El gobierno estadounidense designó este jueves, 28 de mayo, como organizaciones terroristas a los dos principales grupos criminales de Brasil, el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), a pesar de la oposición de Brasilia.
“CV y PCC son dos de las organizaciones criminales más violentas de Brasil. Juntas, dirigen a miles de miembros y han orquestado brutales ataques contra policías brasileños, funcionarios públicos y civiles. Su influencia y sus redes ilícitas se extienden mucho más allá de las fronteras de Brasil”, declaró el secretario de Estado, Marco Rubio, en un comunicado.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva había reiterado su oposición a esta medida, que tiene amplias implicaciones legales, durante su visita hace tres semanas a su homólogo estadounidense, Donald Trump.
El gran rival electoral de Lula de cara a las presidenciales de octubre, el conservador Flávio Bolsonaro, se mostró en cambio resueltamente a favor, hace apenas dos días, tras ser recibido de forma privada por Trump.

Con la llegada de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, Estados Unidos empezó a designar como terroristas a bandas criminales como los cárteles mexicanos de Sinaloa o Jalisco Nueva Generación, o el Tren de Aragua venezolano.
Esa designación permite, a juicio de Washington, extender todo tipo de operaciones -policiales, de inteligencia y contrainsurgencia- a los líderes de esas bandas y a sus intereses, en todo el mundo.

Mientras que países como México o Brasil han mostrado su oposición a esta designación, otros en América Latina se muestran partidarios de seguir los pasos de Trump, como Ecuador u Honduras.

Comando Vermelho
El Comando Vermelho surgió en el penal de Ilha Grande, una isla frente a las costas del estado de Rio de Janeiro. El grupo nació en la década de 1970 del encuentro entre presos políticos y miembros de la guerrilla que combatía la dictadura militar (1964-1985), y reclusos comunes.
Con el tiempo, abandonó sus pretensiones ideológicas para especializarse en el narcotráfico, primero en Rio y luego en otras regiones de Brasil. A finales de los años 1990, el CV comenzó a negociar directamente con los cárteles colombianos y bolivianos para abastecerse de cocaína.

En Rio, la organización ha ampliado en los últimos años su control sobre las favelas, barrios populares de alta densidad, en detrimento de otros grupos criminales.

Primeiro Comando da Capital
El Primeiro Comando da Capital, por su parte, nació en el seno de un equipo de fútbol de reclusos de una cárcel de Taubaté, en las cercanías de São Paulo. Su objetivo inicial era reclamar mejores condiciones de detención, especialmente tras la masacre de Carandiru, en la que murieron 111 personas durante una intervención policial en una prisión en 1992.
En 2006, este grupo fue responsable de una ola de violencia sin precedentes, atacando en particular comisarías y dejando varios cientos de muertos en pocas semanas en el estado de São Paulo, en represalia por el traslado de algunos de sus miembros a una prisión de máxima seguridad.

Al igual que el CV, el PCC hizo fortuna con el tráfico de cocaína, aliándose con la mafia calabresa ‘Ndrangheta para enviar droga producida en América del Sur hacia Europa a través de puertos brasileños. Posteriormente, invirtió en numerosos sectores de la economía formal para construir una vasta red de lavado de los fondos del narcotráfico.
Con información de AFP.
