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Guterres insta a que las mujeres tomen parte importante en los procesos de paz de conflictos en el mundo

El secretario general de la ONU realizó dicho llamado en el marco del Consejo de Seguridad de la ONU, recordando que en conflictos como el de Ucrania, las mujeres han llevado un importante costo, refiriendo la ola migratoria y el rol asumido.


En medio de la creciente tensión mundial por el estallido de múltiples nuevos escenarios de conflicto, este miércoles, el secretario general de la ONU, el diplomático portugués Antonio Guterres emitió un contundente llamado en el que abogó porque las mujeres tuvieran una mayor participación en los escenarios en los que se gestan los tratados de paz, o se pactan las soluciones a conflictos como los que actualmente se libran en territorios como Sudán, Malí, Birmania, y Ucrania.

Para el alto funcionario de la ONU, dicha participación de las mujeres, para poner fin a los conflictos provocados por hombres, es necesaria, advirtiendo que su aporte y mediación resulta benéfico en esos escenarios de toma de decisiones.

El pronunciamiento de Guterres tuvo lugar en el marco de una sesión del Consejo de Seguridad, en el que intervino por invitación de la representante de la delegación diplomática de Albania, Olta Xhaçka, país que lidera durante el mes de junio el escenario multilateral.

En el espacio, Guterres afirmó que “la participación de las mujeres en las actividades de mediación y en la toma de decisiones es esencial para la solución de conflictos”, señalando que dicha intervención es “indispensable”.

Para Guterres, la participación de las mujeres es importante, destacando su capacidad de análisis, advirtiendo que ello es un punto clave en la comprensión’ de las dinámicas de los conflictos, esencial a tener en cuenta en la formulación de “estrategias eficaces de prevención e intervención”.

En sus declaraciones, recogidas por medios internacionales, el secretario general de la ONU afirmó que “los hechos muestran cada vez más claramente que la protección de los derechos de las mujeres, en particular su derecho a una participación igual a todos los niveles, es esencial para consolidar y mantener la paz”.

En su crítica, el diplomático apuntó que en la mayoría de los conflictos que actualmente padece la humanidad, existe un factor común, y es la presencia de hombres en los puestos de mando, en la que las mujeres han sido excluidas.

En ese sentido, el líder de la ONU refirió el caso de países como Afganistán, recordando que allí, “cerca de 20 millones de mujeres y niñas han sido reducidas al silencio y borradas de los escenarios públicos”.

En sus ejemplos, Guterres también hizo mención del caso de Birmania, la otrora Myanmar, lamentando que en ese país, las mujeres sean objeto de censura extrema, a tal punto que su voz no puede ser promulgada abiertamente, y donde también se les ha excluido de la participación en los escenarios políticos, los cuales son vistos con normalidad en otros países del mundo.

Para Guterres, dicha condición de censura a las mujeres en la esfera política de algunos países es ‘lamentable’, señalando que con ello se deja por fuera a un importante sector de la comunidad, ya que en muchos países, incluso, la población femenina supera en amplias magnitudes a la masculina.

En ese mismo sentido, Guterres refirió la necesidad de incluir a las mujeres en escenarios de conversación para la solución de conflictos, apuntando que en casos como el de Malí, marcado por los golpes de estado, la inestabilidad política y las amenazas extremistas, las mujeres han sido unas de las principales víctimas siendo objeto marginamiento y empobrecimiento poblacional.

Así, en el caso del conflicto que se libra en Ucrania, tras la invasión de las tropas rusas el pasado 24 de febrero, Guterres apuntó que las mujeres deberían ser tenidas en cuenta en las mesas de diálogo que pongan fin a dicha guerra, acudiendo a las cifras para recordar la particularidad del movimiento migratorio que ha llevado a millones de ucranianos a salir de su país para buscar preservar su vida.

En ese sentido, dicho movimiento migratorio ha estado marcado por la predominancia de mujeres y niños dentro de la población migrante, debido a que los hombres entre 18 y 60 años deben permanecer en el país con el deber de defender el territorio.

Así, las mujeres se han convertido en el nuevo núcleo de familias desgarradas por la guerra, responsables de sus hijos, y en espacios en las que ellas también se han visto gravemente expuestas a situaciones como el tráfico y explotación de todo tipo.