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Borracho al volante de una carroza fúnebre ocasionó accidente que dejó dos muertos en Argentina

Los fallecidos eran los acompañantes del féretro que era transportado. Autoridades investigan si las víctimas murieron por el impacto o por ahogamiento, ya que el carro cayó a una fuente hídrica.


Este lunes, medios argentinos revelaron la ocurrencia de un dramático accidente que comprometió a una carroza fúnebre que se transportaba por vías de ese país, la cual iba siendo conducida por un hombre en alto estado de alicoramiento, que perdió el control del automotor y terminó al interior de una fuente hídrica.

Como resultado del accidente, la Policía local informó que, tras el suceso, los dos ocupantes que se transportaban en el automotor acompañando el cortejo fúnebre que era transportado resultaron muertos, siendo el conductor ebrio, y responsable del accidente, el único sobreviviente del hecho.

Luego de adelantar las investigaciones preliminares sobre las causas que derivaron en el accidente, y después de descubrir que el conductor del vehículo siniestrado conducía en alto estado de embriaguez, los agentes de Policía que acudieron a atender la emergencia afirmaron que era pertinente la detención del responsable, a quien, de forma posterior, se le practicó la correspondiente prueba de alcoholemia, en la que se logró identificar un alto índice de alcohol en la sangre.

Según detalla el diario El Clarín, uno de los más importantes de Argentina, el siniestro vial ocurrió el pasado domingo, 19 de junio, pasadas las 6:30 p. m., y tuvo lugar cuando el carro fúnebre se movilizaba entre la Estación Apóstoles con la localidad de Colonia Liebig.

El conductor aprehendido fue identificado como Gustavo Roberto Couto, un hombre de 40 años de edad, a quien el examen de alcoholemia le determinó la presencia de 1,92 gramos de alcohol en la sangre, según precisa el medio internacional; situación que traduce en un nivel cuatro veces superior al límite permitido para los conductores.

De acuerdo con las investigaciones, el vehículo marca Toyota, modelo Corolla Fielder, circulaba a gran velocidad, lo que le impidió al piloto retomar el control, situación a la que se suma que, por el hecho de ir ebrio, pierde algunas de las facultades para la maniobra ideal del carro.

Luego de impactar una serie de barreras de protección, el vehículo fue a dar en inmediaciones de un arroyo conocido con el nombre de Chimiray, hasta donde acudieron las autoridades para recoger los cadáveres de los acompañantes y el féretro que era transportado en la carroza en el momento del siniestro.

Después de ser rescatado del lugar del accidente, el chofer del vehículo accidentado también fue llevado a un hospital a bordo de una ambulancia. En el centro asistencial, el personal médico que lo atendió acusó que el hombre se encontraba ‘desorientado’, reportando a su vez la ya referida ‘intoxicación etílica aguda’.

Los médicos además reportaron que el chofer responsable presentaba una actitud agresiva en contra del personal de salud y los policías.

En cuanto a las secuelas físicas sufridas por el responsable, este presentaba traumatismo de tórax y fractura costal, lo que, según el parte médico, le significarán cerca de mes y medio de recuperación.

Sobre las víctimas, el parte policial reportó que los occisos pudieron ser rescatados solamente tras una hora de acciones de los cuerpos de emergencia, explicando que los dos cuerpos quedaron en el interior del vehículo: uno en el asiento del copiloto y otro en la parte trasera.

Las víctimas mortales fueron identificadas como Geremías Esequiel Aranda, de 21 años, y Daniel Ezequiel Márquez, de 23 años.

Sobre los muertos, las autoridades intentan establecer si estos fallecieron como efecto del golpe del accidente o si su deceso está relacionado con ahogamiento al interior del arroyo.