El Parlamento de Alemania aprobó el viernes 16 de octubre de 2026 la llamada “pensión de inicio temprano” (Frühstartrente), un sistema que pretende fomentar el ahorro privado para la jubilación desde la infancia.

La medida salió adelante con los votos de la coalición de gobierno, formada por los democristianos de CDU/CSU y los socialdemócratas del partido SPD. Los Verdes, La Izquierda y organizaciones de consumidores la criticaron por considerar que puede aumentar las desigualdades sociales.
Nacidos a partir de 2020
El programa prevé que el Estado aporte 10 euros al mes a una cuenta individual de ahorro por cada menor de entre 6 y 18 años. Los padres o abuelos podrán aportar hasta 6.840 euros anuales de forma voluntaria. El Gobierno defiende que la iniciativa ayudará a crear un capital inicial para la jubilación y a mejorar la educación financiera de los jóvenes.
Si los padres no abren una cuenta privada, el dinero público se destinará a un fondo estatal gestionado por el Bundesbank e invertido en los mercados financieros. Los beneficiarios podrán transferir posteriormente esos ahorros a un plan privado de jubilación.
La oposición denuncia que los hijos de familias con mayores recursos acumularán mucho más capital que quienes solo reciban el aporte estatal. Mientras el sector asegurador ha celebrado la medida, asociaciones de consumidores advierten que los menores sin cuenta propia quedarán al margen de las ventajas del sistema durante años.
La reforma se aplicará a los nacidos a partir de 2020, con efecto retroactivo desde el 1 de enero de 2026.
