Irán decretó este martes tres días feriados en la capital, Teherán, por el funeral del ayatolá Alí Jamenei, quien dirigió el país durante casi 37 años antes de morir en un ataque conjunto de Israel y Estados Unidos en febrero.

Un homenaje nacional está previsto en Teherán del 4 al 6 de julio, anunció en televisión un miembro de la organización del acto, Hasán Hasanzadeh. Esos días serán feriados y la ciudad estará “completamente cerrada”, precisó.
La alcaldía espera la asistencia de al menos “20 millones de personas”.

La ciudad santa de Qom (norte) organizará a su vez un homenaje el 7 de julio. Alí Jamenei será inhumado el 9 de julio en la ciudad santa de Mashhad, de donde era originario.
Estas dos ciudades también disfrutarán de días festivos. El vecino Irak ha previsto ceremonias el 8 de julio.
El funeral estaba inicialmente previsto en marzo, pero se aplazó debido a la guerra en Oriente Medio, desatada precisamente con el ataque conjunto de febrero en el que murió Jamenei.
El inicio de los funerales nacionales el 4 de julio coincidirá con la fiesta nacional de Estados Unidos, que este año celebra sus 250 años de existencia.

El hijo de Alí Jamenei, Mojtaba, sucedió a su padre a principios de marzo como guía supremo, el tercero desde la creación de la república islámica en 1979.
Mojtaba Jamenei resultó herido en los bombardeos en los que murió su padre y otros dirigentes del país. No ha sido visto en público desde su nombramiento y se expresa a través de comunicados.

El líder supremo iraní Alí Jamenei, cuya muerte fue confirmada por la prensa estatal, fue un estratega hábil que nunca dudó en recurrir a la represión y que superó muchas crisis al frente del sistema teocrático de la república islámica.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había anunciado horas antes en su red Truth Social que Jamenei, de 86 años y a quien calificó como “una de las personas más malvadas de la historia, está muerto” luego de ataques lanzados por su país e Israel.

La televisión estatal iraní confirmó la muerte de Jamenei y varios miembros de su familia, sin hacer referencia a bombardeos contra su residencia.
La república islámica decretó un periodo de luto de 40 días y siete días festivos tras la muerte del ayatolá y los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de Irán, prometieron un “castigo severo” a los “asesinos”.
Con información de AFP*
