El balance provisional del devastador deslave ocurrido la semana pasada en el Himalaya superó este martes los mil muertos, mientras los equipos de rescate siguen buscando entre el barro y los escombros con pocas esperanzas de encontrar sobrevivientes seis días después de la tragedia.
Casi 4.500 personas siguen desaparecidas en Nepal y en la región autónoma china del Tíbet, después de que el derrumbe de un glaciar provocara un alud de agua y lodo que arrasó pueblos enteros el miércoles pasado.
Con las morgues desbordadas y ante el riesgo sanitario, las autoridades han enterrado cientos de cuerpos a los que tomaron muestras de ADN con la esperanza de que los familiares encuentren posteriormente a sus seres queridos.

En Katmandú, la capital nepalí, muchas familias se resignaron a realizar ritos funerarios sin haber encontrado a sus seres queridos para “liberar su alma”.
Rozel Shrestha, de 12 años, prendió fuego a una figura que representa a su padre, Krishna Shrestha, que estaba en el distrito de Rasuwa, una de las zonas más golpeadas por las inundaciones. “Buscamos por todas partes, fuimos a las morgues de todo el país, pero no pudimos encontrar su cuerpo”, contó su hermano, Jeevan Shrestha, a la AFP. “Así que la familia se reunió (…) y decidió que teníamos que realizar nuestros rituales tradicionales para liberar su alma”, expresó.

Según el último balance, todavía provisional, las autoridades de los dos países han contabilizado un total de 1.066 muertos: 1.050 fallecidos en Nepal y 16 en China. Además, todavía hay 4.562 desaparecidos. Entre ellos figuran cientos de turistas, peregrinos y obreros extranjeros: 583 en Nepal, procedentes de más de 30 países, y 261 en China, de 23 países.
Aunque las esperanzas de encontrar supervivientes disminuyen, los equipos de rescate continúan trabajando en condiciones peligrosas en Nepal para rescatar a cerca de cien obreros de una central hidroeléctrica que se cree que están atrapados en túneles.

Con ayuda de explosivos, equipos de perforación y excavadoras, los socorristas lograron abrirse paso hasta varios de ellos, pero hasta ahora solo han conseguido extraer algunos cadáveres. “Concentramos nuestros esfuerzos en estos túneles, nuestro trabajo continúa”, declaró el martes a la AFP un portavoz del ejército, Raja Ram Basnet.

“Ninguna esperanza de que hayan sobrevivido”
El ministro de Relaciones Exteriores de Nepal, Shisir Khanal, afirmó que todavía alberga esperanzas de que algunos de los desaparecidos sean rescatados con vida. “Los milagros existen”, declaró a la AFP. “En este punto no quiero perder por completo la esperanza”, dijo.
En Katmandú, las familias que buscan desesperadamente a sus seres queridos acuden a colgar sus fotografías en un muro del hospital universitario, su última esperanza de obtener información sobre su suerte.

Debu Sapkota, un conductor de 58 años, acudió con las fotos de su suegra, de 83 años, y de su nieta, desaparecidas en la ciudad de Trishuli Bazaar. Sapkota dijo que ya no tiene “ninguna esperanza de que hayan sobrevivido”, pues testigos vieron que fueron arrastradas por el torrente. “Estoy aquí con la esperanza de encontrar sus cuerpos”, contó a la AFP.
*Con información de AFP.
