Un avión de pasajeros de la aerolínea británica Jet2 se salió momentáneamente de la pista del aeropuerto de Birmingham, en Inglaterra, después de aterrizar el domingo, 25 de octubre, cuando la tormenta Bóelo provocaba fuertes vientos y alteraciones en el transporte del Reino Unido.

Aunque el incidente quedó registrado en videos difundidos en redes sociales, la compañía confirmó que la aeronave regresó a la superficie pavimentada y que todos los pasajeros descendieron con normalidad.
El vuelo LS1310 procedía de Venecia, Italia, y tenía como destino Birmingham. Según la información entregada por Jet2 a la BBC, el avión se desplazó fuera de la pista debido a las condiciones meteorológicas excepcionales asociadas con la tormenta.
La aeronave regresó inmediatamente a la pista y posteriormente se dirigió hasta su posición de estacionamiento.

Las imágenes que circularon en internet muestran el momento en que el avión pierde su trayectoria sobre la superficie de aterrizaje y se desplaza hacia el costado, en una maniobra que llamó la atención de quienes presenciaron la escena. Sin embargo, la aerolínea indicó que el desembarque se desarrolló de manera habitual. Hasta los reportes consultados, no se habían informado personas lesionadas por este episodio.
El incidente ocurrió durante el paso de Bóelo, una tormenta que afectó distintas zonas del Reino Unido con ráfagas intensas, lluvias y dificultades para la movilidad.
De acuerdo con información publicada por Jet2, las condiciones meteorológicas previstas entre el sábado 24 y el lunes 26 de octubre podían ocasionar retrasos y modificaciones en los itinerarios de sus vuelos.
La compañía recomendó a sus pasajeros consultar las actualizaciones oficiales antes de desplazarse a los aeropuertos.
La afectación no se limitó al transporte aéreo. Los fuertes vientos también ocasionaron interrupciones ferroviarias, debido a la caída de árboles sobre las vías, además de cancelaciones y retrasos en diferentes servicios.
En otras regiones británicas se reportaron cortes de electricidad y dificultades para la circulación, mientras las autoridades meteorológicas mantenían advertencias ante el riesgo asociado con las ráfagas y las condiciones adversas.
El Servicio Meteorológico del Reino Unido (Met Office) había advertido desde el 23 de octubre sobre la llegada de Bóelo y emitido una alerta naranja por vientos para amplias zonas de Escocia, partes de Irlanda del Norte y el norte de Inglaterra.

Las previsiones contemplaban ráfagas generalizadas de entre 96 y 113 kilómetros por hora, con posibilidad de alcanzar aproximadamente 129 kilómetros por hora en áreas costeras expuestas. También se advirtió sobre posibles afectaciones en carreteras, ferrocarriles, aeropuertos y servicios de transbordadores.
Aunque Jet2 atribuyó el desplazamiento del avión a las condiciones meteorológicas, la información disponible no establece una causa técnica definitiva ni confirma daños en la aeronave. Por ello, el episodio no debe interpretarse como una conclusión sobre una falla mecánica o un error de la tripulación.
La compañía mantiene recomendaciones para que los viajeros revisen el estado de sus vuelos mediante sus canales oficiales, especialmente mientras persistan las condiciones inestables.

El caso de Birmingham refleja los desafíos que enfrentan las operaciones aéreas cuando los vientos intensos afectan las maniobras de aterrizaje y la movilidad en tierra.
