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Gobierno de Bukele está listo para asesorar a Abelardo De La Espriella para la construcción de megacárceles en Colombia

SEMANA habló en exclusiva con la mano derecha del presidente Nayib Bukele a su llegada a Cali.

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6 de agosto de 2026 a las 5:51 p. m.
El vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, habló en SEMANA antes de la posesión de Abelardo De La Espriella.
El vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, habló en SEMANA antes de la posesión de Abelardo De La Espriella. Foto: AP

Previo a la posesión del presidente electo Abelardo De La Espriella en Cali, SEMANA habló en exclusiva con el vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, quien manifestó la voluntad del gobierno de Nayib Bukele para prestar asesoría al Gobierno entrante en la construcción de megacárceles, como se prometió en campaña.

Lea la entrevista completa de Félix Ulloa en SEMANA:

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SEMANA: Vicepresidente, tuvo una reunión con su homólogo en Colombia y con el canciller electo. ¿Cómo fue ese encuentro y cuáles fueron los puntos principales?

Félix Ulloa (F.U.): La reunión con el vicepresidente Restrepo la concebimos como la continuación de un diálogo que ya había comenzado durante la toma de posesión de la presidenta de Perú. Allí, nuestra ministra de Economía, que representó al Gobierno de El Salvador, sostuvo una conversación con él y se alcanzaron algunos acuerdos iniciales que nosotros tomamos muy en serio.

Por eso, en esta visita para asistir a la posesión del presidente Abelardo De La Espriella, trajimos a nuestro equipo de Cancillería para dar continuidad a esos temas. Uno de los acuerdos más importantes es la creación de una comisión binacional Colombia-El Salvador.

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Ya instruimos a nuestro embajador en Colombia, Guillermo Rubio, para que impulse este proceso. Él conoce muy bien el país: fue embajador aquí durante nueve años, regresó por cinco años más y ahora lo hemos enviado nuevamente porque queremos darle un nuevo impulso a la relación bilateral. Hemos designado a un embajador de carrera para garantizar que los acuerdos que se implementen entre los equipos técnicos y económicos tengan un desarrollo adecuado.

Así serán las relaciones entre el Gobierno de Abelardo De La Espriella y el presidente de El Salvador Nayib Bukele.
Abelardo De La Espriella y Nayib Bukele Foto: Foto SEMANA y Getty Images

SEMANA: ¿Qué temas concretos abordaron durante esa reunión?

F.U.: Además del equipo de Cancillería, me acompañó nuestro embajador. Conversamos con el vicepresidente Restrepo y con el canciller designado sobre temas que van desde la seguridad y el intercambio comercial hasta la inteligencia artificial y otros asuntos de interés común. Hay áreas en las que El Salvador tiene un liderazgo importante. Por ejemplo, en criptomonedas y economía digital. Somos el único país del mundo que cuenta con una comisión nacional encargada de regular a las empresas que trabajan con activos digitales. Además, acabamos de crear nuestra Agencia Nacional de Inteligencia Artificial.

El vicepresidente nos manifestó que estos temas son de gran interés para el nuevo Gobierno colombiano. Por eso se acordó que el canciller designado comenzará de inmediato a coordinarse con nuestros equipos para iniciar un trabajo conjunto desde el primer día.

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SEMANA: La seguridad es uno de los temas que más preocupan a Colombia. ¿Qué podría aplicar el gobierno de Abelardo De La Espriella de la experiencia salvadoreña?

F.U.: Hay varias lecciones. El Salvador pasó de ser uno de los países más violentos del mundo a convertirse en el país más seguro del hemisferio occidental. Hoy acumulamos casi 1.300 días con cero homicidios. Pero para lograrlo fue necesario abordar el problema de manera integral. No basta con la acción policial o militar. Se requiere un marco jurídico sólido que acompañe las medidas y garantice su sostenibilidad. Y también se necesita un sistema judicial capaz de aplicar efectivamente esas normas.

Pongo un ejemplo: la extorsión. Me comentaban que en Colombia es un delito excarcelable y, en muchos casos, se trata casi como una falta menor. En El Salvador la extorsión era una de las principales fuentes de ingresos de las pandillas. Cuando capturamos a la mayoría de sus integrantes, solo el sector transporte informó que estaba pagando entre 36 y 40 millones de dólares al año en extorsiones.

Por eso estamos dispuestos a compartir nuestra experiencia sobre las reformas que realizamos en la legislación penal, procesal penal y en el sistema de administración de justicia. Creemos que es un ámbito en el que ambos países pueden colaborar.

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Miembros de las pandillas en el Cecot. Foto: Anadolu via Getty Images

SEMANA: Ustedes han asesorado a otros países en materia de seguridad y sistemas penitenciarios. ¿Estarían dispuestos a hacerlo también con Colombia?

F.U.: Por supuesto. Uno de los pilares del éxito de nuestro Plan Control Territorial fue la construcción del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot). Al final, quienes han cometido delitos graves deben estar alejados de la sociedad y en centros adecuados para su reclusión.

Ya estamos colaborando con otros países. Costa Rica, por ejemplo, está construyendo una cárcel inspirada en este modelo y el presidente Bukele participó en la colocación de la primera piedra. También hemos recibido delegaciones de Ecuador y de Argentina. La entonces ministra Patricia Bullrich pasó una semana en El Salvador estudiando nuestro sistema penitenciario, el marco normativo y el funcionamiento de nuestras instituciones de seguridad. Con Colombia tenemos exactamente la misma disposición de colaborar y compartir nuestra experiencia.

SEMANA: Sobre la alianza impulsada por Donald Trump a través del Escudo de las Américas, del que El Salvador hace parte, ¿qué beneficios tendría para Colombia integrarse a esa iniciativa?

Félix Ulloa: Incluso el nombre Escudo de las Américas nació en El Salvador. Fue el resultado de un acuerdo firmado en el lago de Coatepeque entre el presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, y el presidente Nayib Bukele. La iniciativa llamó la atención en Estados Unidos y, como dijo el secretario de Estado Marco Rubio, se adoptó ese mismo nombre. La principal ventaja es que permite identificar y combatir de manera coordinada las estructuras del crimen organizado transnacional.

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SEMANA: En Colombia, algunos sectores encuentran similitudes entre Abelardo De La Espriella y Nayib Bukele. ¿Cuál es su opinión?

F.U.: Ojalá existieran esas similitudes. En todas partes del mundo donde he estado la gente me dice: “Préstennos a Bukele aunque sea por unos meses”. El presidente Bukele se ha convertido en una referencia internacional por los resultados obtenidos en El Salvador. Cuando en otros países buscan compararlo con liderazgos locales, lo hacen porque ven en él un ejemplo de liderazgo efectivo que ha logrado cambios concretos.

SEMANA: ¿Podría darse próximamente un encuentro entre el presidente Abelardo De La Espriella y el presidente Nayib Bukele?

F.U.: Es posible. El presidente Bukele viaja muy poco porque está concentrado en los asuntos internos de El Salvador. De hecho, tenía la posibilidad de venir a Colombia, pero coincidió con celebraciones nacionales y otras responsabilidades de gobierno. Sin embargo, el presidente De La Espriella será bienvenido en El Salvador cuando lo considere conveniente.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump (centro), se encuentra con (izq./der.) la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar; Santiago Peña, presidente de la República de Paraguay; Luis Abinader, presidente de la República Dominicana; Rodrigo Paz Pereira, presidente de Bolivia; Nayib Bukele, presidente de El Salvador; Javier Milei, presidente de Argentina; José Raúl Mulino, presidente de Panamá; Mohamed Irfaan Ali, presidente de Guyana; Nasry Tito Asfura, presidente de Honduras; Rodrigo Chaves Robles, presidente de Costa Rica; José Antonio Kast, presidente electo de Chile; y Daniel Roy Gilchrist Noboa Azán, presidente de Ecuador, durante una fotografía grupal al inicio de la Cumbre "Escudo de las Américas
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump (centro), se encuentra con (izq./der.) la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar; Santiago Peña, presidente de la República de Paraguay; Luis Abinader, presidente de la República Dominicana; Rodrigo Paz Pereira, presidente de Bolivia; Nayib Bukele, presidente de El Salvador; Javier Milei, presidente de Argentina; José Raúl Mulino, presidente de Panamá; Mohamed Irfaan Ali, presidente de Guyana; Nasry Tito Asfura, presidente de Honduras; Rodrigo Chaves Robles, presidente de Costa Rica; José Antonio Kast, presidente electo de Chile; y Daniel Roy Gilchrist Noboa Azán, presidente de Ecuador, durante una fotografía grupal al inicio de la Cumbre "Escudo de las Américas Foto: AFP

SEMANA: En Colombia suele haber polémica cuando se habla de construir megacárceles. ¿Qué beneficios ha tenido ese modelo para El Salvador?

F.U.: Recuerdo una respuesta de la presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, cuando le preguntaron por qué su país estaba construyendo una cárcel inspirada en el modelo salvadoreño. Ella respondió que lo hacían porque las cárceles se habían convertido en centros de operaciones del crimen organizado.

Eso mismo ocurría en muchos países. Los delincuentes seguían coordinando extorsiones, secuestros y otros delitos desde prisión. En el modelo salvadoreño esa posibilidad desaparece porque los centros penitenciarios están ubicados lejos de las ciudades y cuentan con medidas que impiden cualquier comunicación con el exterior.

Incluso hemos denunciado casos en los que desde cárceles de otros países se cometían delitos contra ciudadanos salvadoreños. Por eso el objetivo es que las prisiones dejen de ser centros de mando para las organizaciones criminales.

SEMANA: ¿Y cómo responde a quienes cuestionan las condiciones dentro de esas cárceles?

F.U.: Nosotros respetamos plenamente la dignidad humana. Existen auditorías y supervisiones de organismos internacionales que verifican las condiciones de alimentación, salud y alojamiento de los internos. Lo que no existe son privilegios. Quienes están allí han cometido delitos graves contra la sociedad y cumplen una condena. La cárcel no es un lugar de privilegios, sino un lugar donde se ejecuta una sanción dentro del marco de la ley y con respeto a los derechos fundamentales.