En Estados Unidos, millones de personas están comenzando a planificar su rutina diaria alrededor de un ajuste que volverá a alterar los relojes en la madrugada de la primavera y durará hasta el otoño.
Aunque la idea de adelantar o atrasar la hora puede parecer repetitiva, sigue generando confusión en sectores como las telecomunicaciones y la vida familiar, especialmente cuando se coordina entre distintas zonas horarias.

El cambio entrará en vigor el domingo 8 de marzo, momento en el que, a las 2:00 a. m. locales, los relojes deberán adelantarse una hora, pasando directamente a las 3:00 a.m.
Este ajuste marca el inicio oficial del horario de verano en gran parte del territorio estadounidense y corresponde a la regla popular de “spring forward” (adelantar en primavera), que busca aprovechar más luz natural durante las tardes y reducir el consumo de energía.

El procedimiento es uniforme: todos los dispositivos y relojes marcados a las 2:00 a.m. saltarán a 3:00 a.m. en sus respectivas zonas antes del cambio. Todos los dispositivos electrónicos cuentan con la función de cambiar la hora de manera automática, también gadgets como ‘Alexa’ se ajustarán automáticamente a este cambio. Lo más importante es tener en cuenta el cambio para agendar reuniones y actividades, esa será la clave para no perderse.
Sin embargo, si se cuenta con dispositivos analógicos es fundamental confirmar si tu estado participa del horario de verano. Luego, basta con identificar la zona horaria en la que te encuentras y aplicar la regla de adelantar una hora el segundo domingo de marzo.

¿En qué estados se aplica?
La mayoría de los estados participan en esta medida, por lo que el cambio afectará a California, Miami, Nueva York, Texas, entre otros. Por su parte, Hawái y la mayoría de Arizona no ajustan sus relojes. así como varios territorios, por ejemplo, Puerto Rico, Guam, Samoa Americana, las Islas Marianas del Norte y las Islas Vírgenes de EE. UU., que permanecen todo el año en horario estándar.
Este patrón de ajuste continuará hasta el 1 de noviembre, cuando el país retrocederá nuevamente sus relojes una hora para volver al horario estándar, en lo que se conoce como “fall back”.
Sin embargo, este cambio siempre ha traído una discusión en la comunidad médica por su impacto directo en la salud. Especialistas de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño advierten que estas modificaciones alteran los ciclos naturales de descanso y pueden traer efectos adversos en el cuerpo y la mente.

Entre los efectos señalados aparecen riesgos cardiovasculares, un aumento en la probabilidad de accidentes cerebrovasculares y fibrilación auricular, además de errores médicos, problemas de salud mental y un mayor número de accidentes de tránsito.
El doctor Kannan Ramar, profesor de Medicina y especialista del Centro de Medicina del Sueño de la Clínica Mayo, explicó a CNN que para noviembre, cuando el reloj nacional cambie de nuevo, una sola hora de diferencia no compensa la deuda crónica de sueño que arrastran millones de personas.
