El jueves 26 de febrero, desde muy temprano, el auditorio de El Cubo de Colsubsidio, en Bogotá, empezó a llenarse con pasos rápidos, encuentros sorpresivos y miradas expectantes. Cerca de 600 sillas fueron ocupadas por mujeres líderes, ejecutivas, emprendedoras, empresarias y profesionales que buscaban participar en Liderazgo de Alto Impacto para Mujeres, una jornada que prometía trabajo interior y estrategia profesional.
“¿De qué eres realmente capaz? De mucho más de lo que imaginas, solo que vives la mayoría de tu vida en piloto automático”, dijo Carolina Angarita Barrientos, exdirectora de Google Colombia y mentora de líderes, con 27 años de trayectoria corporativa, quien abrió la jornada.
“No vemos la vida como es, sino como somos”, afirmó. Contó que durante años cumplió cada casilla del éxito esperado y aun así apareció el vacío. “La mente no solo interpreta la realidad, sino que la proyecta”, explicó mientras relataba ejemplos en los que la mente transforma el entorno. “Si te enfocas en ser fiel a ti misma, tus resultados cambian”.
Luego, Sandra Suárez, mentora, coach, autora y presidenta del Círculo de Mujeres, llevó la jornada al terreno del poder personal. “Es la energía que te permite dirigir tu vida desde adentro”, acotó. El poder personal no desaparece de un día para otro, sino que se debilita en silencio cuando el desgaste se normaliza. “Muchas líderes tienen poder formal, aunque no siempre poder interno. Toman decisiones complejas, mientras enfrentan niveles crecientes de desgaste, duda y desconexión personal”.

En el primer espacio de café del bootcamp, las conversaciones se extendieron más allá del escenario. Tazas en mano, las asistentes comentaban lo escuchado. “No hay nada establecido ni paradigmas que interrumpan la visión sobre lo que se debe hacer. No hay limitantes. Porque, aunque hoy yo esté pensionada, sigo teniendo un propósito de vida que me permite generar abundancia tanto para mí como para las personas que acompaño”, comentó María Reina, CEO de María Reina Consultores y miembro de la comunidad del Círculo de Mujeres Semana Dinero.
De regreso y para cerrar el primer bloque del bootcamp, Rita Karanauskas, experta en lenguaje corporal y conocida como la cazamentiras, llevó la conversación al instante en que todo empieza. “No hay una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión”. Explicó que ese juicio se produce en el cerebro límbico en microsegundos y que no responde a la lógica. “Ese cerebro escanea si somos confiables o no”. Y recomendó gestos simples para transmitir cercanía y generar una buena impresión.

En el almuerzo, las mesas compartidas permitieron profundizar conversaciones. El networking se volvió parte del entrenamiento. Mujeres que no se conocían intercambiaron tarjetas y reflexiones. Diana Rodríguez, gerente comercial de Rentio, comentó que la experiencia le permitió generar “compromisos personales” y encontrar “en nuestro interior respuestas que estábamos buscando fuera”. Rosmery Turbay, vicerrectora de Bienestar Universitario de la Universidad de la Costa y afiliada del Círculo de Mujeres, hablaba de cómo el primer paso no siempre conduce directamente al destino, pero sí permite salir del lugar donde ya no se quiere estar.
Ya en el auditorio, Carmenza Alarcón, economista con 25 años de experiencia en liderazgo global y reconocida como Top Voice por LinkedIn, habló de la marca ejecutiva como coherencia entre identidad interna y proyección externa. Para ella, la diferencia entre una líder competente y una líder con presencia no está en lo que sabe, sino en la seguridad y claridad que proyecta incluso antes de hablar. “Una líder con presencia marca el ritmo, genera credibilidad y es leída como referente desde el primer momento”, señaló.
A su turno, Esther Trujillo, directora de Presencia Internacional del Instituto Relacional de España, habló de las relaciones como base del liderazgo. “Liderar es gestionar relaciones”. Explicó que la identidad se construye a partir de la forma en que se habitan los vínculos. “Si no sabes quién eres, no puedes liderar”.
Su intervención se centró en la identidad como brújula en momentos de transición. Cambiar de rol, de organización o de etapa profesional equivale a una mudanza vital. En esos procesos, la identidad se pone a prueba. A partir de allí, propuso una metodología que parte de la revisión de la historia y del mapa relacional actual, hacia la definición de misión y visión. Desde esa mirada, el liderazgo no se sostiene en solitario. Se construye a través de redes de sentido.
A esa altura de la tarde, el liderazgo ya no se estaba pensando únicamente como estrategia ni como proyección profesional. Carlos Jaramillo, médico y líder latinoamericano en medicina funcional, autor bestseller, llevó el entrenamiento hacia la salud como condición de sostenibilidad. “Antes de mis 30 años, yo dormía solo cuatro horas diarias”, planteó abordando como el cansancio crónico y la desconexión corporal se han normalizado como costos invisibles del éxito.
“El desgaste no aparece de repente, sino que se instala lentamente cuando el descanso se posterga, cuando las señales físicas se silencian y cuando la energía se administra como un recurso infinito”, aseguró. La longevidad, explicó, “no consiste únicamente en extender la vida sino en habitarla con energía, estabilidad emocional y claridad mental. Ignorar señales como el cansancio persistente, los trastornos del sueño o los cambios de ánimo no es fortaleza. Es desconexión”.
Cuando terminó su intervención, no hubo una frase final que buscara condensarlo todo. Las asistentes comenzaron a levantarse despacio, a reunirse nuevamente en pequeños grupos, a intercambiar contactos que ya no eran solo profesionales. Algunas retomaron conversaciones iniciadas en el café de la mañana. Otras compartieron impresiones sobre aquello que las había puesto a pensar a lo largo del día. Entre abrazos breves, tarjetas que cambiaban de manos y promesas de futuras reuniones, el auditorio se fue vaciando sin prisa.
