyectos vinculados con Fenty Beauty.
En Colombia fue imagen de una colaboración entre el diseñador Jorge Duque y Arkitect para Colombiamoda. Además, se anunció su participación como imagen de una nueva colección del conocido diseñador Esteban Cortázar.

Victoria’s Secret
La llegada de Ordóñez al desfile fue una lucha de años. En una entrevista con La FM, la modelo contó que se había presentado en dos ocasiones anteriores sin conseguir un lugar. La edición de 2026 fue su tercer intento y el primero en el que logró ser seleccionada.
Según explicó, el proceso de selección de esta edición comenzó con un casting a principios o mediados de septiembre. Después recibió la confirmación para asistir al “fitting”, la prueba en la que se revisan las prendas y se definen los atuendos de las modelos. Tras esa etapa llegó la confirmación definitiva para participar en el espectáculo.
Ordóñez contó que, al tratarse de su primera vez en el desfile, buscó prepararse físicamente y practicar su caminata. En sus declaraciones reconoció que, a pesar de su experiencia, sentía nervios y explicó que no tuvo un entrenador asignado por la marca para ese proceso, por lo que se preparó por su cuenta.
En la pasarela, la colombiana desfiló con un conjunto de lencería lila de talle alto, decorado con pequeños lunares blancos. El atuendo se completó con una chaqueta corta de apariencia afelpada, accesorios plateados y un bolso brillante. También llevó un teléfono celular como parte de la propuesta visual, que invitaba a las modelos a jugar con los objetos y disfrutar el recorrido.
Representar a San Andrés
Para Ordóñez, la participación tuvo un significado especial, porque bajo su hombro llevaba el nombre de San Andrés a una plataforma internacional, haciendo énfasis en que, pese al tamaño de la isla, su gente puede alcanzar objetivos gigantes.
Uno de los momentos más personales de la experiencia fue contar con la presencia de su padre, quien viajó desde San Andrés hasta Los Ángeles para acompañarla. La modelo destacó la felicidad que le produjo compartir el logro con él y reconoció el respaldo familiar como una parte importante de su camino profesional.
En sus redes sociales Ordóñez resumió la emoción que le produjo alcanzar una meta que perseguía desde niña: “Mi yo de 8 años no se lo creería”. La frase acompañó el anuncio de su participación y las banderas de Colombia y Nicaragua, en referencia a sus raíces familiares.
