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Ataques terroristas y manifestaciones podrían oscurecer el Ramadán en Israel

Distintos ataques terroristas y unas fuertes tensiones por las disputas de sitios sagrados para el islam y el judaísmo, pueden oscurecer el panorama durante las celebraciones religiosas.


Tras varios ataques en Israel, algunos de ellos vinculados con la organización Estado Islámico (EI), que provocaron 11 muertos estas dos últimas semanas, las fuerzas israelíes multiplicaron las operaciones y declararon en estado de alerta para el Ramadán, el mes de ayuno musulmán que comenzó el viernes.

¿Por qué estos temores en torno al Ramadán?

Cada noche, decenas de miles de fieles se dan cita en la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén para el tarawih, la oración nocturna específica del mes del Ramadán.

Tercer lugar santo del Islam, la Explanada de las Mezquitas también llamada Monte del Templo por parte de los judíos está ubicada en la Ciudad Vieja en Jerusalén Este, sector palestino ocupado desde 1967 por Israel que sigue siendo escenario de enfrentamientos entre policías israelíes y manifestantes palestinos.

El año pasado, durante el Ramadán se registraron manifestaciones nocturnas en Jerusalén e incidentes en la explanada que se transformaron en 11 días de guerra entre el movimiento islamista palestino Hamás, que gobierna la Franja de Gaza, e Israel.

Este año, las primeras manifestaciones nocturnas dejaron una decena de heridos y se producen justo después de una ola de ataques antiisraelíes, dos de ellos vinculados con el EI.

El ministro israelí de Defensa, Benny Gantz, que se entrevistó el martes por la noche con el presidente palestino Mahmud Abas en ocasión del Ramadán, estimó que este período tenía que ser “un tiempo de paz y serenidad y no de terror”.

¿Cuál es la situación entre Hamás e Israel un año después de la guerra?

Desde la guerra de mayo de 2021, los disparos de cohetes desde Gaza se redujeron de manera drástica y el nuevo gobierno de Israel aumentó el número de permisos de trabajo en Israel para los palestinos de ese territorio bajo bloqueo israelí y con un desempleo cercano al 50 %.

La semana pasada, el Gobierno israelí anunció que ampliaba el número de permisos de 12.000 a 20.000, con la esperanza de dar un nuevo impulso económico a Gaza, pero también para empujar a Hamás a evitar una nueva confrontación.

“Vamos a aplicarlas [estas medidas] solo si la situación de seguridad se estabiliza nuevamente”, declaró este fin de semana el ministro israelí de Defensa.

“No creo que haya un interés de parte de Hamás en una confrontación, pero la Yihad Islámica [otro grupo armado palestino] es un factor imprevisible y confío más en que Hamás intente evitar una escalada que en la Yihad Islámica”, estima una fuente de seguridad israelí.

Yihad Islámica

Tras un ataque la semana pasada cerca de Tel Aviv, en el que murieron cinco personas, las fuerzas israelíes llevaron a cabo operaciones en y alrededor de Yenín, sector del norte de Cisjordania de donde era oriundo el agresor.

En Yenín, la Yihad Islámica cuenta con muchos combatientes, tres de los cuales murieron en intercambios de disparos vinculados con los operativos israelíes.

Esta organización, calificada de terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea al igual que Hamás, tiene su cuartel general en Siria y es cercana a Irán, considerado por el Estado hebreo como su principal apoyo financiero.

Instalada en Cisjordania ocupada, la Yihad Islámica cuenta también con miles de miembros en la Franja de Gaza, aunque el gobierno de ese territorio está en manos de Hamás.

Si Israel efectúa nuevas operaciones, “podría conducir a una escalada militar, en particular con la Yihad Islámica, pero creo que sería una escalada leve porque Hamás no quiere una nueva confrontación”, subraya Mukhaimer Abu Saada, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Al Azhar de Gaza.

La semana pasada, el presidente y el ministro de Defensa israelíes visitaron Jordania para reunirse con el rey Abdalá II, quien a su vez viajó a Ramala para entrevistarse con el presidente palestino.

Jordania administra los lugares santos musulmanes de la Ciudad Vieja como la Explanada de las Mezquitas, cuyo acceso es controlado por Israel.

Estos intercambios diplomáticos buscan garantizar la libertad de culto y la seguridad de esos lugares, así como evitar incidentes que lleven a una nueva escalada militar.

*Con información de la AFP.