El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos emitió este miércoles una licencia general que permite a Venezuela contratar asesores financieros, abogados y banqueros para iniciar la reestructuración de aproximadamente 60.000 millones de dólares en bonos impagos del gobierno y de su empresa petrolera estatal PDVSA, informó The New York Times.
Es el paso más concreto hasta ahora en el proceso de reintegración económica de Venezuela al sistema financiero internacional tras la caída de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero en una operación militar liderada por las fuerzas militares estadounidenses para ser trasladado para ser procesado por cargos ligados al narcotráfico.

La deuda total de Venezuela con inversores de todo el mundo asciende a unos 170.000 millones de dólares, incluyendo préstamos comerciales, intereses acumulados e indemnizaciones pendientes de pago a empresas petroleras como Exxon Mobil y ConocoPhillips.

Con la nueva licencia, Caracas puede comenzar formalmente las negociaciones para saldar esas obligaciones, aunque los analistas advierten que el camino será largo y complejo.
El Atlantic Council estimó a principios de este año que Venezuela necesitará reducciones de deuda de al menos el 50 % para evitar un ciclo de impagos repetidos y atraer inversión extranjera sostenida. Conseguir esas rebajas será difícil, dado que gran parte de la deuda venezolana está en manos de China y Rusia, países con los que Washington mantiene tensiones activas.

La autorización del Tesoro se enmarca en un proceso gradual de levantamiento de sanciones que la administración Trump ha acelerado desde la destitución de Maduro. Desde enero, Estados Unidos ha tomado control efectivo de la industria petrolera venezolana e instado a las grandes petroleras estadounidenses y europeas a invertir al menos 100.000 millones de dólares en el país.

Solo la reconstrucción del sector podría costar más de 180.000 millones de dólares y tardar más de una década, según la firma de investigación Rystad Energy, y aun así el país produciría menos que en su punto álgido de los años noventa.
El mes pasado, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional anunciaron que reanudarían su colaboración con Venezuela y con la presidenta encargada Delcy Rodríguez por primera vez desde 2019, en respuesta a gestiones de Washington ante ambas instituciones.
Sin embargo, persisten interrogantes sobre la transparencia del proceso: el gobierno de Trump ha dicho que envía millones de dólares en ingresos petroleros al gobierno venezolano, pero según el New York Times, sigue sin estar claro adónde va exactamente ese dinero y cómo se utiliza.
