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Gabriel Ben Tasgal habla de la estrategia del antisemitismo tras el 7 de octubre: “No lo veíamos desde la Segunda Guerra Mundial”

El experto en Medio Oriente analizó en diálogo con SEMANA cómo el antisemitismo global se impulsa a través de narrativas, financiación extranjera y perfiles bien definidos que van desde actores políticos hasta operadores ideológicos.

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30 de septiembre de 2026 a las 5:50 a. m.
El periodista y experto en Medio Oriente, Gabriel Ben Tasgal, habló con Semana del documental Bibas y el antisemitismo.
El periodista y experto en Medio Oriente, Gabriel Ben Tasgal, habló con Semana del documental Bibas y el antisemitismo. Foto: API

“Cuando le echas la culpa de todo, no al terrorista, sino a otros, puedes justificar entonces que el terrorismo del 7 de octubre fue consecuencia de algo imaginario o real que hizo Israel”, así de contundente se mostró el periodista y experto en Medio Oriente, Gabriel Ben Tasgal, ante la ola de antisemitismo que se viene presentando a nivel global.

A casi tres años del violento ataque perpetrado por el grupo terrorista Hamás contra Israel, en el que murieron 1.200 personas y 251 fueron secuestradas, hecho que dio inicio a la guerra en la Franja de Gaza, Ben Tasgal presentó en el Centro Israelita de Bogotá este martes, 29 de septiembre, el documental Bibas, asesinados por ser judíos.

(COMBO) Esta combinación de imágenes creadas el 20 de febrero de 2025 muestra carteles con los retratos de los rehenes israelíes Shiri Bibas (C) y sus dos hijos Ariel (L) y Kfir (R), retenidos en la Franja de Gaza desde el ataque del 7 de octubre de 2023 por militantes de Hamás, instalados en una plaza frente al Museo de Arte de Tel Aviv, el 21 de enero de 2025. Hamás debe entregar los cuerpos de cuatro rehenes el 20 de febrero, incluidos los de la familia Bibas, que se han convertido en símbolos de la crisis de rehenes que se ha apoderado de Israel desde que estalló la guerra de Gaza.
Los rostros de la tragedia que golpeó a Israel con los terroristas de Hamás: Shiri fue secuestrada y ejecutada, y sus pequeños hijos Ariel y Kfir fueron asesinados en cautiverio. Foto: AFP

Bajo la dirección de muestra de cómo los Bibas, una familia argentino-israelí, se convirtió en el símbolo más desgarrador de los atentados: los abuelos José Luis y Marguit fueron asesinados en su hogar, su hija Shiri fue secuestrada y ejecutada, y sus pequeños hijos Ariel y Kfir fueron asesinados en cautiverio, mientras que Yarden —esposo de Shiri— sobrevivió tras 480 días de infierno.

Ben Tasgal, quien realizó el guion, habló con SEMANA sobre el porqué divulgar esta historia, en la que “imágenes, voces y objetos cotidianos de la familia se convierten en símbolos universales de una inocencia destrozada”, así como sobre el auge del antisemitismo que, según su análisis, se ha registrado pese a estos hechos.

En ese contexto, 2025 fue el año “más mortal” en más de 30 años en cuanto a ataques antisemitas en la diáspora, según un informe divulgado en julio de 2026 por la Liga Antidifamación (ADL), organización dedicada a combatir el antisemitismo.

“Lo que hemos visto es un resurgimiento del antisemitismo que no lo veíamos desde la Segunda Guerra Mundial y que, en general, tiene una estrategia muy clara”, explicó el experto al afirmar que ahora se demoniza al movimiento sionista y se criminaliza al judío.

En entrevista con SEMANA, Ben Tasgal afirmó que ese modelo de antisemitismo no solo está presente en los medios de comunicación, sino también entre sectores de izquierda. Además, habló sobre su interpretación de la situación en Colombia durante el gobierno de Gustavo Petro y del deterioro que, a su juicio, sufrió la relación entre los dos países.

SEMANA: Su visita a Colombia coincide con el lanzamiento de un documental que aborda los hechos del 7 de octubre de 2023, pero desde una óptica muy particular: la tragedia de la familia Bibas. ¿Qué busca transmitir esta pieza audiovisual en medio del clima global actual?

Gabriel Ben Tasgal: Estamos proyectando un documental que ya hemos llevado a otros países y que hoy presentamos en Colombia. Relata los atentados del 7 de octubre, pero centrado en una familia argentina-israelí de tres generaciones que fue masacrada brutalmente. Quizás muchos recuerden a los niños de cabellos pelirrojos, pues son la familia Bibas y, a través de su historia, exponemos no solo lo que les pasó a ellos, sino todo lo que rodeó ese acontecimiento.

Funcionarios del gobierno federal indicaron la semana pasada durante una reunión con un pequeño grupo de líderes religiosos que las cosas estaban “avanzando” en cuanto a la estrategia contra la islamofobia, dijo Rami Nashashibi, fundador de Inner City Muslim Action Network en Chicago y participante en el encuentro.
Una mujer muestra un cartel que dice "Israel lucha contra el terrorismo en Gaza" durante una manifestación contra el antisemitismo y para mostrar solidaridad con Israel en Berlín, Alemania. (Foto AP/Markus Schreiber) Foto: AP

SEMANA: La imagen de los hermanos Bibas se convirtió en el símbolo global de aquella tragedia. Sin embargo, llama la atención cómo, a pesar de documentales como este, la narrativa internacional ha mutado hacia un negacionismo y un odio creciente. ¿Qué factores explican este fenómeno?

G. B. T.: Es una excelente pregunta. Durante años se ha incentivado una narrativa profundamente antisemita que responde a corrientes de pensamiento más amplias, como el “wokismo”. En esta corriente no importa la verdad, sino imponer relatos donde el culpable de todas las desgracias del mundo siempre es el hombre blanco heterosexual. Bajo esa lógica, las universidades de élite en Estados Unidos terminan señalando que el terrorismo surge como una reacción al supuesto imperialismo occidental.

A esto se suma la financiación de academias e instituciones por parte de países como Catar y Turquía —principalmente Catar—, lo que ha propiciado un resurgimiento del antisemitismo que no se veía desde la Segunda Guerra Mundial. Este modelo actual tiene una estrategia clara: primero, demonizar y criminalizar al movimiento sionista tildándolo de genocida, nazi o colonialista; y segundo, exigirle al judío que se declare antisionista para limpiarse de un supuesto “pecado original”. Esto se ve hoy en medios de comunicación, en ciertos flujos migratorios y con fuerza en los sectores de izquierda.

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SEMANA: Un documental de esta magnitud expone imágenes sumamente desgarradoras y crudas. ¿Qué fue lo que más lo marcó personalmente durante el proceso de realización?

G. B. T.: Lo que más me impacta es la reacción de la gente que se sorprende y te dice: “Bueno, pero del lado palestino también murieron personas y niños”. Es verdad, es una tragedia innegable; pero una cosa es asesinar intencionalmente a un niño en brazos de su madre cuando no representaba peligro alguno, y otra muy distinta es cuando menores mueren de manera colateral en una guerra porque un grupo terrorista los utiliza deliberadamente como escudos humanos. No son eventos equiparables.

SEMANA: En el propio Israel y en la arena internacional se culpa con frecuencia al primer ministro Benjamin Netanyahu de ser el responsable de que el país enfrente un rechazo global tan profundo. ¿Qué hay de cierto en esta narrativa opositora?

G. B. T.: Las próximas elecciones determinarán el panorama, pero las proyecciones indican que Netanyahu tiene altas probabilidades de volver a formar gobierno. Si la mayoría vuelve a elegirlo, significa que la sociedad israelí no lo percibe como el único ni el principal culpable; de lo contrario, no lo votaría… Lo que ocurre es que en el ámbito internacional se suele consumir prensa israelí en inglés de línea muy opositora, como el diario Haaretz, generando la falsa impresión de que representa el sentir nacional, cuando en realidad hoy lo lee menos del 4 % de la población israelí.

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SEMANA: El rechazo a Israel ha trascendido la política institucional y se manifiesta con fuerza en la cultura y el entretenimiento, con figuras como el actor Javier Bardem impulsando boicots, o en el deporte. ¿Estamos ante un antisemitismo reciclado bajo nuevos ropajes?

G. B. T.: Hoy, este odio lo impulsan principalmente tres perfiles. Primero, el antisemita profesional, convencido ideológicamente de que odiar al Estado judío es correcto —y un ejemplo de ello es Gustavo Petro. Segundo, el antisemita circunstancial, es decir, gobernantes cuyas alianzas dependen de la izquierda radical y utilizan el ataque a Israel como cortina de humo para desviar la atención de sus propias ineficiencias internas; un caso claro es Pedro Sánchez. Y tercero, el borrego, que es aquel que repite consignas ajenas sin cuestionamiento. Javier Bardem es un excelente actor, pero en asuntos de Oriente Medio actúa como un borrego.

SEMANA: Tras los años de tensión y la ruptura de relaciones bilaterales bajo la administración de Gustavo Petro, ¿cómo percibe el ambiente en Colombia ante el intento de rescatar esa alianza histórica?

G. B. T.: Colombia e Israel han sido aliados estratégicos fundamentales, especialmente en tecnología de seguridad, drones de vigilancia y la lucha frontal contra el narcotráfico, además de vínculos comerciales históricos como la compra de carbón colombiano. Gustavo Petro decidió romper esa relación por capricho ideológico y por demonizar la historia de Israel. Destruir lazos diplomáticos toma segundos; reconstruirlos requiere un esfuerzo inmenso. El gobierno actual intenta recomponer ese camino.