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¿Cómo es el colegio más caro del mundo?, una colombiana famosa estudió allí

Es un internado en el cual los jóvenes siguen un plan básico para obtener el diploma del bachillerato internacional (IB) o francés; las demás actividades se acomodan a sus intereses.

Aunque pareciera sacado de una película o una serie juvenil, el colegio más caro del mundo se ubica en un castillo en Ginebra, Suiza, y alberga a 400 estudiantes.

Le Rosey Institute es considerado el colegio más costoso del mundo y es muy selectivo en sus admisiones. De hecho, suele rechazar a tres de cada cuatro aspirante. Allí han estudiado personalidades como Juan Carlos I, Rainiero de Mónaco y otras grandes figuras.

Si bien es muy reservado con su lista de estudiantes, se sabe que la hija de uno de los hombres más ricos de Colombia estudió allí. Se trata de Tatiana Santo Domingo, ahora esposa del príncipe de Mónaco, Andrea Casiraghi.

Esta institución abre anualmente 100, plazas pero su proceso de elección es muy estricto y costoso.

De acuerdo con la información de varios medios de comunicación, la matrícula para 2021 tiene un costo de $ 504 millones, los cuales deben ser pagados en tres periodos, cada uno de $168 millones.

Adicional a ello, los estudiantes nuevos deben pagar una inscripción de $ 11 millones y un depósito de $ 40 millones para la admisión, el cual se reembolsa una vez termina el periodo de formación.

Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo ya son papás. - Foto: Look Press Agency

Pero no solo el tema económico es relevante. Los aspirantes también deben contar con habilidades artísticas y deportivas, así como con el pleno dominio del inglés o del francés.

Otro rubro que se suma a los pagos es el de las clases extracurriculares y las lecciones artísticas, por las que los estudiantes deben cancelar cerca de $ 72 millones.

Cómo es la rutina en el colegio

De acuerdo con Felipe Laurent, un colombiano que trabaja en el departamento de admisiones del colegio, por los pasillos de la institución circulan futuros reyes, hijos de millonarios y una gran élite de estudiantes.

La jornada inicia a las 8:00 a. m. y termina a las 3:30 p. m., pero los estudiantes deben dirigirse luego a las actividades extracurriculares y a socializar después de la cena.

Foto: Archivo Semana. Para estudiar en un colegio en Nueva York deberá pagar por cada periodo US$ 11.500, en Oxford 6.900 libras esterlinas y en Brisbane, 9.900 dólares australianos.

“Es un entorno muy interesante. El inglés y el francés son los idiomas oficiales, pero en los pasillos uno puede escuchar 60 idiomas”, aseguró Laurent.

Laurent reconoce que Le Rosey se aferra a sus tradiciones y por eso muchos pueden llegar a considerar la institución como fuera de lugar. No obstante, defiende los internados por cuestión de practicidad: “En ningún colegio diurno, en Bogotá, Londres o Nueva York, un joven puede salir de clase a las tres de la tarde para estar a las cuatro en el campo de rugby, a las seis en clase de violín y a las ocho en su casa”, afirma.

Asegura que los internados les dan la oportunidad a los alumnos de aprovechar las actividades y explotar su potencial al máximo; en el caso de Le Rosey, que estos herederos poderosos sean educados con disciplina y rigurosidad.

Según el colombiano, el modelo académico de Le Rosey está basado en “el desarrollo de las inteligencias múltiples que propuso en 1983 el profesor de Harvard Howard Gardner”.

Los jóvenes siguen un plan básico para obtener el diploma del bachillerato internacional (IB) o francés; no obstante, las demás actividades se acomodan a sus intereses. La estrategia ha sido muy efectiva, pues la tasa de aprobación es casi siempre del 100 por ciento.

Como si eso fuera poco, los estudiantes de este instituto dividen su año académico en dos sedes. Para escapar de la niebla invernal que se apodera del área del lago Lemán, Le Rosey se traslada a Gstaad, la famosa estación de esquí en el Oberland bernés, todos los años, de enero a marzo.

La escuela tiene sus propios chalets y prácticamente todo el pueblo constituye el campus de invierno de los estudiantes. Durante estos meses, el deporte, el esquí, el hockey sobre hielo y las expediciones de montaña ocupan un lugar privilegiado.