El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, advirtió este miércoles a Cuba que no compre o piense en utilizar armas que puedan suponer una amenaza contra Estados Unidos, durante una visita a la base militar estadounidense en la Bahía de Guantánamo, todo en medio de las tensiones que mantiene Washington con La Habana.
La visita de Hegseth, anunciada inesperadamente la víspera, se produce en momentos de enorme presión de Estados Unidos sobre la isla, mediante sanciones a sus dirigentes y un asfixiante bloqueo petrolero para buscar la salida del régimen socialista que desde hace más de 60 años gobierna el país.

“Sería imprudente que el gobierno de Cuba intentara procurarse o acceder a tipos de armas que pudieran alcanzar esta base o el territorio estadounidense”, dijo Hegseth ante las tropas estadounidenses estacionadas en la base. De otra forma “estarían abriendo la puerta a una confrontación que (…) no pueden mantener”, advirtió Hegseth.

Vestido con ropa de camuflaje, Hegseth lanzó una arenga militar ante los soldados estacionados en Guantánamo, una base establecida en 1903 que, tras el triunfo de la Revolución castrista de 1959, se convirtió en un punto de fricción constante entre Washington y La Habana.
“Lo que suceda en el futuro de Cuba (…) está en manos del presidente de Estados Unidos”, aseguró Hegseth. “Y esperamos muy pronto convertirnos en amigos del liderazgo de Cuba. Por ahora, vamos a ver lo que pasa”, dijo el funcionario del gobierno estadounidense durante su visita a la base militar, en clara alusión a posibles medidas adicionales por parte de Washington.

Las palabras de Hegseth fueron vitoreadas en varias ocasiones por los jóvenes militares que lo escuchaban. Cuba “tiene que tomar decisiones sobre qué tipo de reformas quiere emprender. No es mi tarea tomar esa decisión por ellos”, señaló el secretario de Guerra durante el diálogo con los militares.
Hegseth también aludió a los ataques que el Pentágono lleva a cabo en el Caribe y el Pacífico contra presuntas narcolanchas, que desde septiembre han matado a cerca de 210 personas. “Los estamos cazando como cazamos a Al Qaeda y al Estado Islámico en Oriente Medio: las mismas redes, la misma inteligencia y las mismas capacidades”, dijo.

Medios de prensa estadounidenses han reportado recientemente sobre la supuesta compra de 300 drones militares por parte de La Habana, que podrían ser utilizados contra la base de Guantánamo o incluso contra Florida, situada a unos 150 kilómetros de las costas cubanas.
Cuba ha adquirido drones de ataque de Rusia e Irán desde 2023 y busca comprar más, indicaron funcionarios estadounidenses al sitio web Axios. La Habana rechazó el informe.

Washington está montando “un expediente fraudulento para justificar la guerra económica despiadada contra el pueblo cubano y la eventual agresión militar”, declaró el canciller cubano Bruno Rodríguez.
Con información de AFP.
