El Pentágono confirmó que la ejecución por fusilamiento de Nidal Malik Hasan, condenado por matar a 13 personas y herir a otras 32 en la base militar de Fort Hood en 2009, será transmitida en directo. El procedimiento está previsto para el 3 de diciembre, en lo que sería la primera ejecución militar en más de 65 años.

El anuncio se conoció después de que el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, describiera la ejecución como un acto “público” durante una entrevista con el medio conservador Real America’s Voice News.
“Nos aseguraremos de que la gente pueda verlo, de que sea público”, afirmó Hegseth el miércoles. Un día después, funcionarios del Pentágono confirmaron que la transmisión será en directo y señalaron que próximamente se divulgarán más detalles.
La transmisión genera debate entre expertos
La decisión ha reabierto las discusiones sobre la pena de muerte en Estados Unidos, especialmente tras la fallida inyección letal de Christa Pike en Tennessee, que generó nuevas preguntas sobre los procedimientos utilizados para ejecutar a personas condenadas.
Deborah Denno, experta en pena de muerte y profesora de derecho en la Universidad de Fordham, considera que transmitir el procedimiento podría ofrecer mayor transparencia.
“Creo que podría ser una buena idea porque sería transparente y el público estaría plenamente informado de lo que está sucediendo”, dijo.

Sin embargo, Elisabeth Semel, codirectora de la Clínica de Pena de Muerte de la Facultad de Derecho de UC Berkeley, cuestionó las implicaciones de la medida y planteó preocupaciones sobre la dignidad del condenado y las motivaciones del Gobierno.
“No recuerdo ningún caso en el que el gobierno lo haya ordenado. Creo que eso también plantea serias dudas sobre las motivaciones del gobierno”, afirmó.
Por su parte, Eugene R. Fidell, profesor visitante de la Facultad de Derecho de Yale y especialista en derecho militar, advirtió que Hasan podría recurrir a mecanismos legales para retrasar la ejecución.
“Francamente, podría perdurar más que la administración actual, y quién sabe si la próxima tendrá la misma inclinación por las ejecuciones”, señaló.
Las dudas sobre una posible apelación
Hasan, psiquiatra del Ejército con rango de mayor, fue condenado por el tiroteo del 5 de noviembre de 2009, cuando abrió fuego contra soldados que esperaban atención médica en Fort Hood, Texas. Durante el ataque gritó “Allahu Akbar”, expresión árabe que significa “¡Dios es grande!“.
En el juicio de 2013, Hasan se representó a sí mismo después de despedir a sus abogados y reconoció ante el jurado que había sido el autor de los disparos. La Fiscalía militar presentó cerca de 90 testigos, mientras que Hasan no presentó pruebas en su defensa.
El abogado John Galligan, exjuez militar que lo representó en asuntos civiles, expresó preocupación por la falta de asesoría legal cuando Hasan fue informado de que el presidente Donald Trump había autorizado su ejecución.

El Ejército, por su parte, aseguró que intentó contactar a los abogados de Hasan y que siguió los procedimientos establecidos. Una portavoz también afirmó que no se le ha impedido comunicarse con su abogado.
Aunque Hasan podría presentar una petición de habeas corpus para solicitar que un tribunal civil revise la legalidad de su detención, todavía no está claro si intentará detener la ejecución.
Hegseth señaló que el Ejército no ejecuta a un integrante de las Fuerzas Armadas mediante fusilamiento desde la Segunda Guerra Mundial. La última ejecución militar ocurrió el 13 de abril de 1961, cuando el soldado John Bennett fue ahorcado.
*Con información AP.
