La Casa Blanca publicó este martes en su cuenta oficial de X una imagen de alto impacto visual en la que el presidente Donald Trump aparece en la parte superior, con la mirada fija y las manos apoyadas en un escritorio, mientras en la parte inferior figuran los retratos en blanco y negro de cuatro adversarios internacionales, cada uno con una etiqueta en rojo que describe su destino.
La frase que acompaña la publicación es “Justice will be served” (“Se hará justicia”). Así mismo, la imagen muestra a Nicolás Maduro con la etiqueta “ARRESTED” (capturado), al ayatolá Ali Jamenei con “KILLED” (asesinado), a Abu-Bilal al-Minuki, líder del ISIS en África, también con “KILLED”, y a Raúl Castro con “INDICTED” (acusado).
Justice will be served. pic.twitter.com/jdnIiTtsd7
— The White House (@WhiteHouse) May 20, 2026

Cada uno de los cuatro retratos corresponde a un hecho concreto de la agenda de seguridad de Trump. Maduro fue capturado por fuerzas especiales estadounidenses en Venezuela el 3 de enero de 2026 durante la Operación Resolución Absoluta y permanece detenido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, donde enfrenta cargos de narcoterrorismo.

Jamenei fue abatido el 28 de febrero de 2026 en un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel. Abu-Bilal al-Minuki, segundo al mando del ISIS, fue eliminado la semana pasada en una operación conjunta con Nigeria.

El cuarto caso es el más reciente, ya que el 20 de mayo, el Departamento de Justicia desclasificó una acusación formal contra Raúl Castro, de 94 años, por su presunto papel en el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996, que mató a cuatro personas, tres de ellas ciudadanos estadounidenses. Entre las pruebas clave figura una grabación de radio de junio de 1996 en la que se escucha a Castro decir: “Bueno, derrúmbalos sobre el mar cuando aparezcan”.

El fiscal federal del Distrito Sur de Florida, Jason Reding Quiñones, calificó la acusación de histórica. “Esta es la primera vez en casi 70 años que un alto dirigente del régimen cubano es acusado en Estados Unidos por actos de violencia que resultaron en la muerte de estadounidenses. El paso del tiempo no borra el asesinato”.

El régimen cubano rechazó la acusación con dureza. El presidente Miguel Díaz-Canel calificó los cargos de “pretendida acusación” y los describió como “una acción política, sin ningún basamento jurídico, que solo busca engrosar el expediente que fabrican para justificar el desatino de una agresión militar a Cuba”. El canciller Bruno Rodríguez también reaccionó y calificó la acusación de “farsa”.
