Eva y Fernando*, colombianos, pagaron casi diez millones de pesos cada uno, convencidos de que tendrían un puesto de trabajo en una planta de carnes y una vivienda en Polonia, gracias a la gestión de Colombia Global Work Agency, agencia de la familia del concejal soachuno Ricardo Andrés Jaramillo Guzmán –quien aspiró al Senado este año y acaba de llegar al Concejo de Soacha con los partidos U y Mira por una vacancia absoluta–.
Solo una vez en Polonia, Eva y Fernando se dieron cuenta de que lo prometido en reuniones de Zoom distaba mucho de la realidad. Las condiciones de vivienda en el pueblo al que llegaron, Mława, no eran las mejores –los colchones manchados, sin sábanas ni ollas–, y de entrada, Fernando tuvo que trabajar 18 horas durante tres días seguidos colgando pollos hasta que se lesionó en una fábrica a un par de horas de Varsovia. Aunque habían pagado por una vacante en cárnicos, terminaron separando desechos en una planta de reciclaje. Pero eso no fue lo peor.

“Una tarde”, recuerda Eva, “el coordinador (de la agencia polaca a la que fueron referidos por Global Work Agency) me dijo que yo tenía que trabajar en la noche, después de ir a pavos, en el basurero. Yo le dije que no porque estaba muy cansada y no me iba a doblar ese turno. Como al otro día ninguno de los dos trabajábamos, no hicimos comida y nos acostamos”. A la mañana siguiente, faltando diez para las seis, dice Eva, “el coordinador llegó con una pistola, abrió el cuarto y nos levantó, ‘Eva trabajo, cinco minutos’, y nos tocó alistarnos, sin tener comida, ni nada (...)”. Pasaron doce horas, y recuerda Eva con rabia, “ese olor a mí me tenía mareada” (la empresa no les daba tapabocas ni más dotación que unos zapatos usados, un chaleco verde y unos guantes de tela). En la planta había “plástico y basura sin clasificar, con huesos, ropa, cosas de los baños, pañales y toallas higiénicas”, dice Eva.

Sobre el incidente con el arma de fuego, el gerente de la compañía en Polonia, Camilo Jaramillo, explica, poniendo un ejemplo, “¿tú cómo puedes controlar eso, si vienes trabajando con (buenas empresas) y todo está bien?”. No obstante, en los grupos de Facebook de latinos en Polonia hay quejas en contra de la agencia polaca de Mława, a donde llegaron Eva y Fernando, por robos de salario. En todo caso, dice Camilo, “es difícil. Hay empresas que contratan a coordinadores que pueden ser polacos, ucranianos, o rusos, y ellos tienen un temperamento fuerte y amenazan”. Él asegura desconocer el evento relatado por Eva y Fernando, sin embargo, ellos se lo comunicaron en su momento a Andrés y Camilo en una llamada de casi cuarenta minutos.
Después de esa amenaza, Eva y Fernando comentan que se aguantaron los 15 días de preaviso antes de renunciar y que le pidieron a Camilo un cambio de oferta. Dejaron una carta de renuncia, y poco después, al llegar a la nueva vacante que Global les había conseguido por medio de una mujer ucraniana, la agencia de Mława les notificó que serían multados por no realizar el preaviso.

Estuvieron, luego, en una compañía de logística solo diez días; no se quedaron más porque, recuerdan, el coordinador, un hombre de Georgia, los dejó encerrados una mañana en el cuarto, les decía que no podían hablar con los otros colombianos con quienes compartían vivienda, y luego cogió a golpes a otro georgiano. Además, el hombre hacía sentir incómoda a Eva: “no me gustaba cómo me miraba. Cuando Fernando se iba, yo echaba candado y no salía ni al baño”, recuerda.
El proceso había empezado con el pie izquierdo para Eva y Fernando. Andrés Jaramillo decía en uno de sus videos de Zoom en 2024 –y no sólo ese año, también en 2025–: “cuando usted sale de Colombia, sale con su permiso de trabajo, porque (nuestra agencia) no envía a nadie a trabajar (...) a Polonia, si no es con su permiso de trabajo”. Sin embargo, Eva y Fernando y otros latinos que contrataron a Colombia Global Work Agency viajaron sin el papel, porque les dijeron que, supuestamente, no se los podían enviar.

Camilo, hermano de Andrés, dice que aunque las personas no tengan en su poder sus permisos de trabajo antes de su viaje, “ya empiezan con toda su documentación correcta. Muchos van a decir, yo no tengo el permiso, pero resulta que sí lo tienen. Si tú vas e investigas en la empresa, sí lo tienen”, dice, pero las agencias (con las que Global coopera) no “lo envían”. Un abogado polaco experto en migración encuentra esta práctica muy extraña.
Al final, Eva y Fernando se devolvieron a Colombia gracias a que un familiar les prestó el dinero para el pasaje. Solo ganaron 370 eslotis (unos 340 mil pesos) en su estancia de dos meses por Polonia (Andrés Jaramillo prometía un salario de 2.100 dólares por 16 horas de trabajo en julio de 2025). “Perdimos aproximadamente 30 millones de pesos”, dice Eva.
En uno de los “videos de éxito” de la agencia, en Telegram, se ve a Jorge llegar a Polonia. Él es uruguayo y, como los anteriores entrevistados, se llevó la mala sorpresa, a último minuto, de que viajaba sin permiso de trabajo en 2025. “Pues yo, la verdad, pagué porque lo quería hacer legal”, comenta. En su país, además, su salario superaba al que llegó a tener en Polonia. Como los otros afectados, dice que no tuvo un trabajo fijo ni recibió su sueldo completo. “Vos no viniste a pasear, viniste a trabajar, o viniste con una idea, y yo parecía que estaba de turismo, paseando y gastando hasta lo que no tenía”, cuenta Jorge. Lo que trabajaba parecía hacerlo “de onda” (por gusto), “porque no cobraba”, cuenta desde su país, un año después de haber pasado necesidades en Polonia.
Tras estar unos pocos días trabajando en construcción y sin haber recibido pago, dice, tuvo que irse a otra vacante. “Mi contrato no estaba para esa empresa (según Andrés)”, cuenta. “Ya eran como las 10 de la noche. No le avisaron a la agencia (polaca) que yo había llegado a la estación, no conseguían hotel y entonces me tuve que quedar ahí. Vinieron dos indigentes que andaban en la calle y anduvieron ahí rondando para robarme”, recuerda.

Luego llegó a otra ciudad a una empresa de construcción. Allí, dice, tampoco recibió su sueldo –fenómeno común en muchas compañías o agencias en Polonia–. “Tu bolsillo noté que era como un caramelo, que vos lo ponés en el mostrador de un escritorio y viene todo el mundo y mete mano. Vos trabajabas y tenían un motivo para venir y descontarte”, cuenta Jorge.
Él asegura que en tres meses solo cobró 700 dólares. También le habían asegurado que los gastos de traslado los tendría cubiertos; sin embargo, tuvo que sacar de su propio bolsillo para poder moverse de una vacante a otra (en ciudades ubicadas a más de 500 ó 300 km).
En la página de la agencia hay una supuesta reseña de él y dos argentinos con los que él llegó a Varsovia, en la que se lee “Confiar en Global Work Agency, fue, sin duda, una de las mejores decisiones que pudimos tomar”. Ninguno de ellos la escribió.

Reglas más robustas
Las reglas para los colombianos y venezolanos que deseen trabajar en Polonia están por endurecerse. Ahora necesitarán una visa de trabajo, gracias a un proyecto de ley que está en curso y que próximamente entrará en vigencia.
Desde 2024, Colombia continúa siendo el segundo país con el mayor número de personas trabajando de manera irregular en Polonia, después de Ucrania, de acuerdo con estadísticas de la Guardia Fronteriza. En 2024, dicha oficina reportó 1.120 colombianos trabajando irregularmente, en 2025, 1.784, y entre enero y junio de este año, 1.215 (casi a la par con Ucrania). Una fundación polaca que presta ayuda a personas víctimas de trata declaró que en 2022 había brindado sus servicios a 52 colombianos; en 2023 fueron 115, para 2024, 127 y en 2025, 114 –cifra que se habría reducido gracias a campañas de prevención–.
En agosto de 2024 ya había aparecido un comunicado de la embajada de Polonia en Colombia, según el cual era obligatorio viajar con visa de trabajo para poder trabajar, y no solo bastaba con el permiso de trabajo. La publicación Riesgo de explotación de los migrantes en el trabajo y el alojamiento en Polonia, desde 2022, de la OIM, informa que pese a “la restricción impuesta (...)” en 2024, el reclutamiento de colombianos a este país de Europa Central no ha disminuido. Los colombianos, se lee en el reporte, son “uno de los principales grupos vulnerables a la explotación”.
Aun así, Colombia Global Work Agency ha seguido llevando colombianos a trabajar a Polonia como turistas. El riesgo de llegar sin visa de trabajo después de ese 15 de agosto es que los entes encargados de estudiar el proceso de residencia en Polonia, los voivodatos, podrían denegarla; por otro lado, si la Guardia Fronteriza hace una inspección en una fábrica y encuentra a la persona trabajando sin visa, podría darle la orden de retorno voluntario a su país de origen y prohibirle la entrada al espacio Schengen durante cierto período.
La Embajada de Colombia en Polonia reitera que, en todo caso, “según la normativa (actual) de la República de Polonia los ciudadanos colombianos requieren visa para trabajar”.

De la tercerización al desamparo
En los videos de Colombia Global Work Agency se ve a Andrés Jaramillo despidiendo a viajeros en el aeropuerto El Dorado en Colombia. Luego, esos mismos viajeros son recibidos en Polonia por alguno de sus hermanos, Camilo o Milena. Es la imagen que venden para sus “historias de éxito” en Tiktok, Instagram, Youtube o Telegram. Los viajeros llegan, sí, a Polonia, pero no siempre se sabe qué pasa después.
César y su hermano viajaron en 2024 junto con un grupo de 30 personas. Un argentino fue quien los acompañó hasta su alojamiento. Aunque iban a trabajar a una empresa de pollos (luego de haberles ofrecido primero una vacante de comida para perros), terminaron haciendo demoliciones en el corazón turístico de Varsovia, en el sótano y el teatro del Palacio de la Ciencia y la Cultura, en horarios de 12 a 14 horas, de lunes a viernes, según recuerda César. El sábado también, pero 12 ó 10 horas, “dependiendo del trabajo que hubiera”, y bajo el cargo de un ucraniano. De los dos meses y medio en ese trabajo, César asegura que sólo percibió unos 5 mil eslotis (unos 1.300 dólares).

“Las personas que ya habían trabajado con este señor (ucraniano) empezaron a decirnos que él (...) no les pagaba”, recuerda. En esos primeros días, él y las otras 15 personas con las que estaba se alojaron en el hostal al que los había llevado el argentino, donde ya vivían unas 14 personas, entre “bielorrusos y ucranianos”. En un cuarto dormían 12 personas, en otro, 8, en “un espacio reducido. Tú al llegar a esa casa, te estrellabas con la realidad. No era una habitación para dos o tres personas (como les habían dicho)”, dice César y agrega: “no teníamos más opción. No conocíamos el país, ni el idioma, ni sabíamos nada del tema de migración (la legalización). Se suponía que la agencia” se encargaba de eso.
César le decía por Whatsapp a Camilo: “necesito que me paguen mi dinero acá para irme a trabajar (a la nueva oferta de Global). Ustedes nos metieron acá y ustedes tienen que mirar cómo hacer para que nos paguen”.

Él hace parte del grupo de Facebook Global Work Agency afectados-estafas-Polonia, que cuenta con casi dos mil seguidores. Para Camilo, quienes hablan de estafas por parte de su agencia, solo lo hacen porque, según él, reciben un “fuerte choque emocional en un proceso migratorio” cuando el alojamiento o la oferta de trabajo no cumplen con sus expectativas. Por otro lado, también asegura que ellos son simplemente “intermediarios, conexiones” y si algo se sale de sus manos, “no quiere decir que estemos trabajando con empresas ilegales”.
La mención de Dios en el discurso promocional de los Jaramillo fue clave para convencer a César de desembolsar 15 millones para viajar con su hermano. Creía que siendo “personas muy devotas (...)”, no lo iban a “estafar o a robar”, recuerda.

Cuando él llegó, en abril de 2024, Colombia Global Work Agency, o Río grupo empresarial Pol (su razón social en Polonia), aún no estaba inscrita como agencia de empleo en el registro de Polonia, KRAZ. Estuvo allí desde el 21 de octubre de ese año hasta el 22 de enero de 2026, cuando fue dada de baja. Actualmente, Camilo asegura poder “proveer personas a otras empresas”. Sin embargo, la Ley sobre el mercado laboral y los servicios de empleo de marzo de 2025 establece que quien, sin estar inscrito como es debido en el registro de agencias y “maneje una agencia de trabajo con trabajo temporal o con servicios de trabajo temporal, puede incurrir en multas de 3.000 a 100.000 eslotis”. La Inspección Nacional del Trabajo (PIP en polaco) no tenía conocimiento de que la agencia opera sin estar en el registro y anuncia que tomará medidas.
Este medio conoció, de manera extraoficial, que la Inspección del trabajo y seguridad social para Cundinamarca del Ministerio del trabajo de Colombia investiga si la agencia Colombia Global Work Agency o Río grupo empresarial holding - S.A.S, podría estar realizando “conductas asociadas a la intermediación laboral y a la colocación internacional (...) sin la debida autorización”. Ya en 2024, la Unidad Administrativa Especial del Servicio Público de Empleo había reportado –gracias a una denuncia–, que tanto Colombia Global Work Agency como Río Grupo Empresarial Holding - SAS. no se encontraban “autorizadas para prestar servicios de gestión y colocación de empleo a nivel nacional ni a nivel transnacional”. Dicha denuncia lleva más de un año y cinco meses en curso. Aparte de esto, la Unidad también ha recibido “comunicaciones relacionadas” con presunto fraude por parte de estas agencias.

“Buenas tardes, acabo de terminar la carta para el Niño Dios y le pedí un trabajo digno y un alojamiento respetuoso, ¿crees que esta noche sea una realidad? ¿O será que recibiremos al Niño Jesús en la calle? (...) Él nació en un pesebre rodeado de calor humano. Y en cambio nosotros está noche no sabemos dónde estaremos”, escribió, frente a la incertidumbre que estaba experimentando, un integrante de un grupo de Whatsapp de Colombia Global Work Agency, entre los que estaba Miriam*.
Ella y otras seis personas fueron dejadas en manos de otra agencia colombiana después de haber sido recogidos por Milena Jaramillo en el aeropuerto, en diciembre. El muchacho que los recibió en Varsovia, cuenta Miriam, les cobró un millón de pesos a cada uno (adicional a los 8 millones que ella ya había desembolsado), porque tenían que pagar, de manera obligatoria, y vía Nequi, un millón por “un permiso de estudiante para poder entrar a trabajar -práctica ilegal si no se planea estudiar- (...) Yo quedé como, ¿qué es esto? No entendía bien, entre el cansancio y que todo era nuevo”, recuerda. Luego tuvieron que pagar 200 mil pesos adicionales por un cupo de trabajo. Nunca les dieron factura de estos pagos en Polonia.

Miriam* había llegado a pensar que en uno de los Zoom de la agencia habían hecho “una reunión con una persona del (...) del consulado (...) acá en Polonia (...)”. A ella eso le dio confianza para continuar su proceso con la agencia. (En realidad, Global reusó en casi diez webinarios en Zoom, y con su logo, un video de Colombia nos une, donde aparecía el encargado de las funciones consulares de Colombia en Polonia y una experta hablando sobre cómo viajar a este país de manera legal, con visa. De diez videos disponibles en Youtube, en tres no es claro que la fuente original es la Cancillería. La embajada colombiana no tenía conocimiento del uso que se le estaba dando al video).
Bajo el cuidado de esa otra agencia colombiana, Miriam, su esposo, Raquel*, y el resto del grupo casi pasan la noche del 24 de diciembre en una estación de trenes. Ese mes estuvieron, “calle arriba, calle abajo, lloviendo, escampando debajo de los techos de las iglesias”, dice Miriam. Y aunque sí les conseguían alojamiento, tenían que hacer el check out con frecuencia, de modo que pasaban de “seis a ocho horas a la intemperie”, a bajas temperaturas, mientras los “tenían de ciudad en ciudad con ofertas de trabajo falsas”, cuenta.

“Estar todo el día sin comer y sin dormir, viajando con maletas y con ese frío fue muy denigrante”, afirma Raquel. Ella había llegado con dos millones de pesos a Polonia —fue el monto que Global le había recomendado, dice— esperando empezar a trabajar en logística. Como Miriam, pagó un millón doscientos en Varsovia a la otra agencia que los recibió. Quedó con 800 mil pesos. De esos, tuvo que pagar casi 300 mil pesos de multa por haberse subido a un tranvía sin tiquete (ninguno en el grupo sabía cómo comprarlo). Su presupuesto se redujo a 500 mil pesos. El 15 de enero, a un mes de su llegada, Global les consiguió a ella y otras dos personas una oferta de trabajo en Mława, recuerda Raquel. Sin embargo, la mayoría de ellos la rechazó. Tres la aceptaron, pero no quisieron continuar. El resto del grupo ya había conseguido vacantes por su cuenta, sin Global. La familia de Raquel le prestó dinero para regresar.
Camilo asegura que su agencia ya no coopera con el intermediario mencionado por Miriam, Javier y Raquel.

La tiktoker Jheny Urbano, @colombianaenPolonia, afirma conocer, a través de sus redes, “un gran número” de quejas en contra de Global. Ella adelanta un proceso en la Fiscalía de Colombia en contra de otro intermediario que la llevó a Polonia con engaños, y planea incluir también a los afectados por la agencia de los Jaramillo: “Mientras no haya denuncias formales, nadie nos prestará la atención adecuada”, dice.
Río Grupo Empresarial Holding - SAS, junto con Yuly Milena Jaramillo Guzmán, hermana de Andrés -y candidata al Concejo de Soacha en 2019 por el partido Conservador-, y otro político de Soacha, fueron demandados por un grupo de once personas por sumas de dinero. El proceso está en curso y ya hubo una orden de pago en 2024.

Los Jaramillo también son propietarios de Agency Travel Sweden y la fundación Río de Cooperación Internacional, que está a nombre de otra de las hermanas de Andrés, Edna Lorena. Además, desde el 23 de junio de este año, Edna aparece como la representante legal de Río Grupo Empresarial Holding - SAS, en el Registro Único Empresarial y Social, RUES.
Andrés Jaramillo Guzmán se presentó al Senado con el partido de la U este año –después de haber intentado ser alcalde de Soacha y representante a la Cámara con otros partidos–, y sabe vender su producto. Organiza “ferias de empleabilidad”. Posa frente a la embajada de Polonia en Perú asegurando que tuvo una reunión con el cónsul, dice que su agencia tiene convenios con la Comunidad Andina (CAN), o aparece en Instagram con la representante para Norte América y Sur América de la Agencia Polaca para la Inversión y el Comercio, PAIH, aunque menciona un encuentro con otras instituciones.
La agencia también estuvo en Villavicencio en marzo de 2025, junto con la directora del CENTEC (Centro de formación y capacitación empresarial), ofreciendo un descuento en los cursos del instituto para quienes hicieran el proceso con Global. Ahí mismo los asistentes, sin haber viajado aún, fueron invitados a gritar al unísono a la cámara, “¡Global Work sí cumple!”.
Precisamente a Raquel* esa parafernalia la persuadió de empezar el proceso. “Ellos hicieron una charla presencial con la gente que viajaba el 1 y el 6 de diciembre, y las personas interesadas en viajar (después)”, en un costoso hotel de Bogotá, cuenta. “Ahí entregaron una carpeta donde supuestamente iba la póliza, el permiso de trabajo, todo legal, con el logo de ellos y todo”, dice. En el video del evento, la entrega oficial de esos papeles más parece la efusiva entrega de un diploma de grado.


Para Camilo Jaramillo, el testimonio de diez o veinte personas afectadas no refleja la ayuda a las más de 600 personas que, estima, han viajado con ellos en más de dos años. Piensa, en suma, que las denuncias son resultado de unas pocas malas experiencias. La agencia tiene, en todo caso, videos de personas que han logrado legalizarse, o que están en el proceso; u otros donde algunos clientes cuentan que les ha ido bien. Uno de los entrevistados dice que a algunos sí les cumple, pero no a todos.
Andrés Jaramillo declinó hablar con esta periodista por ser freelance. El político considera que las investigaciones realizadas alrededor de su agencia son una persecución en su contra, cuando no es así.
*Nombres cambiados para proteger a las fuentes
